KANDAHAR | AFP, ANSA Y AP
Naciones Unidas redujo sus operaciones en la convulsa ciudad afgana de Kandahar debido a un aumento de la violencia. La zona es considerada clave en la lucha contra los talibanes y las fuerzas de la OTAN preparan una nueva ofensiva.
Varios empleados extranjeros de Naciones Unidas fueron trasladados a Kabul desde Kandahar, donde se les pidió a más de 200 funcionarios afganos de la ONU que no salieran de sus casas. Dan McNorton, un portavoz de la ONU en la capital de Afganistán, insistió en que la organización no estaba abandonando Kandahar y que permanecía comprometida a continuar con su ayuda y trabajo humanitario. Afirmó que el retiro fue por la seguridad de los empleados y rechazó decir cuántos son los que trabajan en la Organización en Kandahar, el lugar de nacimiento espiritual de los talibanes.
"Debido a la situación actual de seguridad en Kandahar, hemos trasladado de forma temporal a varios de nuestros empleados no afganos a Kabul", aseguró McNorton. "Nuestros colegas afganos han sido instruidos a permanecer en casa por el momento".
Antes de terminar sus declaraciones, el vocero dijo que la ONU continuará "controlando la situación de seguridad en Kandahar y esperamos regresar al trabajo lo antes posible".
Un funcionario occidental familiarizado con las operaciones de la ONU habló en condición de anonimato y aseguró que fueron 16 los trabajadores que fueron trasladados a un enclave más seguro el domingo de noche. Dijo que después viajaron a Kabul y quizá hacia otros destinos.
El anuncio de la retirada del personal de Naciones Unidas llegó pocas horas después de que tres explosiones -una de las cuales tenía como blanco a un jefe de policía- convulsionaran la ciudad.
Dos bombas de fabricación casera, un tipo de artefacto muy utilizado por los talibanes, fueron activadas con un intervalo de un minuto al paso de un convoy policial, declaró Fazil Ahmad Sherzad. Sherzad es adjunto del jefe provincial de la policía de Kandahar y aseguró que él era el blanco del ataque en el que dos civiles perdieron la vida.
"Yo era el objetivo, tomo todos los días ese camino para ir y para volver del trabajo", afirmó. La tercera explosión del día fue unas horas después pero no hubo heridos ni difuntos.
Kandahar es considerada un campo de batalla clave para acabar con la insurgencia, activa desde hace casi nueve años. Pero desde hace unos meses la localidad sufre un incremento de violencia talibán con bombas caseras, asesinatos y ataques suicidas.
Es por eso que la OTAN y las fuerzas armadas afganas preparan una estrategia para retomar el control de la zona.
Miles de refuerzos se están dirigiendo hacia Kandahar y los estrategas militares afirman que las operaciones contra los talibanes ya comenzaron y aumentarán en los próximos meses con el despliegue de más tropas y la aplicación de tácticas contra la insurrección. Actualmente, 126.000 efectivos de las fuerzas extranjeras se encuentran en esa zona del globo y la mayoría de ellos son estadounidenses. En agosto habrá 150.000 soldados en Afganistán.
Los estrategas internacionales se plantean expulsar a los milicianos e imponer una nueva gobernación local, proyectos de desarrollo y seguridad para ganar la confianza de los residentes de la ciudad.
Reunidos en Luxemburgo, los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores de la Unión Europea (UE) expresaron su apoyo al documento sobre la transición en Afganistán aprobado por los cancilleres de la OTAN en la reunión de Tallin.
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmus-sen, se mostró feliz por el apoyo que le llegó desde la organización. "Recibí el sostén y apoyo de parte de los ministros de la UE y estoy muy contento por eso", sostuvo.
El secretario general de la OTAN se manifestó "optimista" por la evolución de la situación en la guerra de Afganistán y atribuyó los "progresos" logrados en lo que va del año a la decisión de aumentar la cantidad de tropas y las tareas para la formación de soldados y policías locales.
"Discutimos cómo la UE y la OTAN pueden cooperar más y mejor para aumentar la capacidad de las fuerzas de seguridad afganas", resumió.
McNorton: "La ONU seguirá controlando la situación de seguridad en Kandahar".
Error durante el ataque de los insurgentes
NUEVA YORK | Un informe difundido por Naciones Unidas (ONU) revela que un experto en seguridad de la organización seguramente fue ultimado por las mismas fuerzas que enfrentan a la insurgencia talibán afgana.
En octubre, cuando los insurgentes atacaron e incendiaron el edificio de la ONU en Afganistán, tanto el personal de la organización como los efectivos de la policía local trabajaron en el control de la situación.
El documento sobre el episodio "sugiere la posibilidad de que un miembro del equipo de la ONU, el oficial de seguridad Louis Maxwell, haya sido ultimado por fuerzas de seguridad afganas, que lo pudieron confundir con un insurgente", dijo el vocero de la ONU Martin Nesirky.
El portavoz agregó que la investigación no "fue capaz de determinar quién disparó los tiros, aunque deja abierta la posibilidad de que pudieran haber muerto por fuego propio". AFP