La jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, cubrió de elogios a su homólogo italiano, Mario Monti, quien viajó a Berlín en busca de reconocimiento por sus esfuerzos reformistas.
La dirigente de la primera economía europea, que ha dado un paso hacia la recesión al anunciar una caída del Producto Interno Bruto (PIB) en el último trimestre, manifestó "su gran respeto por la rapidez con la que se han llevado a cabo las reformas" en Italia.
"Considero que tanto la esencia de estas reformas como su rapidez reforzarán a Italia y mejorarán sus perspectivas económicas", dijo en una conferencia de prensa conjunta con Monti.
Roma endureció en diciembre el régimen de pensiones y ha subido los impuestos, en la estela de las reformas que permitieron a Alemania reforzar su competitividad estos últimos años.
La canciller trató de encontrar las palabras para reconfortar a los italianos en su compromiso con la austeridad, rehusando erigirse en modelo: todos los países de Europa deben aprender unos de otros, explicó.
"Si los italianos no ven en un futuro cercano resultados tangibles sobre su disposición a ahorrar y a reformar, va a llegar un movimiento de protesta contra Europa, dirigido también contra Alemania, considerada como la causante de la intolerancia en el seno de la UE, y contra el Banco Central Europeo", advirtió Monti en una entrevista a la prensa alemana.
Para la agencia de calificación financiera Fitch, la situación de Italia es "explosiva" e instó a los europeos a que se doten de cortafuegos creíbles en torno al país, que se hunde bajo sus deudas.
Monti espera que su plan económico permita tranquilizar a los mercados que siguen exigiendo al país intereses cercanos al 7% por la deuda a 10 años, considerados insostenibles a la larga. "Espero que la buena conducta política va a transformarse en tasas de interés razonables", declaró el miércoles.
Italia "no tiene riesgo de contagio", dijo Monti, al apoyarse en datos alentadores divulgados poco antes: el déficit público del país fue del 2,7% en el tercer trimestre de 2011, su nivel más bajo desde finales del 2008.
Por otra parte Monti dio su apoyó a un nuevo impuesto sobre las transacciones financieras impulsado por Francia y Alemania. Su predecesor, Silvio Berlusconi, lo había rechazado de plano, Monti por el contrario lo consideró una buena idea, sobre todo para aliviar el peso fiscal sobre las familias. Aunque propuso que sea aplicado a los 27 países de la eurozona.
El impuesto a las transacciones, conocido como tasa Tobin, recaudaría unos unos 57.000 millones de euros anuales en Europa de acuerdo cálculos de la Comisión Europea.
En base a AFP y AP