Se inicia la reconstrucción de las torres

| Larry Silverstein es la mano firme de luchador que impulsa la monumental obra que estará finalizada en 2009

Daniel Herrera Lussich

Corresponsal permanente

La piedra fundamental de la "Freedom Tower" —Torre de la Libertad— fue colocada hace 14 meses, en una señal pública de que nada detendrá la reconstrucción de un gran complejo edilicio en el mismo lugar donde se levantaban las emblemáticas Torres Gemelas, destruidas por atentados terroristas, hace mañana cuatro años.

La gigantesca piedra de 20 toneladas con una inscripción en honor de las casi tres mil víctimas y la frase "por el espíritu imperecedero de la libertad", es el anuncio oficial de que en los primeros meses 2006 se empezará a levantar el edificio más alto del mundo en la "zona cero", sudeste de Manhattan, que hoy muestra todavía escombros y signos de la desolación provocada por el ataque efectuado por extremistas suicidas, con tres aviones comerciales, contra los edificios en Nueva York y el Pentágono en Washington.

La Torre de la Libertad, la estación de trenes y el memorial, primera parte del proyecto, estiman estarán terminados a fines 2009 y el resto de cuatro rascacielos que complementa la monumental obra de un costo estimado en los 12 mil millones de dólares, culminará en el correr de 2013.

UN LUCHADOR. Sin duda todos preguntan y se interesan sobre las características de las modernas construcciones, pero hoy están en marcha por el tesón, y la perseverancia del gran creador, Larry Silverstein, más bien bajo de estatura, judío, de 74 años, con múltiples arrugas en una cara que trasluce un carácter de indomable luchador, con unos lentes sin armazón, con gruesos espejuelos, que se mueven de abajo hacia arriba cuando habla rápidamente y con cierto calor, pelo entrecano y rubio y aunque es un hombre de gran inteligencia y poder intelectual y económico, gusta mantener siempre un perfil bajo.

Larry Silverstein, que ha estado en todas las sencillas ceremonias de recuerdo de las víctimas de los atentados, siempre mezclado con la gente, compró en julio del año 2001 el World Trade Center, las Torres Gemelas, en 3.500 millones de dólares, la transacción inmobiliaria más importante en la historia de Nueva York.

No habían corrido seis semanas cuando los ataques terroristas le dejaron la propiedad de una masa de restos de ladrillos, piedras, hierros retorcidos, trozos de cristales y de madera, la montaña de desechos más grande y más cara del mundo. Pasó en un mes y medio de ser el dueño del orgullo edilicio de la "Gran Manzana", a nada, a un terreno arrasado, para pensar ¿qué hacer con este agujero?

Larry Silverstein solo se dio tiempo para lamentar los miles de muertes inocentes, 24 horas más tarde estaba con todo su ímpetu y con la mente a alta velocidad, elucubrando levantar otro monstruoso edificio, en empezar de inmediato la construcción de la Torre más alta, más fuerte y más segura que las que habían sido derribadas pocos días antes, repitiendo: "vamos a demostrar a aquellos que atacaron nuestra forma de vida que no vamos a ceder".

Larry es un emprendedor nato, presidente de una importante firma de inversión y desarrollo inmobiliario, con sede en Nueva York, que maneja gigantescos edificios en Wall Street, la 5a. Avenida, en zonas residenciales y ha construido el "Ronald Reagan Building" en Washington, el más grande emprendimiento de oficinas privado, hoy "copado" por dependencias del Gobierno. Es el vicepresidente de la Comisión Inmobiliaria del Estado y directivo del Instituto Inmobiliario de la Universidad de Nueva York, un filántropo de gran escala y amante de la música clásica. Es casado y tiene tres hijos, dos de los cuales son ejecutivos de la empresa de propiedades de la familia.

Para llegar a la etapa de reconstrucción del World Trade Center Silverstein ganó, aunque aún quedan algunas etapas menores, una serie de juicios civiles, tuvo diferencias con alguno de los arquitectos, con las autoridades de Aduana y Transporte de Nueva York por la seguridad y el medio ambiente, con familiares de las víctimas, logrando amigables acuerdos y repitiendo ese éxito ante los tribunales.

