Rusia lucha contra el abuso del vodka

Amenaza. La población bebe el doble de lo estipulado por la OMS y está en grave riesgo

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THE NEW YORK TIMES

El Gobierno ruso impulsa un plan para limitar el consumo de alcohol, que duplica el nivel estipulado por la OMS. En una reiterativa lucha contra la templanza, el presidente Medvedev enfrenta una tradición de años.

Fue ya entrada la tarde de un lunes en el "tanque de borrachos" de un suburbio moscovita, pero podría haber sido cualquier día, a cualquier hora, en cualquier instalación similar en esta tierra. La gente solía venir; siempre lo hace.

"Siempre es así", dijo el Inspector Igor Poludnitsyn, quien ha supervisado el tanque para borrachos durante siete años. "Es nuestra calamidad nacional", apunta, mientras recibe a tres personas devastadas.

Tal es la ruinosa proclividad de Rusia por la botella. Y el desafío que enfrenta una nueva política gubernamental enfocada a reducir su consumo.

El Presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, expresó varias veces ese sentir en los últimos días, declarando que el gobierno debe hacer algo con respecto al estatus del país como líder mundial en consumo de alcohol. Y aunque el Kremlin ya desbancó el vicio de las apuestas este año, la bebida -particularmente el vodka- es otra cuestión. Es algo estable en la vida rusa, un lubricante social y un medio para escapar de la penuria cotidiana.

Las propuestas de Medvedev son la aplicación de castigos más firmes sobre la venta de alcohol a menores y restricciones sobre la cerveza, que ganó popularidad entre los jóvenes.

"Sin considerar que la gente diga que está demasiado arraigado en nuestra cultura y que es prácticamente imposible combatir el alcoholismo en Rusia -dijo Medvedev en agosto- debemos reconocer que otros países, y ustedes mismos los conocen, han tenido éxito en sus esfuerzos por encontrar solución a este problema".

Su plan sigue la serie de varios siglos de fallidas campañas por la templanza; la más notable, impulsada por Mijail Gorbachov, que ordenó a mediados de los 80 que se retiraran las botellas de vodka de los anaqueles y que históricos viñedos fueran arrasados.

Pero en estos últimos años el problema ha crecido y el alcohol obstaculiza el desarrollo de una Rusia que ha repuntado económicamente y tiene mejores relaciones con el resto del mundo.

consumo. Por año, los rusos consumen casi 20 litros de alcohol puro por persona, más del doble del nivel que la Organización Mundial de Salud considera amenazante para la vida.

Si no encara el problema del alcohol, Rusia tendrá dificultades para resolver su crisis demográfica: según pronósticos, su población será un 20% menor en 2050, y su expectativa de vida en los hombres apenas llega a los 60 años.

Grupos de investigadores analizaron las tasas de mortandad en la década del 90 en tres ciudades industriales de Siberia y encontraron que el alcohol fue la causa de más de la mitad de las muertes que se registraron entre las personas que tenían entre 15 y 54 años de edad. En la mayoría de los casos, los muertos fueron víctimas de accidentes en estado de ebriedad, sufrieron violencia o intoxicación etílica.

La Cámara Pública, un panel asesor del Kremlin, afirmó que casi 500.000 personas mueren anualmente en Rusia por el alcohol, ya fuera de modo directo o por alguna complicación relacionada indirectamente con él.

Dudas. Varios expertos cuestionan que el gobierno logre gran cosa con el nuevo plan, a menos que éste sea drásticamente reforzado. Afirman que lo más importante es que aumente el precio del vodka mediante impuestos más altos, pues un litro cuesta apenas cuatro dólares.

También destacan que, mientras que en otros países la gente ingiere bebidas menos nocivas -como el vino en Francia-, el problema de Rusia radica en el licor fuerte. Otro punto importante es el cierre de las destilerías sin licencia.

ilegales. El Dr. Aleksandr V. Nemstov, miembro del Instituto de Investigación Psiquiátrica de Moscú y uno de los principales expertos rusos en alcoholismo, cree que muy poco cambiará si el Kremlin no es muy duro con las destilerías sin licencia.

"El gobierno no quiere privar a la gente pobre del vodka barato", comenta. "Esto es porque, para ellos, es preferible que la gente esté borracha. Probablemente usted sepa que Catalina la Grande decía que es más fácil gobernar a un pueblo ebrio. Esa es la raíz del mal".

"Las casas cerveceras, en su mayoría de conglomerados extranjeros, han obstruido los esfuerzos del Parlamento por aplicarles los mismos límites que al vodka", nota Viktor Zvagelsky, parlamentario por el partido de gobierno. "El cabildeo por parte de la industria cervecera ha sido muy fuerte", destaca.

soviéticos. El consumo de bebidas alcohólicas aumentó considerablemente desde la caída de la URSS en 1991, aunque los intoxicados severos han sido un tanto menos vistos en los últimos años, debido en parte a que la policía desempeña una mejor labor.

En Mytishchi, localidad de 170.000 habitantes, el tanque de los borrachos generalmente recibe una docena de personas al día, número que aumenta los días de pago y fines de semana.

"No es una lucha que pueda librarse sólo en un año", nota el supervisor del lugar. "Se tiene que librar con el paso del tiempo, a lo largo de décadas".

Allí quedaron de manifiesto maneras anticuadas de abordar el problema. Una vez que los detenidos recuperaron la sobriedad, las autoridades hicieron un reporte de quiénes eran y les dijeron que tendrían que pagar una multa para liberarlos. La suma ascendió a 100 rublos, lo que equivale a 3.50 dólares: la misma cifra que se cobra desde tiempos soviéticos.

Tradición de años

Según el Servicio Sanitario ruso, en Rusia hay tres millones de alcohólicos diagnosticados. Desde el período soviético, el consumo excesivo de alcohol es común en Rusia. Pero con la crisis económica, los valores han aumentado, al punto que el presidente Medvedev calificó de "desastre nacional" la situación actual. Además de su arraigo en la sociedad, la excesiva tolerancia social hace más difícil la lucha del Gobierno por limitarlo.

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