Rusia avanza en el este; Ucrania reclama lanzacohetes a aliados

Niño cerca de una construcción devastada por la guerra. Foto: AFP.
A young boy stands in front of a damaged building after a strike in Kramatorsk in the eastern Ukranian region of Donbas, on May 25, 2022. (Photo by ARIS MESSINIS / AFP)
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GUERRA

El ejército ruso usa “las armas no nucleares más pesadas”, afirma Zelenski.

Rusia sigue ganando terreno en el este de Ucraniaal estrechar el cerco sobre la estratégica ciudad de Severodonetsk. Los separatistas prorrusos anunciaron por su parte que tomaron la localidad de Limán, un importante nudo ferroviario.

La conquista de Limán permitiría a las tropas rusas despejar el último obstáculo para avanzar hacia Sláviansk y Kramatorsk, para luego rodear Severodonetsk y Lysychansk más al este.

Las tropas rusas, que invadieron Ucrania el 24 de febrero, centran actualmente su ofensiva en el este, tras fracasar en su tentativa de tomar Kiev, la capital, y Járkov, en el noreste.

El objetivo es conquistar la totalidad del Donbás, una cuenca minera que comprende las regiones de Donetsk y Lugansk y controlada en parte por los separatistas prorrusos desde 2014.

Tras varias semanas de bombardeos, las fuerzas rusas casi rodean ayer Severodonetsk, cuyo gobernador advirtió que podría sufrir el mismo destino que Mariúpol, un importante puerto del sureste devastado tras semanas de asedio.

Un oficial de la policía de la república separatista prorrusa de Lugansk, citado por la agencia Ria Novosti, dijo que la ciudad estaba “actualmente rodeada” y que las tropas ucranianas habían perdido toda posibilidad de salir.

Pero el jefe de la administración de la ciudad, Alexander Striuk, rechazó que las tropas rusas estuvieran rodeando la ciudad por completo, aunque admitió que la situación era “muy difícil”.

“Casi dos tercios del perímetro de la ciudad están ocupados por el enemigo, pero no está rodeada”, dijo, citado por el gobernador regional Serguéi Gaidai.

Al menos cinco civiles murieron en 24 horas en la región: cuatro en Severodonetsk y uno en Komychuvakha, a 50 kilómetros de allí, informó Gaidai.

“Los habitantes de Severodonetsk han olvidado lo que es un alto el fuego de media hora”, escribió en Telegram.

En Dnipró, ciudad industrial del centro-este, un responsable informó ayer viernes de “una decena” de muertos y unos 30 heridos en un bombardeo ruso contra un terreno militar.

Más al norte, en Járkov, las sirenas antiaéreas volvieron a activarse en la madrugada. La víspera, un bombardeo dejó nueve muertos y 19 heridos, entre ellos un bebé de cinco meses y su padre, dijo el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski.

Rusia abandonó su ofensiva sobre esta ciudad para concentrar sus efectivos en el este y el sur de Ucrania.

Pero las fuerzas rusas todavía mantienen posiciones al este de Járkov, mientras los ucranianos cavan trincheras alrededor de la ciudad e instalan bloques de hormigón, sacos de arena y controles ante un eventual nuevo asalto.

En ese contexto, Ucrania volvió a pedir más armas a los países occidentales. “Algunos socios evitan dar las armas necesarias por miedo a la escalada. Escalada, ¿en serio? Rusia ya está utilizando las armas no nucleares más pesadas, está quemando gente viva. Quizá sea el momento (...) de darnos MLRS (lanzacohetes múltiples)”, tuiteó Mijailo Podoliak, asesor de la presidencia ucraniana.

Alimentos

La guerra entre Ucrania y Rusia, grandes exportadores de cereales y responsables de un tercio de la producción del trigo mundial, está afectando el mercado mundial de alimentos. El presidente ruso, Vladimir Putin, volvió a rechazar su responsabilidad en esta crisis, durante una conversación con el canciller austriaco Karl Nehammer.

Los puertos de la antigua república soviética están bloqueados. Unos 22 millones de toneladas de grano estaban acumulándose en almacenes. “Estamos trabajando para exportarlos por otras rutas, por tren y puertos europeos, pero los volúmenes serán obviamente más pequeños que a través del mar Negro”, dijo Zelenski, acusando a Rusia de “obstaculizar estos esfuerzos” mediante el bombardeo de puentes y estaciones de ferrocarril. (AFP)

Cisma en la Iglesia ortodoxa

La Iglesia ortodoxa ucraniana anunció ayer viernes la ruptura de sus lazos con Rusia debido a la invasión de Ucrania, declarando “plena independencia” en una histórica decisión contra las autoridades religiosas rusas.

“No estamos de acuerdo con la posición del patriarca Kirill de Moscú... sobre la guerra”, dijo la Iglesia en un comunicado, tras un concilio dedicado a la invasión de Rusia a Ucrania, donde se declaró la “plena independencia y autonomía de la Iglesia ortodoxa ucraniana”.

El patriarca ruso Kirill ha expresado un claro apoyo a la ofensiva en Ucrania. “El Consejo condena la guerra como una violación del mandamiento de Dios ‘No matarás’ y expresa sus condolencias a todos los que han sufrido en la guerra”, dijo la iglesia ucraniana.

Sus relaciones con los dirigentes de Moscú habían sido “complicadas o inexistentes” desde que se declaró la ley marcial en Ucrania, añadió. El consejo también pidió tanto a Ucrania como Rusia “seguir con el proceso de negociación” y buscar una manera de “parar el derramamiento de sangre”.

Ucrania ha estado bajo el liderazgo espiritual de Moscú desde al menos el siglo XVII.

El anuncio marca el segundo cisma ortodoxo en Ucrania en los últimos años, ya que parte de la Iglesia ortodoxa ucraniana se separó de Moscú en 2019 por la anexión rusa de Crimea.

La invasión de Putin y el apoyo de Kirill a la misma habían colocado a la iglesia respaldada por Moscú en Ucrania en una posición cada vez más delicada.

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