TÚNEZ | THE NEW YORK TIMES
Al igual que la huida del dictador de Túnez o el juicio del de Egipto, la captura de Muamar Gadafi cautivó al mundo árabe. Sin embargo, las fotografías de su cadáver ensangrentado atemperaron la algarabía con un recordatorio de los conflictos.
"Esto no es justicia``, dijo Mustafá Haid, de 32 años, activista sirio, mientras veía la transmisión en una oficina de Beirut.
Gadafi debería haber sido sometido a un juicio, con una investigación de sus crímenes, con Libia reconciliada para confiar en la ley, dijo, como si aún siguiera esperando algo mejor de la insurrección regional que empezó con pacíficas demostraciones de unidad nacional en Túnez y El Cairo.
A lo largo de la región, el sangriento final de Gadafi ha puesto de manifiesto la creciente conciencia de los desafíos que yacen por delante: el equilibrio de venganza contra justicia; la impaciencia por empleos contra el lento paso de la recuperación económica; fidelidad al islam contra tolerancia hacia minorías; y la necesidad de estabilidad contra el impulso de derribar los pilares de viejos gobiernos.
"Para todos nosotros, es un difícil camino, ya que nuestra batalla es en contra de nosotros mismos", destacó Ahmed Ounaies, ex embajador tunecino que sirvió brevemente como ministro de asuntos exteriores tras la expulsión de Zine Abidine Ben Alí. "Tenemos que atender a nuestros valores, nuestras aspiraciones, nuestro presente, en contra del pasado``, dijo.
Unión. En muchas formas, la senda de Libia es la más tortuosa. Cuando Gadafi llegó al poder hace 42 años, Libia estaba dividida entre tres provincias laxamente confederadas y docenas de tribus insulares. Él forjó a Libia en una sola nación erigida en torno a su propio culto a la personalidad. No construyó una sola institución nacional; insistió en que Libia era una democracia directa de comités de pueblos sin necesidad de un gobierno que lo desafiara.
Incluso después de que hubiera huido de Trípoli, la búsqueda por su captura sirvió como pegamento que mantuvo unida una laxa confederación de brigadas locales que derrocaron a su gobierno. Las autoridades provisionales en Bengasi, incapaz de resolver un concurso entre diversos centros de poder sobre posiciones gubernamentales, pospuso un reacomodo hasta después de la captura del último bastión y escondite de Gadafi, Sirte, lo cual significa que ahora ya deben reanudar esa tarea. "Libia va a pasar por una época terrible``, dijo Lisa Anderson, politóloga.
"Durante mucho tiempo, lo que los mantuvo unidos fue algo similar a una fascinación morbosa por Gadafi, y hasta ahora todos sentían que hasta que vieran su cuerpo, él casi pudiera volver a la vida", dijo Anderson, presidenta de la Universidad Americana en El Cairo. Pero, cuando la euforia baje, "ellos no tienen una sola institución creíble en todo el país", destacó. "No tienen nada que los mantenga unidos", dijo.
Región. Túnez, a punto de celebrar sus primeras elecciones libres mañana, pudiera ser el estado árabe mejor posicionado para una exitosa transición hacia una democracia liberal. Entre los factores a su favor está su población relativamente pequeña y homogénea, niveles educativos comparativamente altos, una gran clase media, fuerzas armadas apolíticas, un movimiento islamista de tipo moderado y una larga historia de identidad nacional. Sin embargo, con la remoción de la mano dura de Ben Alí, la elite tunecina ha estado amargamente dividida por muchos de los interrogantes que pronto asaltarán a Libia, particularmente la participación del islam en su nueva sociedad, la ley y el gobierno.
Además, ni Túnez ni Egipto han resuelto las frustraciones de jóvenes desempleados que se sumaron a las revueltas por razones de ganarse el pan, no libertades civiles.
Egipto, además de mucha mayor pobreza y analfabetismo, también está luchando con profundas tensiones de tipo sectario. Su movimiento islamista está dividido entre facciones impacientes por incorporar códigos morales de tipo islámico al derecho civil. El debate se ha sumado a tensiones con su minoría de cristianos coptos, quienes integran aproximadamente 10%.
Después, está la bendición mixta de las fuerzas armadas de Egipto. Si bien suministraron el tipo de estructura nacional para un cambio de gobierno que le faltaba a Libia, su persistente control del poder desde la expulsión del presidente Hosni Mubarak ha llevado a que muchos pongan en duda si el término correcto es "revolución`` o "golpe de estado``.
Yemen bajo el presidente Alí Abdulá Salé, con su débil estado, dividido ejército nacional y fuertes afiliaciones tribales, pudiera ser la analogía de la región más cercana a Libia; sin petróleo.
"La brutalidad del régimen de Bashar Assad en Siria y el régimen de Salé en Yemen aún se está sintiendo", dijo Sullivan. "Sin embargo, con la desaparición de Gadafi, la luz al final del túnel es mucho menos tenue", manifestó.
Familia de Gadafi diezmada; muertos o exiliados
Trípoli | La caída de Trípoli, el pasado agosto, supuso el principio del fin para los Gadafi. La mayoría de los miembros de la familia tomó diferentes direcciones dejando atrás sus palacios, fincas, empresas y una buena cantidad de edificios lujosos que daban cuenta de la ostentación.
Algunos miembros de la familia se marcharon a Argelia, otro llegó a Níger. El resto de los integrantes se hallan en paradero desconocido o han sido dados por muertos.
Cuando la OTAN empezó a bombardear Libia, a mediados de marzo, algunos de los hijos, especialmente Saif al Islam y Saadi, trataron de negociar para que cesaran los ataques. Las conversaciones no llegaron a buen puerto.
También se supo entonces que los hermanos eran rivales y que trataban de ganarse el favor de su padre para sucederle.
Las disputas entre Jamis y Saif, por ejemplo, eran conocidas por los tripolitanos. Esto es lo que ha sido de la familia Gadafi.
Ahora, tras la muerte el jueves de Muamar Gadafi y de uno de sus hijos, Muatasim, la justicia internacional solo sigue buscando a Saif al Islam, el hijo a quien se presentaba como heredero político.
Si bien existen versiones que aseguran que Saif, el primogénito, fue capturado con un tiro en la pierna, no se sabe con certeza cuál es su paradero actual.
Doctor en filosofía por la London School of Economics y considerado durante mucho tiempo como "reformador", al Islam se dio a conocer por su papel de mediador en el caso de las enfermeras búlgaras liberadas en 2007.
En tanto, Muatasim sospechoso de un intento de golpe de Estado, volvió a contar con la gracia de su padre tras un exilio. El destino los llevó a morir juntos en manos de los rebeldes. EL PAÍS DE MADRID Y AFP.
Muerte en Siria
Las fuerzas de seguridad sirias mataron ayer al menos a 19 civiles, la mayoría de ellos en Homs (centro), donde la oposición llamó a manifestarse, como cada viernes, contra el régimen de Bashar Assad, según el último balance del Observatorio Sirio de Derechos Humanos. La ONU sostiene que hay más de 2.500 muertos. AFP