TEL AVIV. Alrededor de 200.000 personas se reunieron ayer por la noche en Tel Aviv para rendir homenaje al primer ministro israelí, Yitzhak Rabin, en el mismo sitio donde fue asesinado hace 10 años por un judío extremista.
La reunión, comenzó con la difusión del último discurso contra la violencia pronunciado por Rabin, una hora antes de su asesinato, el 4 de noviembre de 1995.
Una inmensa bandera con la foto de Rabin y la leyenda "Diez años después de su muerte", coronaba un estrado en el medio de la plaza, donde personalidades y cantantes se sucedían en una atmósfera de recogimiento.
Sobre una pantalla se proyectaron episodios de la vida de Rabin, al tiempo que se soltaban globos con los colores de Israel, blanco y azul.
"La violencia está hoy por todo el país", dijo el recién elegido dirigente del Partido Laborista, Amir Peretz, durante la multitudinaria ceremonia. Afirmó que "el camino de la paz del proceso de Oslo se encuentra muy vivo, y es nuestro futuro y esperanza".
"Tengo un sueño, que niños israelíes y palestinos jueguen juntos", declaró.
El invitado de honor, el ex presidente estadounidense Bill Clinton, dijo que "se ha registrado un progreso en oriente medio hacia la paz y en la lucha contra el terrorismo".
Horas antes, Bill Clinton afirmó que echaba de menos a Rabin "constante y dolorosamente". EFE y AFP