Cuando se plantó ante las aseguradoras de las Torres Gemelas surgió en seguida las discrepancias, los distintos puntos de vista: Larry Silverstein , opinaba, sustentado por sus abogados, que si estaba asegurado en 3.500 millones de dólares, las compañías debían pagar el doble: los atentados habían sido provocados por dos aviones contra dos torres. Un "no rotundo" de las aseguradoras llevó el problema ante la justicia civil. Idas y venidas y Larry ganó el pleito, falta fijar la suma de resarcimiento, se piensa que no serán 7 mil millones, pero sí un plus de entre 1.100 y 1.500 millones.

El gobernador de Nueva York, George Pataki, y el Alcalde Michael Bloomberg, han tomado con especial entusiasmo la idea y se transformaron también en pioneros de las obras. El gobierno federal aportará para la financiación del complejo 5 mil millones de dólares.

CARACTERISTICAS DEL GIGANTE. Otro de los problemas, solucionado a medias con tensiones aún hoy, nació con el arquitecto ganador del concurso de proyectos para la Torre de la Libertad, en febrero de 2003, un inmigrante polaco, Daniel Libeskind, de 54 años, que disconforme con los cambios que lo iban obligando a aceptar con el correr de los meses, la mayoría por razones de seguridad, planteó una demanda de casi 900 mil dólares contra Silverstein por pago de honorarios que debía cobrar por adelantado por su plan maestro. La cosa se ha ido limando, sigue Libeskind, aunque la dirección quedo a cargo de un conocido arquitecto neoyorquino, David Childs, 62 años, con gran experiencia en la construcción de rascacielos, contratado por Larry. Libeskind y Childs han hecho un trato de buen entendimiento y todo sigue hacia delante.

Luego apareció el Departamento de Policía de Nueva York que exigió a los responsables replantear algunos elementos de la estructura del edificio, se pensaba que sería difícil de defender si se repitiera el atentado con coche bomba que habían sufrido el World Trade Center en 1993. Entonces se decidió que el definitivo proyecto se levantara sobre un enorme pedestal de hormigón, acero y titanio de 60 metros, con 82 plantas con 148.460 metros cuadrados destinados a oficinas, levantándose a una altura del suelo de 541 metros, 1.776 pies, como símbolo del año de la independencia de los Estados Unidos.

La torre tendrá ocho lados triangulares, cada uno invertido con respecto al contiguo. Eso creará distintas siluetas según el ángulo que se mire, tendrá lados paralelos e inclinados como los de un obelisco. De noche surgirá toda blanca y un "faro" brillará desde el tope de la aguja o antena, similar a la antorcha de la estatua de la libertad, que permitirá con sus 47 metros, ser la más alta del mundo.

La "Freedom Tower" contará con 29 ascensores, dos restoranes, dos miradores, escaleras anchas y una instalación especial para crear el 20% de la energía eléctrica que reclame todo el complejo.

Silencio en recuerdo de víctimas

WASHINGTON.Estados Unidos conmemora hoy el cuarto aniversario de los atentados del 11 de setiembre contra el Pentágono y las torres gemelas de Nue-va York a la sombra de la destrucción causada por el huracán Katrina, que puso en evidencia —según coinciden cada vez más voces— la vulnerabilidad del país.

El propio presidente de Estados Unidos, George W. Bush, relacionó ambas tragedias, al pronunciar su habitual discurso radial sabatino. "Hoy —señaló—, Estados Unidos hace frente a otra catástrofe que ha causado destrucción y pérdida de vida".

El presidente Bush participará hoy de una ceremonia religiosa y un minuto de silencio en la Casa Blanca en memoria de las víctimas del 11 de setiembre y saldrá luego hacia Mississippi y Louisiana, donde pasará revista a las tareas de rescate en la zona castigada por el huracán.

En Nueva York se realizará una ceremonia en el Ground Zero, similar a la que se vino llevando a cabo en los últimos años, leyendo los nombres de las víctimas y encendiendo velas conmemorativas.

La lectura, como en el pasado, se detendrá cuatro veces: dos a la hora del impacto de los dos aviones contra las torres y otras dos a la hora del derrumbe de cada uno de los edificios.

En otras ciudades del país también habrá ceremonias de recuerdo para las víctimas.

Los atentados de 2001 dejaron unos 3.000 muertos y lanzaron al país a una guerra contra los grupos terroristas internacionales que no logró capturar al líder del grupo Al Qaeda, Osama bin Laden, considerado responsable de los ataques, pero que desató las controvertidas invasiones a Afganistán e Irak. ANSA

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