"No podemos aceptar que el mundo se rija por la ley del más fuerte", dijo embajador de la UE en Uruguay

Paolo Berizzi

ENTREVISTA

El diplomático aseguró en entrevista con El País que en la Unión Europea están dispuestos a pagar más por el gas o el petróleo si es para defender valores.

El embajador de la Unión Europea en Uruguay estuvo destinado en Ucrania entre 2004 y 2006. Hoy sigue con preocupación lo que está viviendo ese país por la invasión rusa, porque están en juego valores como la libertad y los derechos humanos. “No podemos volver a cuando el orden internacional estaba basado en relaciones de fuerza y no en la diplomacia”, dice el italiano Paolo Berizzi en diálogo con El País.

Y asegura que en la UE están dispuestos a pagar más por el gas o el petróleo si es para defender valores. “Porque si no defiendes estos valores, el precio que vas a pagar a mediano plazo es mucho más grande. Es un precio que pagas a la democracia”.

-¿Cómo califica la situación en Ucrania desde la invasión de Rusia?

-Es una situación complicada. En los últimos días hubo bombardeos con objetivos civiles, eso es lo más preocupantes. Cada día están falleciendo personas que se estaban refugiando en lugares que pensaban que no se iban a tocar porque no eran objetivos militares. He leído que el presidente Joe Biden llamó al presidente Putin de criminal de guerra, y que Rusia contestó que eso era inaceptable. Si son crímenes de guerra o no lo van a decidir un día los tribunales. Pero efectivamente lo que vemos es que se están matando civiles. Eso no tiene ninguna justificación.

-El presidente Zelenski ha pedido a todo el mundo más acciones para frenar la invasión. Además del paquete de sanciones a Rusia y la ayuda humanitaria a Ucrania, ¿qué más puede hacer la Unión Europa?

-Ucrania se dirigió fundamentalmente a tres actores: la Unión Europea, la OTAN y los otros países que están de acuerdo en la condena a Rusia. Vemos también sanciones adoptadas por Estados Unidos, Reino Unido, Japón y otros países que no son UE. Naturalmente, los que están cerca pueden ayudar más, y hasta tienen un interés muy fuerte. Ayudas militares es muy complicado, porque ni la UE ni la OTAN quieren meterse directamente en una guerra. Pero sí quieren apoyar a Ucrania porque la situación que está viviendo es totalmente injustificada y en contra del derecho internacional. Y no solo porque es injusta hacia Ucrania, sino también porque crea un precedente muy peligroso para el mundo. No podemos volver a cuando el orden internacional estaba basado en relaciones de fuerza y no en la diplomacia. Este es el peligro mayor que vemos para todo el mundo. De lo que Ucrania pide, la UE lo está dando de varias formas. Ayuda en el campo militar, inclusive con armas letales -una novedad- para que Ucrania se defienda. Pero, por supuesto, no enviamos soldados. Ucrania pidió a la OTAN una no fly zona (zona de exclusión aérea) y decidieron no aceptar este pedido. El alto representante de la UE (Josep Borrell) explicó por qué: si hay una no fly zona y luego hay un bombardeo, técnicamente estaríamos en la obligación de golpear ese avión que está bombardeando; y eso significaría abrir un frente de guerra. Igual vamos a ayudar con muchísima asistencia humanitaria. Nunca hubo una crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial como ahora en Europa. Las acciones más importantes que está haciendo la UE para ayudar a Ucrania son las sanciones a Rusia. Esto para nosotros es lo que tiene el impacto más fuerte, porque está golpeando de manera impresionante la economía rusa.

-¿Qué información tienen en la UE de lo que está pasando dentro de Rusia?

-La que nos envía nuestra delegación en Moscú y las informaciones de prensa. Me parece que la reacción de la economía rusa enseña la potencia de estas sanciones. Tienen la bolsa de valores cerrada, el rublo se cayó clamorosamente, están entrando en un default técnico, el swift de muchos bancos bloqueados, sin hablar de todas las empresas que decidieron salir de Rusia. Aquí quiero hacer un comentario que me parece muy importante. En qué medida se puede hacer negocios con un régimen que no respeta no solo los derechos humanos y las libertades fundamentales, sino también es agresivo con los vecinos y con el orden internacional. La UE compraba gas y petróleo a Rusia, exportaba mucho. Pero llega un momento en que uno dice basta. Y eso tiene un costo para nosotros también. Pero la defensa de los valores es demasiado importante. Y estamos preparados a pagar más ahora para defender los valores a nivel mundial. Porque si no defiendes estos valores, el precio que vas a pagar a mediano plazo es mucho más grande. Es un precio que pagas a la democracia.

-La UE tiene una fuerte dependencia del petróleo y del gas rusos. ¿Qué está haciendo para cubrir lo que no le comprará a Rusia?

-La noticia positiva es que dentro de unos días viene la primavera en Europa y vamos a depender menos del gas ruso para la calefacción de nuestras casas. Eso nos da un poco de respiro por lo menos hasta octubre. Pero gas y petróleo sirven para todo, no solo para la calefacción. La UE adoptó una estrategia de diversificación fundamental, que significa buscar petróleo y gas en otras partes del mundo, también usar parte de nuestras reservas. Y en paralelo continuar con la energía limpia, que ya era la prioridad número uno de la UE por el cambio climático. En los últimos años llegaron eventos que fueron un llamado para la UE a aumentar su autonomía estratégica. La globalización tuvo aspectos claramente positivos, pero al mismo tiempo te hace depender de otros. Y no siempre esos otros son democráticos. Lo vimos con el covid y ahora lo estamos viendo con la guerra en Ucrania. ¿Podemos depender de otros para medicamentos o armas, entre otras cosas? En unos temas no podemos. En la energía tenemos que ser más autónomos, hacer negocios con gente confiable.

