ELECCIONES

El partido de Evo Morales vuelve al gobierno en Bolivia con el triunfo de Luis Arce

Según el canal de televisión Unitel y la encuestadora Ciesmori, Arce ganó con el 52,4% de los votos, muy por encima del 31,5% de Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana.

Luis Arce. Foto: Reuters
“Hemos recuperado la democracia; hemos recuperado la esperanza”, dijo Arce al festejar su triunfo en la madrugada del lunes. Foto: Reuters

Contra todos los pronósticos de las encuestas de intención de voto, Luis Arce ganó el domingo en primera vuelta en Bolivia, poniendo de nuevo en el gobierno al Movimiento al Socialismo (MAS), que lidera Evo Morales, apenas un año después de la renuncia del ex presidente en medio de protestas callejeras por denuncias de fraude electoral. Arce recibe una Bolivia polarizada.

Estas elecciones, que se postergaron varias veces este año por la pandemia del coronavirus, fueron la reedición de las anuladas de octubre de 2019.

Para ganar en primera vuelta, un candidato necesita al menos el 40% de los votos y una diferencia de al menos 10 puntos porcentuales sobre su inmediato seguidor.

Según el canal de televisión Unitel y la encuestadora Ciesmori, Arce ganó con el 52,4% de los votos, muy por encima del 31,5% de Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana. En tanto, la fundación Jubileo le dio a Arce 53% y a Mesa 30,8%.

La victoria del candidato del MAS se confirmó en la madrugada del lunes cuando se divulgaron los sondeos en boca de urna, a falta de resultados oficiales porque el escrutinio avanzaba lentamente.

El tribunal electoral debe anunciar el resultado oficial en un plazo máximo de siete días. Con menos del 20% de las actas computadas, el escrutinio oficial mostraba ayer lunes a Mesa con el 44% de los votos y a Arce con el 36%.

Pero en función de las proyecciones de las encuestadoras, Mesa reconoció el triunfo “contundente” de Arce por mayoría absoluta. “Nos toca, como corresponde a quienes creemos en la democracia (...), reconocer que ha habido un triunfador en esta elección”, sostuvo Mesa, que fue presidente de Bolivia entre 2003 y 2005.

Carlos Mesa. Foto: Reuters
Carlos Mesa. Foto: Reuters

Comunidad Ciudadana, agregó, ejercerá de “cabeza de la oposición” para el periodo 2020-2025.

En tanto, el expresidente Jorge Quiroga que, como la presidenta interina Jeanine Áñez, retiró su candidatura para facilitar un frente anti-Morales, escribió en Twitter: “Duro amanecer para los que luchamos 15 años” contra el líder del MAS.

“Lucho”, como llaman a Arce, llevó de vicepresidente a David Choquehuanca, excanciller en los gobiernos de Morales entre 2006-2019.

Arce recibió la felicitación de Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), entidad cuyo lapidario informe sobre los comicios de 2019 fue clave para la dimisión de Morales hace un año. “El pueblo de Bolivia se ha expresado en las urnas. Felicitamos a Luis Arce y David Choquehuanca deseando éxito en sus labores futuras”, dijo Almagro en Twitter.

La jornada electoral se desarrolló con tranquilidad, pese a los temores a que se repitieran los incidentes tras los comicios de octubre de 2019, que se alargaron durante casi un mes y costaron la vida a más de 30 personas.

Unos 7,3 millones de electores estaban llamados a votar. También se renovaron los 166 escaños del Congreso bicameral, en el que se proyecta también un triunfo del MAS.

El regreso de Evo Morales.

Desde su exilio en Buenos Aires, Morales expresó que “tarde o temprano” volverá a Bolivia. “Mi gran deseo es volver a Bolivia y entrar a mi región. Es cuestión de tiempo”, afirmó Morales, quien tiene orden de arresto pendiente en Bolivia por una denuncia de terrorismo.

En sus primeras declaraciones luego del triunfo del MAS, Morales habló en Buenos Aires como si fuera él el presidente electo. Dijo que el próximo gobierno de Bolivia mantendrá relaciones diplomáticas con todos los países, inclusive con Estados Unidos, mientras éste respete “la dignidad y la soberanía” boliviana.

