Once norteamericanos murieron el jueves en Irak, donde siguen los ataques

Bagdad - El ejército estadounidense reconoció hoy haber perdido 11 soldados el jueves en Irak, una jornada particularmente violenta en la que murieron al menos 115 personas en diversos atentados suicidas y ataques armados.

Entretanto Irak sigue siendo escenario de ataques, sobre todo en las inmediaciones de la capital, donde un policía murió en un atentado suicida este viernes.

El ministro británico de Relaciones Exteriores Jack Straw llegó a Basora (sur), donde se encuentra el cuartel general de las fuerzas británicas apostadas en el sur del país, indicó la embajada de Gran Bretaña.

Durante esta visita, Straw, procedente de Líbano, mantendrá entrevistas sobre la situación en Irak tras las elecciones legislativas del 15 de diciembre, según la misma fuente.

Por su parte, el ejército estadounidense, que el jueves informó de la muerte de cinco soldados en un ataque en Kerbala (sur), anunció seis muertos suplementarios, que convierten el 5 de enero en la jornada más mortífera para los norteamericanos desde el 3 de agosto.

"Dos marines de la 2 División de Marines murieron por disparos de armas ligeras en ataques separados en Faluya (a 50 km al oeste de Bagdad) el 5 de enero", indicó en un comunicado el ejército.

Otros dos soldados murieron el jueves en el atentado suicida contra un centro de reclutamiento de la policía iraquí en Ramadi (oeste) que causó 67 muertos, afirmó en otro comunicado.

Según otro anuncio, otros dos soldados murieron en un ataque con bomba contra su patrulla al norte de Bagdad.

Estos decesos elevan al menos a 2.192 el número de soldados norteamericanos y personal asimilado muertos en Irak desde la invasión del país en marzo de 2003, según las cifras del Pentágono.

Irak sufrió nuevos ataques este viernes, que causaron un muerto y 14 heridos.

"Un agente de policía murió y tres resultaron heridos en un ataque suicida con un coche bomba contra una patrulla de comandos de la policía en Zaafaraniya", al sur de Bagdad, indicaron fuentes de seguridad.

En Mosul (370 km al norte de Bagdad), "un coche bomba conducido por un kamikaze estalló contra una patrulla de policía hiriendo a once personas, cuatro de ellas policías", indicó el coronel Fathi Jadr de la policía de la ciudad.

En Bagdad el mausoleo sunita de Abdel Kader Guilani fue atacado con un cohete que causó desperfectos pero no produjo víctimas, y diez cuerpos no identificados fueron descubiertos en tres barrios de la capital.

En el plano político, el grupo del político sunita Saleh Motlak denunció las acusaciones de responsables chiítas que vinculan los actos violentos a la protesta por los resultados de las elecciones legislativas del 15 de diciembre.

Por su parte la embajada norteamericana hizo un llamamiento a la unidad de los iraquíes ante la violencia, afirmando en un comunicado que será "la unidad y no la división, la que permita desafiar al enemigo".

AFP

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