Desde América del Sur hasta Filipinas, pasando por Kenia y Australia, millones de hombres y mujeres de todas las confesiones —cristianos fervientes, musulmanes o judíos— oraban ayer por Juan Pablo II.
En grandes ciudades y en lugares de peregrinaje católicos de todo el planeta se oficiaron misas, y se oró por el Santo Padre: en Nueva Delhi, Colonia (Alemania), París, Moscú, Belén, Bagdad, Nueva York, Sydney, Nairobi, en Fátima (Portugal), en Lourdes (Francia) y los países de América Latina, la figura de Karol Wojtyla estaba en el centro de los pensamientos.
En la isla indonesia de Nias, devastada el lunes por un sismo que causó 1.300 muertos, la catedral Santa María de Gunung Sitoli, transformada en una morgue, celebró un oficio especial para "Su Santidad".
En Portugal, Irlanda, Eslovaquia y Croacia, obispos, arzobispos y cardenales hicieron un llamamiento a los fieles a rezar con fervor.
En Belén (Cisjordania), donde según la tradición cristiana nació Jesucristo, las iglesias católicas preparaban sesiones especiales de oración.
En Polonia, el país natal de Juan Pablo II, todo el país se movilizó y la emoción era tan intensa que la Iglesia polaca pidió a los fieles que guardaran la calma.
El viernes en la noche, en vísperas del shabat, en la sinagoga de Varsovia los judíos polacos pronunciaron una oración especial, recordando que nadie como Juan Pablo II obró tanto por la reconciliación entre judíos y católicos.
Mehmet Ali Agca, el turco que trató de asesinar al Papa en 1981, rezaba también en su prisión de Estambul, informó su abogado.
En Rusia, el polaco Igor Kovalevski, secretario ejecutivo de la Conferencia episcopal católica, insistió en "el papel inmenso que desempeñó el Papa en el establecimiento de la democracia en los países de Europa del este y en Europa central".
Decenas de miles de personas mantenían una vigilia nocturna en la Plaza de San Pedro. Algunos sostenían velas encendidas, muchos lloraban y resonaban las plegarias en una multitud de idiomas.