“Si Estados Unidos quiere retomar relaciones diplomáticas, bienvenido, pero que nos respete, que respete la dignidad y soberanía del gobierno”, dijo.

Expresidente boliviano, Evo Morales. Foto: AFP
Expresidente boliviano, Evo Morales. Foto: AFP

Bolivia y Estados Unidos carecen de embajadores desde 2008, cuando Morales expulsó a Philip Golberg. Washington actuó en reciprocidad.

El líder del MAS evocó ese episodio ayer lunes. “Estaba conspirando, financiando opositores y tomé la decisión de expulsarlo, por la dignidad y soberanía del país”. “Siempre hay diferencias ideológicas, se respeta. Pero que esté financiando para un golpe de Estado” no se admite, afirmó.

Morales sostuvo que durante su presidencia (2006-19) enfrentó tres intentos de golpe de Estado.

“El último golpe nos sorprendió, como un contragolpe en el fútbol, que sirva para experiencia”, agregó Morales en referencia a la crisis desatada tras las elecciones del año pasado que lo llevaron a renunciar, tras lo cual debió asilarse primero en México y desde diciembre permanecer refugiado en Argentina.

Luis Arce: el economista hecho político
Luis Arce festejando su victoria. Foto: AFP.

El presidente electo Luis Alberto Arce Catacora es conocido como el padre del “milagro económico” de Bolivia. De 57 años, fue ministro de Economía durante los gobiernos del expresidente y líder del Movimiento Al Socialismo (MAS), Evo Morales.

Con la promesa de reactivar los grandes planes de industrialización del gas natural y de los grandes yacimientos de litio y de diversificar la matriz productiva del país, Arce tendrá la tarea de recuperar la senda del crecimiento en momentos en que la región está fuertemente afectada por la pandemia del coronavirus.

El Banco Mundial estima que la economía de Bolivia, dominada por la agricultura y el gas, caerá alrededor de 6% este año después de más de tres décadas de crecimiento.

Arce nació el 28 de septiembre de 1963 en La Paz en el seno de una familia de clase media. Sus padres eran profesores. Su deporte preferido es el básquet. El presidente electo se graduó en Economía en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), la principal universidad pública de Bolivia, y luego obtuvo una maestría en la Universidad de Warwick, en Inglaterra. Es autor del libro “Modelo económico social comunitario productivo boliviano”.

Casado, padre de tres hijos, Arce trabajó 18 años en el Banco Central boliviano, donde ocupó diversos cargos. Tiene un perfil más tecnócrata que político.

Durante su gestión como ministro de Economía, Bolivia creció a un ritmo anual de 4,6%. El PIB pasó de 9.500 millones de dólares anuales a 40.800 millones y la pobreza del 60% a 37%, según datos oficiales.

Con la mirada puesta en la demanda interna como motor del crecimiento, Arce promovió la nacionalización de empresas estratégicas y el desarrollo de inversión pública y políticas redistributivas. Por otro lado, se mostró en contra de la producción ilegal de hoja de coca y del narcotráfico.

Si bien fue respaldado por Morales, Arce sostuvo que el expresidente debe resolver sus cuentas pendientes con la Justicia antes de considerar una posible participación en el nuevo gobierno.

Si bien Arce se benefició del capital político de Morales, el presidente electo es el extremo opuesto del estilo del carismático líder del MAS.

“Vamos a trabajar para todos los bolivianos, vamos a construir un Gobierno de unidad nacional, vamos a construir la unidad de nuestro país”, dijo Arce durante la madrugada del lunes.

La incertidumbre sobre la precaria economía del país andino en medio de la pandemia del nuevo coronavirus pudo haber jugado a favor de Arce.

“La gente optó por la certidumbre. La demanda de estabilidad y gobernabilidad era muy grande’’, opinó Sebastián Michel, vocero del MAS. Según Michel, el 20% de los indecisos habría sido fundamental para modificar la tendencia de las encuestas que vaticinaban una segunda vuelta entre Arce y el expresidente Carlos Mesa.

“Los indecisos votaron por el MAS”, coincidió el analista Paul Coca.

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