MENSAJE DE AÑO NUEVO

El Papa reaparece después de ataque de dolor ciático

Francisco pronunció desde la biblioteca del Vaticano su tradicional llamamiento a la paz por el Nuevo Año.

“Que sea un año de paz para todos, un año de confiada espera y esperanza”, dijo el Papa Francisco. Foto: Reuters
“Que sea un año de paz para todos, un año de confiada espera y esperanza”, dijo el Papa Francisco. Foto: Reuters

El papa Francisco reapareció ayer viernes después de que un dolor ciático crónico lo obligara a perderse los servicios de Año Nuevo de la Iglesia, pero no hizo mención de su dolencia mientras pronunciaba su tradicional llamado a la paz mundial.

El Papa no pudo asistir a los servicios el jueves y nuevamente el viernes por la mañana debido a la ciática, un problema relativamente común que causa dolor a lo largo del nervio ciático en la zona lumbar y las piernas.

Es la primera vez desde que se convirtió en Papa en 2013 que Francisco, quien cumplió 84 años el mes pasado, no pudo por razones de salud liderar un importante evento papal. Ayer no mostró signos de incomodidad cuando pronunció un discurso y una oración al mediodía, de pie frente a un atril en la biblioteca del Palacio Apostólico del Vaticano.

“En el umbral de este comienzo, dirijo a todos mi cordial deseo de un feliz y sereno 2021. Que sea un año de fraterna solidaridad y de paz para todos; un año cargado de confiada espera y de esperanzas”, dijo el Papa.

“La vida de hoy está gobernada por la guerra, por la enemistad, por muchas cosas que son destructivas. Queremos la paz. Es un regalo”, afirmó el pontífice, agregando que la respuesta a la crisis mundial del coronavirus demostró la importancia de compartir la carga.

“Los dolorosos acontecimientos que marcaron la vida de la humanidad el año pasado, en particular la pandemia, nos han enseñado cuán necesario es interesarse por los problemas de los demás y compartir sus inquietudes”, agregó.

La bendición del mediodía normalmente se da desde una ventana que da a la Plaza de San Pedro, pero se trasladó al interior para evitar que se juntaran multitudes y limitar la propagación del COVID-19.

El jueves, el Vaticano anunció que el papa sufría una “ciática dolorosa” y que no podría presidir las celebraciones litúrgicas programadas para ese día por la noche y ayer viernes por la mañana en la Basílica de San Pedro.

Poco antes de Navidad, dos cardenales que forman parte del círculo cercano al Papa, un polaco y un italiano, contrajeron el COVID-19, volviendo a plantear dudas sobre la protección de Francisco. Aunque las reuniones oficiales del Papa con altos funcionarios de la Santa Sede se comunican a diario, Francisco también tiene muchas reuniones privadas en la residencia Santa Marta donde vive.

Durante el primer confinamiento en Italia, Francisco estuvo aislado en su biblioteca los domingos para la oración del Ángelus, pero luego apareció con frecuencia aunque brevemente en una ventana para saludar hacia una plaza de San Pedro casi vacía.

Ayer tras el rezo del Ángelus, Francisco destacó en particular sus preocupaciones sobre Yemen, afectado por seis años de violencia que ha enfrentado a una coalición liderada por Arabia Saudita contra el movimiento hutí alineado con Irán. Al menos 22 personas murieron en Yemen en un ataque al aeropuerto de Adén el miércoles, lo que provocó una nueva ronda de ataques aéreos de la coalición.

“Expreso mi pesar y preocupación por la mayor escalada de violencia en Yemen, que está causando numerosas víctimas inocentes”, dijo Francisco. “Pensemos en los niños de Yemen, sin educación, sin medicinas, hambrientos”.

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