Rechazan "intransigencia" de Castro ante huelgas de hambre

Cuba. Raúl califica de "chantaje" reclamos internacionales por Fariñas

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LA HABANA | EL PAÍS DE MADRID Y AFP

La oposición cubana, entre ellos Guillermo Fariñas, en huelga de hambre desde hace 40 días, afirmó ayer que intensificará sus reclamos para la liberación de presos políticos, pese a la advertencia de Raúl Castro de que no cederá al "chantaje".

El presidente cubano lo dijo el domingo bien claro: ni va a ceder a las peticiones de Guillermo Fariñas, en huelga de hambre tras el fallecimiento de Orlando Zapata para reclamar la libertad de 26 presos políticos enfermos, ni se "doblegará" a las exigencias de EE.UU. y Europa. "No cederemos jamás al chantaje de ningún país o conjunto de naciones por poderosas que sean, pase lo que pase", aseguró Castro. "Si pretenden acorralarnos, sepan que sabremos parapetarnos", advirtió a los que pretenden "arrodillar" a la revolución.

La clausura del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunista fue el escenario elegido por el mandatario para fijar su posición sobre esta crisis, que se mantiene abierta debido al ayuno de Fariñas y de otros dos opositores; también sobre otro asunto de emergencia, la economía, donde se juega "la supervivencia misma de la revolución", admitió. Con el mar de fondo de la desastrosa situación económica y las demandas de cambios de gran parte de la población, el mandatario entró en el asunto caliente de los derechos humanos al comenzar su discurso: "Celebramos este Congreso en medio de una de las más feroces y concertadas campañas mediáticas contra la revolución cubana en sus 50 años de existencia".

Añadió que la "campaña" está "organizada, dirigida y financiada desde los centros de poder imperial en EE.UU. y Europa", y pretende desprestigiar a la revolución "enarbolando hipócritamente las banderas de los derechos humanos".

Según lo expresado por Castro, el caso Fariñas tiene mal pronóstico: "Se está haciendo lo posible por salvarle la vida, pero si no modifica su actitud autodestructiva, será responsable, junto a sus patrocinadores, del desenlace que tampoco deseamos". Fuentes de la disidencia interpretaron estas palabras como una evidencia de que "el régimen ha decidido ya que va a dejarlo morir".

"No me tomó por sorpresa esta actitud intransigente de Raúl" porque "siempre hemos dicho que el gobierno cubano ha demostrado históricamente que actúa de manera irracional", declaró Fariñas, desde el hospital de Santa Clara, donde está hospitalizado desde el 11 de marzo. "Ahora más que nunca es que hay que continuar la huelga de hambre y le aceptamos el reto y vamos a morir con toda la dignidad", añadió.

El grupo Damas de Blanco consideró que la reacción del Gobierno "era de esperar" porque, según una de sus líderes, Bertha Soler, "se siente acorralado". Y agregó: "vamos a seguir protestando pacíficamente".

Raúl Castro no hizo concesiones en ningún momento. "No nos quitan el sueño las actuales escaramuzas de la ofensiva de reacción internacional", aseguró, denunciando que la "gran prensa occidental" ha "estrenado una nueva modalidad de implacable terror mediático contra los líderes políticos, intelectuales, artistas y otras personalidades" que en el mundo defienden las posiciones de Cuba. En todo momento quiso demostrar firmeza. "Este país jamás será doblegado por una vía u otra; antes prefiere desaparecer como lo demostramos en 1962 (Crisis de los misiles)".

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