BERLÍN | AP, AFP Y ANSA
Benedicto XVI se vio confrontado a los escándalos de pedofilia ayer, al iniciar una visita de cuatro días a Alemania, su país natal, donde fue objeto de manifestaciones hostiles. Habló ante el Parlamento y en el Estadio Olímpico frente a 70.000 fieles.
En la jornada inicial del viaje a Alemania, el Papa se reunió en Berlín con el presidente alemán, Christian Wulff, la jefa del gobierno, Angela Merkel, representantes de la comunidad judía y realizó un discurso en el Parlamento y otro al aire libre.
"Puedo comprender que, frente a crímenes como los abusos contra niños cometidos por sacerdotes, si las víctimas son personas cercanas, uno diga: `esta no es mi Iglesia. La Iglesia es una fuerza de humanización y moralización y si ellos mismos hacen lo contrario yo no puedo estar con esta Iglesia`", declaró el Pontífice a periodistas mientras volaba de Roma a Berlín.
Benedicto XVI respondió así al aumento de abandono de fieles en la Iglesia Católica alemana, en parte debido a los escándalos por abusos sexuales contra niños. El Papa subrayó que el alejamiento de los fieles tiene "múltiples razones" y se produce en "un contexto de secularización de nuestra sociedad".
Por lo tanto, invitó a recordar que la Iglesia "no es como otras asociaciones humanas, no está solo para cultivar su propio interés. Ella busca, agregó, "estar en la red del Señor".
El Papa también subrayó la importancia de "renovar la conciencia de la especificidad de la Iglesia como pueblo de Dios, y así aprender a soportar los escándalos".
En una jornada de calor, sin perturbaciones por la ausencia en señal de protesta de algunos legisladores de la izquierda, el Partido Verde y la socialdemocracia que reclaman la laicidad del estado, el Papa reflexionó sobre cuestiones políticas y éticas en el Parlamento. En tanto, miles de personas protestaron en las calles por su visita.
Poco cristiana y tradicionalmente contestataria, la capital alemana debía ser la etapa más delicada del viaje. Unos 6.000 policías estaban movilizados.
El pontífice dijo que la labor del político es "servir al derecho y combatir el dominio de la injusticia", pues sin el derecho el estado es como una "gran banda de bandoleros".
Benedicto XVI ejemplificó que en los años del nazismo, cuando "el estado se convirtió en un instrumento para la destrucción del derecho, una banda de bandoleros muy bien organizada, que podía amenazar al mundo entero y llevarlo al borde del precipicio".
El Papa afirmó que "sobre la base de la convicción acerca de la existencia de un Dios creador" fueron desarrolladas "la idea de los derechos humanos, de la igualdad de todos los hombres frente a la ley, la conciencia de la inviolabilidad de la dignidad humana en toda persona y la conciencia de la responsabilidad de los hombres en su actuar".
"La aparición del movimiento ecológico en la política alemana a partir de los años 70, aunque no abrió de par en par las ventanas, fue sin embargo y sigue siendo un grito que anhela aire fresco, un grito que no se puede ignorar", agregó el Papa, pese a la protesta de los legisladores de ese partido.
Multitudinario. Benedicto XVI terminó la jornada incidiendo en el mismo tema, al celebrar una misa ante 70.000 fieles en el Estado Olímpico de Berlín, construido para los Juegos de 1936, organizados por el régimen nazi. Pocos minutos antes de celebrar la misa, el Papa saludó al alcalde gay de Berlín, Klaus Wowereit.
El Papa mencionó en su sermón "la experiencia dolorosa de que en la Iglesia hay peces buenos y malos, grano y cizaña", e invitó a los alemanes a "permanecer en la Iglesia". "Si la mirada se fija sólo en las cosas negativas, entonces ya no se revela el misterio grande y profundo de la Iglesia", añadió.
Decenas de miles de católicos, y también protestantes, solicitaron formalmente ser retirados de los registros de las iglesias manchadas por casos de pedofilia.
Un encuentro entre Benedicto XVI y una de las víctimas, como fue el caso en otros países, era probable según el Vaticano.
Protestas aisladas
La manifestación que prometió ser la más numerosa con opositores a Benedicto XVI juntó apenas 7.000 personas y terminó perjudicada por un episodio de violencia aislado. Los manifestantes respondieron a la convocatoria de 64 organizaciones de la sociedad civil, reunidas mediante internet bajo el nombre "Llega el Papa". "Hubo problemas de organización", explicó Joerg Steiner, uno de los protagonistas de la iniciativa, para la que se esperaban al menos 15 mil manifestantes.