CRISIS POLÍTICA

Lukashenko, cada vez más aislado, endurece represión

La Unión Europea no reconoce el resultado de las elecciones por fraude y anuncia sanciones al régimen de Bielorrusia

Desde el domingo 9 los bielorrusos reclaman en las calles la caída del régimen de Lukashenko. Foto: Reuters
Desde el domingo 9 los bielorrusos reclaman en las calles la caída del régimen de Lukashenko. Foto: Reuters

El régimen de Alexandre Lukashenko está cada vez más aislado, al tiempo que aumenta la presión para que dimita. Ayer miércoles la Unión Europea (UE) desconoció el resultado de las elecciones del domingo 9 en las que Lukashenko -considerado el último dictador de Europa- se adjudicó el 80% de los votos para su reelección. Al dictador, que lleva 26 años en el poder, parece no preocuparle la presión internacional y ordenó mano dura para reprimir las protestas en las calles.

La crisis en Bielorrusia fue objeto de una cumbre extraordinaria de la UE tras la cual el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, anunció sanciones a varios dirigentes del régimen, acusados de violencia, represión y fraude electoral.

Antes de esta cumbre, la principal líder opositora bielorrusa, Svetlana Tijanovskaia, había llamado a los europeos a rechazar el resultado de las elecciones presidenciales. “La gente que salió a defender su voto en las calles en toda Bielorrusia fue brutalmente golpeada, arrestada y torturada por el régimen, que se aferra desesperadamente al poder”, destacó la opositora, de 37 años, refugiada en Lituania, afirmando que Lukashenko ha “perdido toda legitimidad”.

Pero él se mantiene firme. Por segundo día consecutivo, reunió ayer miércoles a su Consejo de Seguridad y ordenó garantizar que “no haya más disturbios en Minsk”, la capital bielorrusa. También ordenó fortalecer los controles fronterizos, afirmando que “activistas, armas, municiones o dinero provenientes de otros países ingresan a Bielorrusia para financiar los disturbios”.

“Los líderes de los países occidentales nos proponen negociaciones, conversaciones. (...) Nosotros no lo aceptamos”, dijo Lukashenko durante la reunión del Consejo de Seguridad.

El dictador agregó que hay que prestar “especial atención” a los movimientos de tropas de la OTAN en Polonia y Lituania, cuyos Gobiernos han respaldado a la oposición en sus demandas de unas nuevas elecciones presidenciales. “Tenemos que tomar medidas y no dudar en desplegar nuestro Ejército y equipos en dirección del desplazamiento (de las fuerzas de la OTAN)”, resaltó.

La UE había instado el martes al presidente ruso, Vladimir Putin, a presionar a Lukashenko, del que es aliado, para promover un diálogo con la oposición. Ayer miércoles, la canciller alemana Angela Merkel dijo que el presidente bielorruso se había negado a hablar con ella por teléfono.

Fiel a su posición, el gobierno ruso dijo que la crisis política de su vecino es “un asunto interno”. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, acusó a los europeos de buscar “inmiscuirse” para promover sus propios intereses “geopolíticos (...) en una lucha por el espacio pos-soviético”.

Putin volvió a hablar ayer miércoles por teléfono con Lukashenko por cuarta vez en las últimas 72 horas.

Desde los comicios del 9 de agosto, la oposición sale a la calle cada día.

La oposición ha formado un consejo de coordinación para facilitar una transición pacífica del poder mediante el diálogo, presidido por la premio Nobel de Literatura Svetlana Alexievitch.

Este órgano se comprometió a convocar inmediatamente nuevas elecciones presidenciales bajo supervisión internacional.

Por supuesto, Lukashenko rechaza esta iniciativa.

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