CRISIS POLÍTICA

Otra masiva manifestación opositora en Bielorrusia contra el régimen de Lukashenko

El régimen, que dice que las manifestaciones están instigadas desde el exterior, pierde aliados en la interna.

Minsk: cerca de 200.000 personas salieron este fin de semana a manifestar en contra del régimen. Foto: AFP
Minsk: cerca de 200.000 personas salieron este fin de semana a manifestar en contra del régimen. Foto: AFP

Decenas de miles de bielorrusos volvieron a manifestarse ayer domingo contra el régimen de Alexandre Lukashenko, dos semanas después de unas elecciones no reconocidas por la oposición y la Unión Europea por fraudulentas.

Lukashenko, de 65 años y que está en el poder desde hace 26, dice que las manifestaciones están instigadas desde el exterior, y puso en estado de alerta al ejército, acusando a la OTAN de maniobrar ante sus fronteras. Ayer domingo se mostró bajando de un helicóptero con un rifle automático en la mano cuando llegaba a su residencia en Minsk.

La oposición superó ayer la protesta del 16 de agosto, cuando organizó en las calles de Minsk una de las mayores manifestaciones de la historia del país, con entre 100.000 y 200.000 participantes.

Los manifestantes que se congregaron en el centro de la capital, Minsk, llevaban con banderas blancas y rojas.

“Si realmente ganó las elecciones (con el 80% de los votos), entonces, ¿por qué tanta gente está saliendo a las calles a manifestarse contra él?”, pregunta Ievgeni, un joven de 18 años.

“Vete”, “Confiamos, podemos, ganaremos” y “Viva Bielorrusia”, fueron las principales consignas coreadas ayer por los manifestantes.

Las protestas contra los resultados de las elecciones del 9 de agosto en Bielorrusia se han saldado hasta ahora con al menos tres muertos -la oposición dice que son el doble-, cerca de 7.000 detenidos y decenas de desaparecidos.

El ministerio de Defensa advirtió que, en caso de incidentes cerca de los memoriales de la Segunda Guerra Mundial, donde han tenido lugar las protestas en estas últimas dos semanas, los responsables tendrán que vérselas “no con la policía, si no con el ejército”.

La Unión Europea “no tiene la intención de convertir a Bielorrusia en una segunda Ucrania” donde, tras una revuelta pro-occidental, Rusia anexó Crimea y alimentó una guerra separatista en el este del país, dijo el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell.

Antes de las elecciones, el presidente bielorruso había acusado a Rusia y Vladimir Putin de intentar derrocarlo y anexar el país. Pero, ante la ola de protestas, dio un giro de 180 grados, presumiendo del apoyo del Kremlin.

Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, advirtió ayer domingo contra todo intento de “instigar disturbios desde el exterior” y contra un nuevo “escenario ucraniano”. Ambas, referencias apenas veladas a los rivales occidentales de Moscú.

La líder de la oposición bielorrusa, Svetlana Tijanóvskaya, señaló: “me siento muy orgullosa porque después de 26 años de miedo (los bielorrusos) están dispuestos a defender sus derechos”. “Les pido que continúen, que no paren, porque es realmente importante seguir unidos en la lucha por nuestros derechos”, agregó Tijanóvskaya, una exprofesora de inglés de 37 años, refugiada en Lituania.

Hasta ahora, el presidente bielorruso se ha mantenido firme en su posición. Aunque cuenta con el apoyo del ejército, la policía y los servicios secretos, algunos de sus aliados en los medios de comunicación estatales y en empresas públicas, lo han abandonado.

Las autoridades bielorrusas han abierto una investigación contra el consejo de coordinación formado por la oposición por “atentar contra la seguridad nacional”.

Este órgano fue creado la semana pasada con el fin de impulsar una transición política tras las elecciones.

Asimismo, el ejército bielorruso realizó maniobras en sus fronteras con Polonia y Lituania, donde Lukashenko visitó a sus tropas el sábado. A pesar de haber sido señalada, la OTAN afirma no realizar ejercicios en la región y la oposición local menciona “una maniobra de distracción”.

Lukashenko y Maduro

El Alto Representante europeo para Asuntos Exteriores, el español Josep Borrell, sostiene que la UE no reconoce como presidente legítimo de Bielorrusia a Alexander Lukashenko, como tampoco reconoce a Nicolás Maduro, pero dice que hay que seguir tratando con ellos. “No lo reconocemos como presidente legítimo (a Lukashenko). Como tampoco reconocemos a Nicolás Maduro. Desde este punto de vista Maduro y Lukashenko están exactamente en la misma situación. (…). Sin embargo, nos guste o no, controlan el Gobierno y tenemos que seguir tratando con ellos, a pesar de no reconocer su legitimidad democrática”, asegura al diario El País de Madrid.

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