UN PAÍS EN CRISIS

Medidas anunciadas por Piñera no convencen y las protestas en Chile se mantienen

Aunque hay menos hechos de violencia, decenas de miles de personas volvieron a las calles ayer jueves para protestar contra las desigualdades sociales.

Chile: un miembro de las fuerzas de seguridad cae al intentar detener a una manifestante. Foto: AFP
Un miembro de las fuerzas de seguridad cae al intentar detener a una manifestante en Santiago. Hay denuncias de excesos represivos cometidos por los militares. Foto: AFP

El conjunto de medidas anunciado por el presidente Sebastián Piñera no ha logrado rebajar la tensión en las calles y genera escepticismo sobre su capacidad para generar cambios profundos que disminuyan la desigualdad socioeconómica, el telón de fondo del estallido social en Chile.

Decenas de miles de personas volvieron a las calles ayer jueves para protestar contra las desigualdades sociales.

Ante la multiplicación de denuncias de supuestos abusos por parte de los militares, que están encargados de la seguridad, la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la expresidenta chilena Michelle Bachelet, anunció que había “decidido enviar una misión de verificación para examinar” la situación en el país.

Frente a los cuestionamientos, el ministro de Defensa, Alberto Espina, afirmó que los militares actuaban para proteger los derechos humanos de los chilenos, no para violarlos.

Además de la misión anunciada por Bachelet, el canciller Ribera informó que Piñera había invitado a Chile a la expresidenta y a José Miguel Vivanco, director de la división de las Américas de Human Rights Watch.

La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y una veintena de organizaciones sociales convocaron a una segunda jornada de paralización ayer jueves, pero muchos acudieron a sus trabajos y el comercio abrió tímidamente sus puertas. En la tarde, paulatinamente comenzaron a cerrar más temprano de lo habitual.

Custodiadas por el ejército, tres líneas del metro metropolitano funcionan parcialmente junto a 6.000 ómnibus. Hoy se sumarán algunas estaciones de otras dos líneas del subterráneo, seriamente dañado por ataques incendiarios.

El gobierno informó ayer una disminución de los hechos de violencia, que suman 18 muertos, pero los incidentes siguen presentes en varios puntos del territorio.

Los disturbios, saqueos e incendios -registrados especialmente en zonas periféricas de la capital- disminuyeron, no se registraron fallecidos en las últimas 24 horas, los heridos suman más de 500 y los detenidos casi 2.500. Pero los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad se mantienen en puntos centrales de las manifestaciones, como la Plaza Italia, en Santiago.

Varias personas saquean un comercio en Valparaíso. Foto: Reuters
Varias personas saquean un comercio en Valparaíso. Foto: Reuters

Las manifestaciones y protestas violentas han puesto contra las cuerdas al gobierno de Piñera, que el martes pasado pidió perdón y presentó un programa con medidas de apoyo a los sectores de ingresos más bajos. Decidió intervenir algunos puntos del modelo político, económico y social que provocan más rechazo en la ciudadanía, como las bajas jubilaciones, los altos precios de los medicamentos y la precaria salud pública. La agenda contempla un alza del 20% de las jubilaciones que el Estado entrega a los pasivos en situación vulnerable.

También anunció la creación de un ingreso mínimo garantizado de 350.000 pesos (unos 482 dólares) que complemente el salario de los trabajadores que no cobren el sueldo mínimo y una subida de impuestos para las rentas más altas de US$ 11.000 mensuales.

Piñera quiere bajar también el salario de los parlamentarios, que cobran más de 12.000 dólares brutos al mes, limitar la reelección y reducir el número de congresistas.

Las medidas recogen varios de los temas que más indignan a los ciudadanos, pero el anuncio no logró calmar la agitación que se respira desde hace una semana y que empezó con protestas por el alza del precio del pasaje del metro de Santiago. Piñera derogó ese aumento, así como el de la tarifa de energía eléctrica que era de 9,2%.

Enfrentamientos entre civiles y militares, este miércoles en Santiago de Chile. Foto: AFP
Enfrentamientos entre civiles y militares, este miércoles en Santiago de Chile. Foto: AFP

Para Slaven Razmilic, investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP), ningún anuncio del gobierno hubiese tenido un “efecto total e inmediato” en la coyuntura actual, aunque la propuesta de Piñera es un paso en la dirección de buscar una solución.

“Este es un avance que permite iniciar el diálogo, empezar a escucharnos nuevamente y debatir con menos estridencia sobre iniciativas concretas. Eso es fundamental para bajar gradualmente la tensión”, dijo a Efe Razmilic.

Claudio Fuentes, politólogo de la Universidad Diego Portales (UDP), valoró que Piñera entendiera que la crisis no es solamente un problema de seguridad pública, aunque consideró que las medidas de la agenda social son “insuficientes”.

Jubilación baja y salud cara

Las jubilaciones aparecen como uno de los principales reclamos. En promedio están por debajo del salario mínimo, que ronda los US$ 400. Una gran mayoría de los jubilados que tuvieron una actividad laboral contínua y completa, reciben entre 30% y 40% de su salarios y aquellos que cambiaron de actividad o empleador, hasta diez veces menos. Los ciudadanos se sienten engañados porque cuando se aplicó el sistema de jubilaciones en la dictadura de Augusto Pinochet, se estableció que la jubilación sería equivalente al 70% del sueldo.

Otro reclamo es la salud. El sistema público tiene hospitales colapsados, largas listas de espera y pocos especialistas. El sistema privado es costoso y discrimina por edad y género. Los medicamentos resultan caros.

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