“TREMENDA TRAGEDIA”

Migrantes: 51 latinos muertos, asfixiados y deshidratados en un remolque en Texas

Entre los fallecidos, hay 39 hombres y 12 mujeres. Son las más recientes víctimas de la migración ilegal desde Centroamérica hacia Estados Unidos.

El camión del horror. Foto: AFP.

El número de migrantes fallecidos tras estar expuestos a altas temperaturas dentro de un camión en una carretera cerca de San Antonio, en el estado de Texas, aumentó a 51, informaron anoche autoridades estadounidenses.

Entre los fallecidos, hay 39 hombres y 12 mujeres. Son las más recientes víctimas de la migración ilegal desde Centroamérica hacia Estados Unidos.

Las autoridades hallaron el vehículo abandonado tras recibir la alerta de que se escuchaban gritos de auxilio en su interior, y arrestaron a tres personas que formarían parte de una red de traficantes que transporta migrantes. Se trata de la mayor tragedia de tráfico de personas de las últimas décadas en Estados Unidos.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo que al menos 22 de los muertos eran mexicanos.

El presidente estadounidense, Joe Biden, dijo en un comunicado que “los informes iniciales indican que esta tragedia fue causada por contrabandistas o traficantes de personas que no tienen en cuenta las vidas que ponen en peligro y a las que explotan para obtener una ganancia”. Subrayó la necesidad de perseguir a “la multimillonaria industria criminal de contrabando que se aprovecha de los migrantes y provoca demasiadas muertes inocentes”.

Estados Unidos y México admitieron una política migratoria fallida y se conjuraron una vez más contra el tráfico de personas.

“La horrible y trágica muerte de al menos 50 seres humanos en San Antonio es resultado de leyes migratorias rotas y disfuncionales”, lamentó en redes sociales el embajador estadounidense en México, Ken Salazar.

López Obrador dijo que se trató de una “tremenda desgracia” y la atribuyó al tráfico de personas y a “la falta de controles” tanto en la frontera común como “al interior de Estados Unidos”.

Hace apenas dos semanas los países de la región, incluidos Estados Unidos y México, firmaran durante la Cumbre de las Américas de Los Ángeles una declaración en la que se comprometieron a contener la migración ilegal.

La portavoz de la Casa Blanca, Karine-Jean Pierre, dijo ayer martes que lo sucedido en San Antonio es “absolutamente horroroso y que rompe el corazón”, a la vez que reivindicó las acciones de su Gobierno contra las redes de trata de personas que, dijo, permitieron arrestar a 1.800 personas en dos meses.

De visita en Washington, el presidente guatemalteco, Alejandro Giammattei, declaró que “es imperativo” endurecer las penas contra el tráfico de personas y que se extradite a los traficantes.

La tragedia de San Antonio es un capítulo más de la crisis migratoria sin precedentes que afronta la región, donde Estados Unidos detectó a más de 1,7 millones de indocumentados cruzando la frontera con México, mientras la política de asilo sigue restringida.

Se espera que en los próximos días la Corte Suprema de Estados Unidos falle sobre la permanencia del programa “Quédate en México”, una política migratoria instaurada por Donald Trump en 2019 que obliga a los solicitantes de asilo a esperar en territorio mexicano hasta que una corte estadounidense decida sobre su caso.

En su primer día en la Casa Blanca, Biden intentó acabar con esta política muy criticada por organizaciones de derechos humanos, pero un tribunal de Texas ordenó reinstaurar el programa.

La portavoz de la Casa Blanca dijo que “la frontera está cerrada” y eso “explica en parte por qué hay gente que emprende este viaje tan peligroso” al lado de traficantes.

Con una visión totalmente opuesta, el gobernador texano, el republicano Greg Abbott, aprovechó la tragedia para arremeter contra el presidente demócrata y afirmó que los muertos son “resultado de la letal política de puertas abiertas de Biden”.

“La política de Estados Unidos también tiene la culpa porque entre más difícil es encontrar la frontera, más redituable es para los traficantes de personas porque cobran más”, opinó la experta. (AFP, EFE)

12 de julio, cumbre Biden-López Obrador

Los presidentes de México, Andrés Manuel López Obrador, y de Estados Unidos, Joe Biden, se reunirán el 12 de julio en Washington para hablar de la creciente migración irregular. “El día 12 de julio voy a tener una entrevista, un encuentro con el presidente Biden en Washington”, dijo López Obrador en su conferencia de prensa matutina. La reunión ya había sido anunciada, pero la fecha se confirmó ayer martes, luego de que las autoridades estadounidense hallaran los cadáveres de medio centenar de migrantes en un camión abandonado en una carretera de San Antonio, Texas. En un comunicado, la Casa Blanca indicó que ambos presidentes conversarán sobre “cooperación en migración, esfuerzos conjuntos para el desarrollo de Centroamérica, medio ambiente, energía y asuntos globales”. López Obrador insistió en regularizar a migrantes y acordar con Estados Unidos y Canadá visas de trabajo temporales.

Un viaje que deja miles de muertos

Asfixiados, masacrados, víctimas de accidentes viales o ahogados, miles de migrantes perdieron la vida en los últimos años en su intento por llegar a Estados Unidos. El caso más reciente es el de esta semana en San Antonio, Texas, donde 51 migrantes fueron encontrados muertos dentro y en los alrededores de un camión abandonado.

Desde 2014, unos 6.430 migrantes fallecieron o desaparecieron en el trayecto hacia Estados Unidos, según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) de la ONU. De ellos, 1.248 tan solo en 2021.

Más de 60% de esos decesos ocurrieron en la frontera de 3.169 km entre México y Estados Unidos. Hasta el 22 de junio de este año, la OIM tenía documentados 493 muertos o desaparecidos, incluidos 46 menores.

La principal causa de esas muertes desde 2014 es el ahogamiento con 1.750 casos, la mayoría ocurridos en el río Bravo, frontera natural entre México y Estados Unidos.

La falta de agua, alimentos y de un sitio para quedarse costó la vida a 861 personas desde 2014; otras 852 fueron víctimas de la violencia y 850 murieron en accidentes o por viajar en condiciones infrahumanas, de acuerdo con la OIM.

El 9 de diciembre de 2021, un tráiler que trasladaba clandestinamente a unos 160 migrantes irregulares chocó contra un puente peatonal en una carretera de Chiapas (sur de México), dejando 56 fallecidos, 40 de Guatemala.

El 22 de enero de 2021 fueron localizados los cuerpos calcinados de 19 personas, 16 de ellas guatemaltecas, en una zona rural del estado de Tamaulipas, cerca de la frontera con Estados Unidos. Una veintena de policías y de agentes migratorios fueron detenidos como probables responsables.

El 23 de julio de 2017, una decena de migrantes fueron encontrados sin vida dentro de un tráiler abandonado en un estacionamiento de un centro comercial de San Antonio, Texas.

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