A medida que va cobrando fuerza la batalla por Libia, la lucha por el control del fondo soberano de riqueza del país y sus 70.000 millones de dólares en activos apenas ha comenzado.
Creado en 2006, el fondo fue usado por Saif al Islam Gadafi -hijo del dictador- en un esfuerzo por demostrar que Libia estaba lista para abrirse a Occidente. Y ayudó a atraer a la órbita del poder una gama de poderosas personalidades, incluyendo la familia Rothschild, el Príncipe Eduardo de Gran Bretaña, el ex comisionado comercial europeo Peter Mandelson, la crema de la sociedad corporativa en Italia, e inversionistas bursátiles estadounidenses como Stephen Schwarzman, de Blackstone, y David Rubenstein, de Carlyle Group.
Ahora, con la violencia reinante en el país, Estados Unidos dijo que intentó congelar cualquier activo de la Autoridad de Inversión Libia controlado por instituciones norteamericanas, aunque no se ha identificado públicamente ningún banco o activo específico. En Gran Bretaña, en tanto, las autoridades afirman que se impedirá que el fondo venda y repatríe sus activos.
Con esto, lo que sigue sin esclarecerse es hasta qué grado los aproximadamente US$ 50.000 millones en efectivo y valores líquidos del fondo, que operó bajo el control directo de Saif, son accesibles a su padre.
Virtualmente toda la riqueza de Libia proviene del petróleo, y aunque el país bien podría estar sentado sobre una montaña de dinero, será difícil desplegar esas sumas en mercados internacionales para comprar armas y pagar guerrilleros extranjeros.
La gente que trabajó con el fondo dice que sus operaciones internas eran un misterio conforme la inercia burocrática; además, la falta de experiencia en inversiones evitaba que fuera más activo. Apenas hizo sus primeras inversiones foráneas en 2008. La mayoría del dinero probablemente aún está en Libia o en otros bancos de Oriente Medio, alejado de sanciones.
"No había respaldo, ni personal, ni sistema, y todo mundo quería una parte de la acción", dice Oliver Miles, ex embajador británico ante Libia. "Sería un error decir que fracasó, pero tampoco tuvo éxito", precisa.
Mientras que los banqueros afirman que parte de la reserva de efectivo probablemente es administrada por los bancos de inversión que cortejaron tan agresivamente el fondo en sus primeros días, también señalan que es probable que la mayoría de los activos se haya quedado en el sumamente líquido sistema bancario de Libia, una reverberación de la prolongada experiencia del país con las sanciones de Occidente.
Además del fondo, el banco central de Libia tiene reservas que ascienden a cerca de 110.000 millones de dólares, dándole una posición neta de efectivo de aproximadamente 160% del PBI de la nación, según el Fondo Monetario Internacional.
Menos amigos. Desde su "discurso de ríos de sangre" del mes pasado, cuando Gadafi expresó por primera vez la determinación de su familia de quedarse en el poder a costa de todo, su alguna vez amplio círculo de conocidos se achicó drásticamente.
En Gran Bretaña, la amistad se ha convertido en repulsión. Marjorie Scardino, director ejecutivo de Pearson, que publica The Financial Times y The Economist, dijo que la compañía se sentía incómoda con la participación accionaria de Libia de 3%. La compañía ha congelado la posición y no pagará al fondo ningún dividendo.
En el Parlamento británico, el opositor Partido Laboral ha pedido al primer ministro David Cameron que quite al Príncipe Eduardo de su cargo de promotor mundial de intereses comerciales debido a los informes de su vínculo con Gadafi.
En Italia, donde el fondo se invirtió más fuertemente, debido en parte a antiguos vínculos que datan de la colonización italiana, la respuesta ha sido más mesurada. Andreas Agnelli, presidente de Juventus, dijo no estar preocupado por el 7% de las acciones que fue relacionado a uno de los hermanos de Saif, Al-Saadi.
Unicredit, el banco italiano que es 7% de la Autoridad de Inversión Libia y del Banco Central de Libia, dijo solo que está monitoreando la situación.
El fondo. La Autoridad de Inversión fue fundada en 2006, justo cuando Libia, y Gadafi en particular, estaban haciendo un intento concertado por reunirse a la comunidad de naciones. Mercer, una firma consultora, fue llamada para proveer asesoría técnica, y Gadafi utilizó sus conexiones en la London School of Economics, donde trabajaba en su doctorado, para reclutar más gente, incluyendo a Howard Davies, el director de la escuela, quien trabajó como asesor del fondo.
Ahora Davies dijo lamentar su participación. Afirmó no haber cobrado y que no dio ningún consejo sobre inversiones específicas. La London School dijo la tarde de este jueves que Davies había renunciado.
Al momento de abrir la Autoridad de Inversión el gobernante libio comisionó un documento a Michael Porter, experto en competitividad internacional de la Universidad de Harvard, que exaltó el potencial de Libia y su sistema de "democracia popular".
"Estábamos ahí porque el país parecía listo para la reforma", se justificó Porter en respuesta a una pregunta sobre su participación. "Pero quedó claro que los conservadores habían bloqueado a los reformistas y en 2007 puse fin a mi participación personal", aseguró.
Medidas ante falta de crudo
Estados Unidos considera usar sus reservas estratégicas de petróleo para paliar el alza de los precios del crudo vinculada a la inestabilidad en el mundo árabe, afirmó ayer el secretario general de la Casa Blanca, William Daley.
"Estudiamos las alternativas. El asunto de las reservas es una (de las) que examinamos", declaró el consejero.
En tanto, el ministro de Energía británico, Chris Huhne, dijo ayer que la inestabilidad en los países del norte de África y Oriente Medio "hace más imperativo" que su país "deje de depender del petróleo" y utilice energías renovables. AFP y ANSA