Gran Bretaña, el hogar del organismo de espionaje MI6 que inspiró las historias de James Bond, ha estado luchando con uno de los misterios reales más extraños del país, que ya llegó a conocerse como el caso del espía muerto en la valija.
Han surgido detalles de la extraña y solitaria muerte, en agosto, de Gareth Williams, de 31 años, una de las promesas en el trabajo supersecreto del contraterrorismo, durante la indagatoria realizada justo en frente de las oficinas del Servicio de Inteligencia Secreto, conocido como MI6, al otro lado del Támesis. Lo encontraron en posición fetal, con los brazos cruzados sobre el pecho, metido en una valija, dentro de una tina de baño sin agua.
El cuerpo estuvo durante una semana en la valija antes de que lo descubrieran, en tan avanzado estado de descomposición que ni la Policía ni los patólogos han podido determinar si lo asesinaron debido a lo que el abogado de la familia ha descrito como un complot de otros especializados en "las oscuras artes" del espionaje.
Esa teoría es la predominante en esta ciudad, y se describe a Williams en forma alterna como víctima de sicarios del servicio secreto ruso, de extremistas de Al Qaeda o de un sinfín de asesinos que trabajan en el mundo turbio del espionaje; que lo envenenaron con cianuro de potasio o le dieron una sobredosis de GHB, potente droga para sedar, la cual es una teoría que los patólogos dijeron que no se puede probar.
JUEGO. Mientras que la Policía y el MI6 se niegan a descartar esas teorías, indicaron una explicación más factible, pero más mundana: que, aun cuando hace mucho que pasó la época en la que el organismo dictaba el estilo de vida de los agentes, él tenía una vida doblemente secreta, como agente de campo autorizado del MI6 y como un fantasioso sexual. Según esta hipótesis, simplemente murió durante un juego sexual. Uno de los escasos descubrimientos forenses en la escena consistió en rastros de elementos de ADN que se encontraron en la cremallera y el candado de la maleta que no pertenecían a Williams.
Se refuerza la teoría del accidente sexual con evidencia de que Williams, un soltero sin relación romántica conocida asistía a espectáculos de travestis y entraba en sitios web dedicados a cautiverio y "claustrofilia".
Los investigadores también descubrieron que tenía ropa de mujer con valor de 30.000 dólares, incluidos zapatos de Christian Louboutin y vestidos de Christian Dior, cuidadosamente empacados. Se encontró una peluca color anaranjado brillante sobre el respaldo de una silla, junto con un par de calzoncillos recién planchados, en la recámara de Williams, poco decorada, pero muy ordenada.
IMPOSIBLE. Como parte de la investigación, se presentó una videocinta en la que aparecen dos hombres contratados por la Policía -un experto en yoga y un ex oficial militar, entrenado en técnicas de escape, y ambos aproximadamente de la misma estatura y complexión de Williams, atlético, musculoso- para tratar de reproducir lo que pudo haber tenido que hacer para meterse solo en la bolsa. Con una maleta roja aparecen ambos hombres contorsionándose sin lograr la hazaña.
Los investigadores concluyeron que alguien más tuvo que haber ayudado a cerrar la valija y ponerle el candado. Además, la Scotland Yard dijo que no puede descartar que Williams estuviera muerto antes de que lo colocaran en la valija, o que levantaran la maleta con el cadáver en otra parte y la pusieran adentro de la tina. No había huellas digitales ni otros rastros que se pudieran haber esperado si Williams se hubiera sostenido solo en la orilla de la tina mientras se bajaba metiéndose en la maleta.
Williams, un genio de las matemáticas, formado en Cambridge, originario de las montañas del norte de Gales, trabajaba en lo que sus superiores describieron como el uso práctico de tecnologías nuevas en el campo de la vigilancia electrónica. En declaraciones de policías se lo describe como el retrato de la tranquilidad en la muerte, bocarriba, con aspecto "muy calmado", sin lesiones en las uñas o los dedos de las manos, y sin "signos de tensión o temor" en el cuerpo o en el tejido interior de la maleta, dijeron los patólogos.
El MI6 ha utilizado el misterio de la muerte de Williams para enviar la señal de que se han hecho esfuerzos para neutralizar el potencial para chantajear a los agentes británicos en su vida privada.
Uno de los dos funcionarios del MI6 que han declarado en la indagatoria dijo que el organismo sabía de las predilecciones sexuales de Williams y consideró que no representaban ningún problema para su vida profesional.
Otra pista sobre la mentalidad de Williams cuando murió surgió de un recorte del periódico The Observer que se encontró en su departamento. Fechado el día anterior a su última búsqueda en Internet, el artículo se centra en la investigación sobre lo que más se arrepienten las personas en su lecho de muerte. Lo cual incluye no haber tenido "el valor para vivir fiel a mí mismo", el deseo de "haber seguido en contacto con amistades", y que no "me permití ser más feliz".
Talentos y escándalos
El MI6 y otros organismos de espionaje en Gran Bretaña no son ajenos a los escándalos que han implicado la vida sexual de sus talentos más grandiosos. Alan M. Turing, el matemático al que muchos consideran el padre de la informática moderna, se suicidó en 1954, comiendo una manzana con cianuro después de que lo condenaron por homosexual.