MADRID - La voluntad decidida del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, de trabajar en favor de los trabajadores y de erradicar la pobreza tanto en su país como en el resto de América Latina le valió al mandatario el Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional.
El jurado, reunido ayer en Oviedo (norte de España), concedió el galardón a Lula da Silva tras analizar las catorce candidaturas de 17 países que optaban al premio.
El premio reconoce "una trayectoria política y personal en defensa de los trabajadores y de la lucha contra la pobreza, la desigualdad y la corrupción que tanto han hecho sufrir a los desheredados de su país y del mundo entero".
Asimismo, el jurado valoró en la figura de Lula da Silva "su voluntad de tender puentes de cooperación en el Cono Sur de América, entre los países de América y también entre éstos y Europa, proponiendo la creación de un Foro de Lucha contra la Pobreza".
Para los miembros del jurado, Lula da Silva es "el titular de un admirable pasado de lucha por la justicia" así como el impulsor de unas actitudes políticas "llenas de buen sentido" además del "símbolo de una gran esperanza".
El ex sindicalista metalúrgico es el primer obrero que llega a la presidencia de Brasil.
DONACION. Lula piensa donar la dotación de cerca de 45.000 dólares al programa contra el hambre en Brasil, informaron fuentes oficiales.
El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, dijo que el galardón es precisamente una prueba de que la iniciativa de Lula de luchar contra el hambre está siendo reconocida en todo el mundo.
El canciller brasileño, que calificó el Premio Príncipe de Asturias como el más importante otorgado por España y comparable al Nobel, destacó que la distinción en reconocimiento a los esfuerzos del Gobierno para combatir el hambre "abre una nueva esperanza no sólo en Brasil sino en todo el mundo".
Esta es la segunda vez que un gobernante brasileño es homenajeado con el Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional, ya que el mismo galardón fue concedido en el 2000 al entonces presidente Fernando Henrique Cardoso. EFE