Jerusalén - Miles de creyentes cristianos, palestinos y peregrinos de diversos países del mundo se dieron cita hoy en inmediaciones de la Puerta de Santa Ana, una de las siete de la muralla de Jerusalén, para la procesión del Viernes Santo.
Los grupos que participan en la procesión, bajo estrictas medidas de seguridad policial y encabezados por monjes que van explicando las catorce estaciones del Vía Crucis por el Monte Gólgota, recorrerán el calvario hasta la basílica del Santo Sepulcro.
Algunos de los creyentes llevaban cruces de madera para recordar la marcha de Jesús condenado a la crucifixión en el Tribunal de Pilatos, donde comenzó la solemne procesión entre las abigarradas callejuelas y el zoco palestino de la ciudad vieja.
Seis de las estaciones del Camino de la Cruz se encuentran dentro del Santo Sepulcro, a cuya entrada hallarán los que participan en la marcha de unos dos kilómetros por la colina la loza de color rosa, la Piedra de la Unción de Cristo, según la tradición.
La loza, que los fieles suelen empapar con perfume, se encuentra a pocos pasos del Santo Sepulcro, en la sección de la basílica del tiempo de los Cruzados, conocida como la Rotonda.
EFE