Hace dos semanas, Fátima Bosch, de México, abandonó un evento oficial de Miss Universo en señal de protesta tras ser reprendida por un organizador. Ayer viernes, subió al escenario como la 74.ª ganadora de uno de los certámenes de belleza más prestigiosos del mundo. Su coronación marcó el final de dos semanas de competición que se vieron empañadas por acusaciones de fraude y por inusuales protestas de los concursantes, entre ellos Bosch. De 25 años, es la cuarta mexicana en convertirse en Miss Universo.
Era la gran favorita para ganar el certamen, empatada en las apuestas con Praveenar Singh de Tailandia. Durante la ronda final del certamen celebrada en Bangkok, un juez le preguntó a Bosch cómo crearía un espacio seguro para las mujeres como Miss Universo. “Pondré mi voz al servicio y al poder de los demás”, dijo. “Quienes se atrevan a alzar la voz serán quienes hagan historia”, agregó.
A pesar de su reconocida marca, Miss Universo ha tenido dificultades debido a la disminución del interés del público y de las cadenas de televisión que pagan derechos de licencia. El certamen aún cuenta con una considerable popularidad en países como Filipinas, Venezuela y Colombia, considerados potencias en la selección de ganadoras de Miss Universo.
Pero la competencia de este año comenzó a atraer atención no deseada a principios de noviembre. Nawat Itsaragrisil, un empresario tailandés copropietario de la Organización Miss Universo, fue visto en una transmisión en vivo reprendiendo severamente a Bosch por no participar en algunas actividades promocionales. Cuando Nawat llamó a seguridad para que escoltaran a Bosch fuera del recinto, ella y varias otras concursantes se levantaron y abandonaron la sala.
Como se vio en una transmisión en vivo que se hizo viral, el empresario cuestionó y hasta llamó “tonta” a la mexiana por un aparente incumplimiento de publicar contenido promocional sobre Tailandia en sus redes sociales. “Lo que ha hecho su director es una falta de respeto: me dijo tonta”, aseguró la mexicana ante los periodistas presentes. “El mundo debe ser testigo de esto, porque somos mujeres independientes y este espacio nos permite hacer oír nuestra voz”.
El incidente provocó el rechazo de múltiples celebridades y personajes de la vida pública, incluida la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, quien resaltó a Bosch como “ejemplo de cómo las mujeres” deben “alzar la voz”.
Nawat tuvo que disculparse posteriormente.
“Quedó atrás lo de calladita te ves más bonita”
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, felicitó a Fátima Bosch, ganadora de Miss Universo, al señalar que “es un ejemplo de valentía para todas y todos los mexicanos y para las mujeres”. “Es un ejemplo de que cuando hay una injusticia y parte particularmente para las mujeres hay que levantar la voz”, indicó la mandataria. Sheinbaum subrayó que “ya quedó atrás aquella cosa que decían, ‘calladita te ves más bonita’”.
La recién coronada ganadora declaró en una rueda de prensa ayer viernes, en inglés, que le gustaría ser recordada como “una Miss Universo que no tuvo miedo de ser ella misma” y “una persona que cambió, un poco, el prototipo de lo que es una Miss Universo”.
Esta no fue la única polémica durante el certamen. A principios de esta semana, dos jueces renunciaron. Omar Harfouch, compositor franco-libanés, dimitió acusando a los organizadores de contar con un segundo jurado para seleccionar a los finalistas en secreto. La organización negó las acusaciones. El otro juez, el exfutbolista francés Claude Makélélé, afirmó que su renuncia se debía a motivos personales.
Además, durante la ronda de trajes típicos del miércoles, Miss Gran Bretaña, Danielle Latimer, tropezó y cayó en el escenario. Y la concursante de Jamaica, Gabrielle Henry, tuvo que ser hospitalizada después de también caerse del escenario durante la presentación de los vestidos de noche.
La Organización Miss Universo es propiedad conjunta de JKN, una empresa de medios tailandesa, y Raul Rocha Cantu, un empresario mexicano, desde 2023. Ha cambiado de dueños varias veces en las últimas tres décadas, incluyendo Donald Trump, quien la poseyó desde 1996 hasta 2015, y a Endeavor, la agencia de talentos estadounidense, que la vendió a JKN en 2022.
Con información de The New York Times y AFP