Papa dedicó Domingo de Ramos a todos los jóvenes del mundo

Semana Santa. Una multitud oyó la homilía

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El papa Benedicto XVI, próximo a los 85 años, a tres días de su regreso de México y Cuba, abrió ayer los ritos de la Semana Santa con la colorida liturgia del Domingo de Ramos en plaza San Pedro del Vaticano, frente a más de 60 mil personas.

En una homilía basada sobre la historia de la entrada de Jesús en Jerusalén la semana antes de ser crucificado, y dedicada a los jóvenes, Benedicto XVI dijo que el eco de la celebración de la Semana Santa era el destino compartido de la humanidad.

Benedicto XVI ofreció su homilía a los jóvenes, exhortándolos a recibir a Jesucristo en sus vidas al igual que lo hizo el pueblo de Jerusalén. "Que el Domingo de Ramos sea un día de decisión para ustedes, la decisión de decir sí al Señor y seguirlo hasta el final", dijo.

"Estamos llamados a seguir a un mesías que no nos asegura una felicidad terrena fácil, sino la felicidad del cielo, la eterna bienaventuranza de Dios. Ahora, hemos de preguntarnos: ¿Cuáles son nuestras verdaderas expectativas? ¿Cuáles son los deseos más profundos que nos han traído hoy aquí para celebrar el domingo de Ramos e iniciar la Semana Santa?".

El papa, con prendas litúrgicas rojas (símbolo de la vida), bendijo los ramos de la muchedumbre, en una jornada que coincide con la "Jornada Mundial de la Juventud" celebrada por los católicos.

El Domingo de Ramos es el inicio de Semana Santa, la fecha más importante del calendario católico.

El papa ofició más de dos horas y media de rito, y estuvo en la plaza casi tres horas, incluyendo la procesión inicial, y el Angelus, recitado desde la explanada.

Benedicto XVI celebró la misa tras la procesión de cardenales, obispos y fieles con las tradicionales palmas de este domingo previo a la Pascua, en recuerdo de la acogida popular a Jesús en Jerusalén.

El papa explicó que esa multitud reconocía en Jesús "al bendito" y "al mismo tiempo, a quien en que la humanidad toda será bendecida".

"Así, en la luz de Cristo, la humanidad se reconoce profundamente unida y como envuelta por el manto de la bendición divina", agregó el Pontífice.

De ello deriva "un primer gran mensaje que nos llega de la festividad de hoy: la invitación a asumir la mirada justa sobre la humanidad toda, sobre las gentes que forman el mundo, sobre sus diferentes culturas y civilizaciones", destacó.

"La mirada que el creyente recibe de Cristo es la mirada de la bendición: una mirada sabia y amorosa, capaz de recibir la belleza del mundo y de compartir su fragilidad. En esta mirada se trasparenta la propia mirada de Dios sobre los hombres que Él ama y sobre la creación, obra de sus manos", subrayó Benedicto XVI.

OCUPADO. El pontífice, que cumplirá 85 años en dos semanas, tendrá una Semana Santa de intensas actividades que incluirán servicios religiosos desde el jueves hasta el domingo.

El papa parecía descansado pese a haber regresado apenas de una gira agotadora de seis días. En Cuba, el papa se entrevistó con el exgobernante Fidel Castro y con el hermano de éste, el presidente Raúl Castro.

Fue durante la reunión con el actual mandatario que Benedicto XVI pidió que el Viernes Santo fuera declarado día feriado, a pesar de que no se celebra como tal en la mayoría de Europa y América Latina.

El gobierno comunista de La Habana aceptó que el sábado sea feriado en Cuba.

El día, que se conmemora el próximo viernes, corresponde a la muerte de Jesucristo.

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