ESTADOS UNIDOS

Mike Pence, el escudero de Donald Trump que cayó en desgracia

Pence, que durante cuatro años fue el fiel escudero de Trump, acabó su período como vicepresidente alejado del mandatario, tanto en lo personal como en lo físico.

Exvicepresidente Mike Pence. Foto: AFP
Exvicepresidente Mike Pence. Foto: AFP

A Mike Pence le tocó ayer pasar el trago amargo de representar al Gobierno saliente de EE.UU. en la toma de posesión del demócrata Joe Biden y de su sucesora en la Vicepresidencia, Kamala Harris, en ausencia de su jefe, Donald Trump.

Pence, que durante cuatro años fue el fiel escudero de Trump, acabó su período como vicepresidente alejado del mandatario, tanto en lo personal como en lo físico, ya que este había partido horas antes del frío Washington a su soleada mansión de Palm Beach, en Florida.

Las cosas entre ambos aparentemente habían ido bien desde que Pence ayudó a Trump a ganar las elecciones de 2016 aportando a la fórmula presidencial el voto del conservadurismo cristiano, almorzando juntos casi a diario en la Casa Blanca.

Pence, un poco conocido gobernador y congresista republicano de Indiana hasta entonces, parecía servir hasta cierto punto, con su sensatez, de anclaje y equilibrio a las salidas de tono de un gobernante que desconocía los entresijos de la política de Washington.

Pero el aliado incondicional de Trump durante los últimos cuatro años cayó definitivamente en desgracia para Trump cuando se negó a seguir sus indicaciones de rechazar los resultados del Colegio Electoral que daban la victoria a Biden.

Fue el pasado 6 de enero, el día en que se produjo el ataque de los seguidores radicales de Trump al Capitolio para interrumpir una sesión presidida por Pence para confirmar la victoria del demócrata.

"Todo lo que Mike Pence tiene que hacer es enviar (los votos del Colegio Electoral) de vuelta a los estados y GANAREMOS. Hazlo, Mike ¡Es el momento de la valentía extrema!", fue la inédita petición de Trump en un tuit.

Hasta ese momento Pence había apoyado las denuncias sin fundamento de que habían sido objeto de un "fraude masivo" con que Trump machacaba a sus seguidores desde antes incluso de que se supiera su derrota electoral, pero esto era pasar una línea roja.

Consciente de no tener capacidad legal para cumplir las órdenes de su jefe y del disparate de la petición, Pence mandó un mensaje tranquilizador a los legisladores: "Es mi juicio meditado que mi juramento de apoyar y defender la Constitución me impide reclamar autoridad unilateral para determinar qué votos electorales deben contarse y cuáles no". EFE

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