París en tensa calma y en alerta roja

| Estaban previstos actos violentos en la capital y hubo despliegue policial, pero el día transcurrió en calma

VIGILANCIA. Una clásica imagen turística de la capital francesa alterada por los violentos momentos que vive Francia 200x130
VIGILANCIA. Una clásica imagen turística de la capital francesa alterada por los violentos momentos que vive Francia

PARIS | AGENCIAS y NEW YORK TIMES

La intranquilidad se mantiene en los barrios pobres franceses, pero, al cierre de esta edición, los temores que llevaron a poner a París, la capital, en estado de emergencia ante la posibilidad de ataques en el centro de la ciudad parecían infundados.

Sin embargo, en el centro histórico de Lyon, las fuerzas de seguridad lanzaron granadas de gas lacrimógeno para dispersar a grupos de jóvenes que les tiraban proyectiles y cubos de basura, en la primera vez que la policía y los manifestantes se enfrentan en el corazón de una gran ciudad francesa desde que estalló la ola de violencia urbana hace 16 días.

Esta ola de violencia significa, además, un cataclismo político —sin precedentes desde mayo de 1968— que estremeció al gobierno, conmocionó al país y cuestionó algunas de las convicciones más profundas de la sociedad.

La muerte accidental de dos jóvenes de origen africano que se creían perseguidos por la policía el 27 de octubre y la posterior explosión de una granada policial en una mezquita, desataron una crisis que desnudó la marginación de los habitantes de origen migrante de los suburbios franceses.

En estas zonas de grandes complejos de edificios que parecen recortados del mismo molde y a los que los franceses denominan "cités", reinan el desempleo, el fracaso escolar y la economía informal.

Ese cóctel, en el que también se mezclan frustración y esperanza perdida, terminó por volcarse en la mayor ola de protestas callejeras registrada en Francia desde hace 30 años.

Las cifras hablan por sí solas: más de 300 localidades afectadas, 8.000 autos incendiados, 2.300 personas detenidas (de los cuales 358 fueron procesados con penas firmes) y más de 200 millones de dólares en daños.

Después de todo, el número de heridos en el fervor de los ataques es sorpresivamente bajo para la cantidad enorme de daños materiales. Solo una persona murió a consecuencia de la violencia, un hombre de 61 años que fue golpeada en la cabeza por unos jóvenes de su vecindario. Algunas fuentes indican que su muerte nada tiene que ver con los disturbios.

Muchos franceses atribuyen en bajo nivel de heridos a las férreas leyes de control de armas. Los incidentes más serios en los que hubo armas de fuego fueron una serie de disparos a la distancia a unos oficiales de policía. Diez fueron alcanzado, pero solo dos hospitalizados, pero sus vidas nunca corrieron peligro.

En la madrugada de ayer, el número de automóviles incendiados subió ligeramente, a 502, respecto de los 463 registrados en la jornada anterior. Y estas han sido las noches más tranquilas desde el comienzo de lo disturbios.

Ante la escalada de violencia, el gobierno resolvió decretar el estado de emergencia, luego de 10 días de escaramuzas y cientos de cócteles molotov volando por los aires contra todo lo que encontraban en su camino.

Esa decisión dio el marco para que algunos municipios resolvieran toques de queda parciales para los menores de 16 años no acompañados por un adulto a partir de las 22.00.

Desde entonces la violencia amainó, pero las amenazas siguieron latentes. Tanto es así que la policía anunció el viernes la prohibición desde las 10.00 de ayer a las 8.00 de hoy, de toda reunión en París destinada a provocar desorden en lugares públicos.

La medida fue tomada ante el temor de que se haga realidad un llamamiento anónimo difundido por Internet y SMS a llevar a cabo "acciones violentas y concentraciones" en el centro de la ciudad.

A esa amenaza se unía el potencial peligro que implica el partido de preparación para el Mundial 2006 entre las selecciones de Francia y Alemania que este sábado se jugará en el Stade de France.

Dicho estadio está situado, precisamente, en el departamento de Seine-Saint-Denis, al norte de París y en cuyos barrios se desencadenó la actual ola de violencia por la muerte accidental de dos adolescentes hace 16 días.

por la paz. La única concentración permitida en el centro de París se convocó en una plaza céntrica bajo el lema "Urgencia social en las periferias", organizada por varias asociaciones ciudadanas. Varios cientos de personas manifestaron en calma contra las "leyes de excepción" y las "discriminaciones" hacia los suburbios y los franceses de origen extranjero.

¡Sí a la paz, pero no habrá paz en los barrios sin justicia e igualdad!, dijo a los manifestantes el secretario general del movimiento de lucha contra el racismo MRAP, Mouloud Aounit, desde un estrado en la plaza Saint-Michel.

Lo que ocurre hoy en los suburbios se llama rabia (...), un no a que estigmaticen permanentemente, a los insultos, a las discriminaciones cotidianas de las cuales son víctimas los franceses de origen extranjero, en particular en los suburbios desfavorecidos, dijo.

Los agentes también controlaban las líneas de metro y ómnibus en dirección a la capital, mientras se mantiene la prohibición de venta de combustible en recipientes en la ciudad.

UNa de las obligaciones de los agentes de seguridad es controlar la identidad de los transeuntes, una reglamentación que ha generado incomodidades en una de las ciudades más visitadas por el turismo. Pero la asociación de hoteles y restoranes afirmó hoy que "nada ha cambiado" en París, donde los turistas pasean por las tiendas como LaFayette y la avenida Champs Elysees.

Discutidomodelo deintegración

La política francesa de integración de los inmigrantes se basa en el ascenso individual de las minorías en la escala social, pero lo poco que logran ascender revela una de las fallas de ese sistema.

El contraste con el multiculturalismo británico, por ejemplo, es notorio. Actualmente hay en Gran Bretaña 15 miembros del Parlamento que representan a las minorías étnicas, incluyendo musulmanes; algunos de los comunicadores más conocidos son negros o de origen hindú. En Francia, más allá de aquellos que representan a los territorios en el extranjero, no hay minorías en el Parlamento. Los conductores de la televisión francesa son casi exclusivamente blancos, al igual que la fuerza policiales. Los únicos ejemplos exitosos y creíbles tienden a ser del mundo del espectáculo o estrellas del deporte.

Nicolas Sarkozy, el ministro del Interior, ha dicho: "Si quereemos que los jóvenes musulmanes descendientes de inmigrantes sean exitosos, debemos darle ejemplos que sean solo de futbolistas".

THE ECONOMIST

Datos

Unas 300 localidades, principalmente suburbios pobres situados al noreste de París, pero los altercados se ha extendido a numerosas ciudades del resto del país.

Unos 8.000 vehículos incendiados en toda Francia. Numerosos edificios públicos, escuelas, gimnasios, almacenes y mediatecas fueron incendiados, dejando a varios centenares de personas en situación de paro técnico. Decenas de ómnibus también resultaron quemados.

La violencia podría costar unos 200 millones de euros a las aseguradoras, 20 millones de los cuales sólo por los automóviles, según la Federación Francesa de Compañías de Seguros.

12.000 policías y gendarmes apoyados por helicópteros de vigilancia se encuentran movilizados en Francia, según la policía.

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