Se oficializó prohibición de ordenar curas gays

VATICANO

El Vaticano prohibió ayer oficialmente la ordenación de homosexuales al considerarlos no aptos para el sacerdocio en una "Instrucción" aprobada por el Papa Benedicto XVI y divulgada por el diario de la Santa Sede al término de 10 años de reflexiones y polémicas.

Esta resolución, de nueve páginas, precisa que, si bien hombres con tendencias homosexuales muy asentadas no deben de ser ordenados, sí podrían serlo "los que puedan contenerlas durante tres años".

Según el documento, la Iglesia católica decidió cerrar definitivamente las puertas de los seminarios y de las órdenes religiosas a todos aquellos que "practican la homosexualidad", presentan "tendencias homosexuales profundamente radicales" o "sostienen la llamada cultura gay".

El documento, aprobado por el Papa Benedicto XVI el 31 de agosto, fue enviado a los obispos y dirigentes de los seminarios de todo el mundo tras haber sido preparado por la Congregación para la Educación Católica.

La Instrucción reitera la doctrina tradicional de la Iglesia sobre la homosexualidad, considerada un comportamiento "intrínsecamente malo" y pone en entredicho la madurez afectiva de los homosexuales, "incapaces de mantener una correcta relación con hombres y mujeres", sostiene el párrafo clave del documento.

En el documento se hace la distinción entre actos homosexuales, considerados por los católicos pecados graves, inmorales y contrarios a la leyes de la naturaleza y tendencias homosexuales, calificadas como "inclinaciones objetivamente desordenadas".

"Las tendencias que fueran sólo expresión de un problema transitorio, como el de la adolescencia aún no cumplida, deben ser claramente superadas al menos tres años antes de la ordenación diaconal", establece el documento vaticano.

El Vaticano previene que sería gravemente deshonesto que el candidato ocultara la propia homosexualidad para acceder, a pesar de todo, a la ordenación. "Tal falta de rectitud no corresponde al espíritu de verdad que debe caracterizar la personalidad de quien cree que ha sido llamado a servir a Cristo y a su Iglesia en el ministerio sacerdotal", concluye la Instrucción.

La filtración a la prensa, en los últimos días de la nueva norma vaticana, se limita a los nuevos seminarista y no a aquellos que ya fueron ordenados sacerdotes.

Juan Pablo II fue quien ordenó esta normativa, luego de la aparición de varias acusaciones de pedofilia a sacerdotes católicos. Actualmente, por ejemplo, son investigados 1.700 religiosos bajo sospecha de pederastía.

Sin embargo, algunos dirigentes católicos niegan que haya una conexión directa entre la presencia de sacerdotes gay en la iglesia y los escándalos de abuso sexual a menores. Muchos achacan el problema al impuesto celibato.

Pese a que el texto precisa que la Iglesia debe acoger con respeto y delicadeza a los homosexuales evitando toda injusta discriminación, numerosas asociaciones católicas que defienden el reconocimiento de los curas gays y organizaciones de defensa de los homosexuales han protestado contra un texto que califican de "racista y homofóbico". AFP

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