-Esta guerra dio un giro a la relación de la UE con Putin. ¿Cómo seguirá esa relación una vez que termine el conflicto?

-Desde el primer día de la invasión sabemos que nada puede ser como antes.

-¿Qué es Putin ahora para la UE? ¿Un enemigo?

-Es alguien que se hizo responsable de actos extremadamente graves, no solamente hacia Ucrania sino hacia el orden internacional. No podemos definirlo como enemigo en este momento. Pero tendrá que responder por sus decisiones hacia su pueblo y hacia la comunidad internacional. Rusia es parte de las Naciones Unidas, está en el Consejo de Seguridad. La resolución que condenó a Rusia la votaron 141 países de 189, solo cinco países votaron en contra, treinta y pico se abstuvieron. Hasta aliados tradicionales de Rusia se abstuvieron. Hay un aislamiento internacional bastante fuerte.

-¿La delegación de la UE ha mantenido contactos con el gobierno uruguayo sobre la guerra en Ucrania?

-Desde el primer día. Uruguay apoya completamente la condena a Rusia en todos los foros. Uruguay tiene un nivel de democracia, derechos humanos y confiabilidad muy alto. Diría que son sus activos principales si lo miramos en el contexto regional. Y esto se traduce en posiciones muy claras hacia la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Para la UE es importante que Uruguay siga apoyando todas las resoluciones en todos los foros internacionales. Lo que es importante entender es que lo que está pasando en Ucrania tiene un impacto mundial. Estamos discutiendo temas que si no se enfrentan ahora con decisión por el caso de Ucrania, pueden ocurrir en otras partes del mundo. Uno no puede pensar no defiendo estos valores si pasa en Ucrania, pero pretendo que lo defiendan si pasa cerca.

-Los valores de los que habla son los de la libertad, la democracia, los derechos humanos, la autodeterminación de los países...

- ...la defensa de la territorialidad, la resolución pacífica de los conflictos, la creación de corredores humanitarios en caso de guerras. Son cosas de base. Pueden ocurrir guerras en el mundo, pero justamente porque ocurrieron guerras mundiales es que se establecieron unos principios en los que todos estuvieron de acuerdo. Estos principios se tienen que respetar. Estoy pensando en el uruguayo que mira esta guerra desde 13.000 kilómetros de distancia. ¿Qué impacto tiene en el Uruguay? El impacto económico por el petróleo que sube, los granos, dificultades para exportar lácteos. OK, todo bien. Pero ampliemos un poco el concepto. Eso pasa porque hay un país que no ha respetado los valores y otros que han aplicado sanciones. Uno de estos problemas económicos que estamos viviendo son causa de la guerra, otros son consecuencia de las sanciones. Si queremos evitar problemas económicos, todo el mundo tiene que colaborar para prevenir que esto no pase otra vez. Y eso si hablamos solo de economía. Países de valores, de democracia, de derechos humanos, de tamaño y población pequeña, no pueden aceptar que el mundo se rija por la ley del más fuerte. Si me pongo en los zapatos de un uruguayo, digo que no me conviene que el mundo funcione así. Ahora se habla mucho de la tercera guerra mundial. No creo que la guerra vaya a salir de Ucrania, pero el impacto económico es mundial, lo estamos viendo desde el primer día. Esta no es una guerra mundial, es un impacto mundial de una guerra local.

“América Latina es un socio más confiable, de valores”

-¿Cómo ve la Unión Europea la posición adoptada por América Latina y el Caribe sobre la guerra en Ucrania?

-La Unión Europea valoró mucho la postura de América Latina y el Caribe en la resolución de Naciones Unidas. Creo que salió como el continente que votó más en favor de la condena a Rusia. Y eso sinceramente no pasó desapercibido. En Europa comentan có-mo se comportaron los socios de América Latina y el Caribe. Dicen miren cómo nos están apoyando. Es decir, cuando se habla de valores de democracia, hemos visto que más que otros continentes esta parte del mundo contesta presente. Esto va a apoyar mucho el relacionamiento de América L atina con Europa en los próximos años. Va a tener un impacto positivo. Los europeos están abriendo los ojos una vez más hacia América Latina, diciendo: mirá, ahí no hay solo socios, sino socios que en el momento de necesidad están dispuestos a ayudar, porque comparten los mismos valores. Es diferente de un socio puramente comercial, como podemos tener en varias partes del mundo. Son socios más confiables, más de valores.

-En Chile acaba de asumir Gabriel Boric, en Colombia se perfila Gustavo Petro y en Brasil puede retornar Luiz Inácio Lula da Silva. ¿Cómo observa la UE los cambios políticos que se están dando en la región?

-Como dice usted, lo estamos observando. No tenemos ninguna intención de influir en las elecciones, no nos corresponde. Independientemente de quién gane, para la UE es importante tener socios que quieran dialogar, que no tomen posiciones extremas, que estén dispuestos a discutir de valores, que den mucha importancia a la lucha al cambio climático, que respeten la democracia y los derechos humanos.

-¿Qué pasa con Venezuela, cuyo régimen critica la UE?

-Venezuela es un caso importante en el que la UE está trabajando mucho. Las relaciones entre la UE y América Latina no tienen que frenarse porque existe un problema en Venezuela. Queremos avanzar independientemente del problema venezolano, que no nos frene.

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