FRANCIA

Macron promulgó reforma de pensiones con una rapidez que fue vista como una “provocación” por los sindicatos

Los sindicatos convocaron una “movilización excepcional” el 1º de mayo, con motivo del Día Internacional de los Trabajadores, para protestar contra la reforma.

El Gobierno francés promulga la ley sobre la reforma de las pensiones
Protestas en Francia.
Foto: EFE.

AFP, EFE
El presidente de Francia, Emmanuel Macron promulgó en la madrugada de ayer, sábado, su impopular reforma de las pensiones, con una rapidez que fue vista como una “provocación” por los sindicatos y la oposición después de tres meses de un conflicto social, llamado a continuar.

Aunque después de la validación por el Consejo Constitucional del pasado viernes Macron tenía 15 días para promulgar la reforma, lo hizo de manera casi inmediata, a las 4 de la madrugada de ayer.

“Con humildad, respeto y atención debemos escuchar los miedos y enfados de nuestros compatriotas”, refirió la primera ministra, Elisabeth Borne, quien acudió ayer en París a la clausura del consejo nacional del partido presidencial, Renacimiento.

En una lógica de apaciguamiento, el jefe de Estado se dirigirá al país el lunes por la noche para hacer un “balance” de los tres meses de crisis, indicó en la cadena TF1 el portavoz del gobierno, Olivier Véran.

La tensión sigue patente desde el viernes, cuando el Consejo Constitucional validó el retraso de la edad de jubilación de 62 a 64 años para 2030 y el adelanto a 2027 de la exigencia de cotizar 43 años, y no 42, para cobrar una pensión completa.

Varias ciudades registraron protestas, algunas que terminaron en disturbios, como en Rennes (oeste), donde ayer, sábado, un grupo destrozó una agencia bancaria y la entra- da de un hotel de cuatro estrellas, incendió y dañó coches de lujo.

“La mejor respuesta que se puede dar a Emmanuel Macron es esta agitación popular permanente”, dijo la diputada izquierdista Danielle Obono, antes de una manifestación de 300 personas que recorrió el noreste de París.

Los sindicatos, punta de lanza de la contestación desde enero, convocaron una “movilización excepcional” el 1º de mayo, con motivo del Día Internacional de los Trabajadores, para protestar contra la reforma. Pero se prevén acciones hasta entonces. La central CGT llamó a nuevas jornadas de protestas el 20 y 28 de abril, y las centrales representativas de la empresa de ferrocarriles SNCF anunciaron una jornada de “ira” el jueves.

“Leña al fuego”

Aunque el dictamen del Constitucional representa una “victoria jurídica” para el mandatario liberal, la prensa de forma unánime estimó que se trata de una “victoria pírrica”, máxime cuando una gran mayoría de franceses se oponía.

Los sindicatos habían advertido que Francia vivía una “crisis democrática”, después que el presidente decidiera en marzo adoptar por decreto su impopular ley por temor de perder la votación en el Parlamento donde carece de mayoría absoluta.

Esa decisión radicalizó las protestas y, con su rápida promulgación, Macron “parece disfrutar echando más leña al fuego”, estimó el líder del sindicato UNSA, Laurent Escure.

Pasar página

Cuando el conflicto social sigue enquistado, el gobierno pretende pasar página rápidamente con nuevas medidas, en momentos de fuerte preocupación de la población por la subida de los precios. “Queremos construir una Francia de pleno empleo”, “garantizar la igualdad de oportunidades” y “actuar” para mejorar la salud y la educación, afirmó ayer Borne, quien se dijo dispuesta a “acelerar” las reformas.

Pero, ¿con quién? Los sindicatos rechazan reunirse con el gobierno antes del 1º de mayo y Borne aseguró que, en el Parlamento, “no es hora de coaliciones”, sino de “mayorías posibles para cada proyecto”.

Junto a la presión de la calle, los participantes en las movilizaciones depositan sus últimas esperanzas en el Referéndum de Iniciativa Popular (RIP), presentado por segunda vez por la izquierda y que será examinado por el Consejo Constitucional el próximo 3 de mayo.

Con este RIP, que para salir adelante necesitaría además casi 5 millones de firmas de electores, sus promotores pretenden derogar la reforma y mantener los 62 años como edad mínima de jubilación. Pero según analistas es difícil que esto se concrete y podría reconducir el conflicto.

Bajar la popularidad

En abril de 2022, Macron fue reelegido con un 58,5% de votos frente a la ultraderechista Marine Le Pen.

Consciente de que su victoria se debió en parte al cordón sanitario contra su rival, prometió gobernar de otra manera y unir al país. Pero el episodio de la reforma de las pensiones mostró lo contrario. La ley se adoptó usando polémicos mecanismos legales que limitaron el debate en el Parlamento y sin escuchar el rechazo social.

“Hay una arrogancia en Emmanuel Macron que se alimenta de una ignorancia social”, afirmó en el diario Libération el historiador Pierre Rosanvallon, para quien ahora podría volver “el tiempo de las revoluciones” o “el populismo de extrema derecha”.

Las encuestas muestran un deterioro de la confianza de los franceses en Macron y en las instituciones y un avance en intención de voto de Marine Le Pen, pese a que su oposición a la reforma fue menos activa que la de la izquierda.

“Con su política, [Macron] extiende la alfombra roja” a la extrema derecha, aseguró la líder de la CGT, Sophie Binet, a la prensa regional.

Unas 150 personas detenidas en París

Los sindicatos y las fuerzas de izquierda criticaron duramente al presidente Macron, por haber promulgado la reforma de las pensiones que eleva la edad mínima de jubilación de los 62 a los 64 años apenas unas horas después de que fuese validada por el Consejo Constitucional.

Dicho Consejo invalidó seis artículos de la ley, especialmente dos relativos al fomento de la contratación de trabajadores mayores de 55 años en las grandes empresas, al considerar que no tenían lugar en una ley de financiación de la Seguridad Social, siendo lo demás validado. Macron no esperó y promulgó la reforma anoche (a las 04.00 de la madrugada) y fue publicada ayer de mañana en el Diario Oficial de la República.

De este modo, el texto, que afecta gradualmente a los nacidos a partir de 1961, estará listo para entrar en vigor a partir del próximo septiembre.

En medio de una tensión persistente en las calles -anoche hubo 150 detenciones en París y disturbios en Rennes- este método exprés de Macron enfureció a los sindicatos y a los partidos de la izquierda, los principales motores de las protestas callejeras y huelgas organizadas desde hace tres meses en contra de la reforma.

“Macron ha querido intimidar a toda Francia robando, durante la noche, dos años de libertad a todos los asalariados. Es un gesto de arrogancia sin sentido. La lucha por la retirada de la ley es ahora una cuestión de dignidad”, dijo en un tuit el líder de la izquierda gala, Jean-Luc Mélénchon.

El sindicato mayoritario, el CFDT, incitó a continuar con las protestas y constató que “hay mucho enfado y ese enfado debe expresarse”. Esta organización, que lidera la movilización junto a la CGT, rechazó la invitación de Macron al Elíseo, formulada para el próximo martes.

La principal opositora al presidente, la ultraderechista Marine Le Pen, llamó la atención por haber colgado ayer de mañana un mensaje en Twitter sobre el cuarto aniversario del incendio en Notre Dame y no sobre la promulgación de Macron.

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