DUBLÍN | THE NEW YORK TIMES Y AFP
El presidente estadounidense Barack Obama no conoce a ninguno de los 300 irlandeses que lo reclamaron ayer como su hijo nativo. De todos modos, el mandatario pareció decidido a abrazar, besar o estrechar la mano de cada uno de ellos.
"Él me agarró la mano, se me acercó y me besó la mejilla", dijo Maher Ana, de 50 años, que llevaba una gorra con las palabras: "Obama - Moneygall". "No me voy a lavar la mejilla en toda la vida", sostuvo ella.
De Moneygall, una pequeña ciudad situada a 130 kilómetros de Dublín, emigró uno de los tatarabuelos maternos de Obama en busca de fortuna: su apellido allí era O`Bama.
"Mi nombre es Barack Obama de los Obamas de Moneygall", dijo el mandatario norteamericano luego, presentándose a las 25.000 personas que desafiaron el frío para escuchar su discurso al aire libre a última hora de la tarde de ayer en el centro de Dublín.
"Hemos venido a encontrar el apóstrofo que perdimos en algún lugar por el camino", agregó bajo la mirada divertida de su esposa Michelle. "Aquí nos sentimos como en casa. Me siento todavía más en casa después de la cerveza que me he tomado", dijo desde las escaleras del Banco de Inglaterra antes de recibir una atronadora ovación de la multitud.
En Moneygall, Obama conoció a uno de sus primos lejanos, Henry Healey, de 26 años, y se dio un primer baño de multitudes en medio de fuertes medidas de seguridad, con policías y militares.
Obama también visitó lo que queda de la modesta casa donde su antepasado Falmourth Kearney, hijo de un zapatero, vivió antes de que la hambruna lo forzara a embarcarse en 1850, a los 19 años de edad, hacia Estados Unidos.
La visita no podía terminar sin una parada en uno de los pubs locales, donde la pareja presidencial probó la negra cerveza que, según dijo Obama, "sabe mejor en Irlanda que en Estados Unidos".
El viaje del presidente de Estados Unidos, que se produce sólo unos días después de la histórica visita de la reina Isabel II de Inglaterra a la república irlandesa, fue considerado en Irlanda como un gesto de confianza hacia un país que tiene todavía por delante un "recorrido difícil" para salir de la crisis económica.
"Vuestros mejores días están todavía por llegar", les dijo a los irlandeses durante el discurso que tuvo apariencia de mitin electoral en Dublín, tras recordar las conexiones entre su anfitrión y Estados Unidos, que alberga un comunidad de 34 millones de personas de origen irlandés. "Sí se puede", señaló.
Por la mañana, pocos después de su llegada a bordo del Air Force en el aeropuerto de Dublín, Obama se había entrevistado con la presidenta Mary McAleese y, posteriormente, con el primer ministro Enda Kenny.
"Oleada de esperanza". Tras estas reuniones, Obama subrayó que el proceso de paz en el Ulster enviaba una "oleada de esperanza" en el mundo entero. "Quería decir simplemente al pueblo irlandés cuánto nos han inspirado los progresos realizados en Irlanda del Norte", dijo.
"Significan que la paz es posible y que gente enfrentada desde hace mucho tiempo puede reimaginar sus relaciones", agregó 13 años después de los Acuerdos del Viernes Santo que pusieron fin a 30 años de conflictos entre unionistas protestantes y republicanos católicos.
Tras esta casi peregrinación, Obama abordará a partir de hoy la parte política de su visita en Londres, adonde arribó ayer -y no hoy por la mañana-, debido a "un cambio reciente en la trayectoria de la nube de cenizas" procedente de Islandia que puede empezar a afectar en las últimas horas el norte del Reino Unido, según indicó una fuente de la Casa Blanca.
G8 analizará la situación en Medio Oriente
Washington | Tras la visita simbólica de ayer a Irlanda, el presidente norteamericano Barack Obama abordará hoy la parte más política de su viaje, primero con su visita de Estado de dos días Londres, donde será recibido en el Palacio de Buckingham con la habitual pompa y boato previstos por la Corona británica para este tipo de ocasiones. La propia reina Isabel II le dará la bienvenida.
Mañana, en tanto, Obama será recibido por el premier David Cameron en Downing Street, donde ambos abordarán los principales temas de la agenda internacional y bilateral y disfrutarán de un almuerzo informal a base de carne asada.
Cameron adelantó que mantendrían "discusiones verdaderas, muy largas, sobre Libia, Afganistán, cuestiones de seguridad y también de prosperidad" cuando las economías de los dos países están todavía convalecientes después de la crisis.
El jueves, el presidente norteamericano se trasladará a la localidad francesa de Deauville (noroeste) para participar en la cumbre del G8, donde abordará los temas de más candente actualidad como las revueltas sin precedentes en Oriente Medio y la misión que la OTAN mantiene en Libia para limitar la represión del mandatario Muamar Gadafi sobre su pueblo.
El presidente Obama terminará en Polonia, donde abordará temas militares, esta gira excepcionalmente larga por Europa, continente que visita por novena vez desde el inicio de su mandato en 2009 pero que se siente un poco abandonado por el autoproclamado "primer presidente estadounidense del Pacífico".