"Lilita", una candidata "con la cruz a cuestas"

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AFP

La candidata centroizquierdista Elisa Carrió levanta la bandera de la transparencia en una Argentina hastiada de la corrupción, y asegura que triunfará en las elecciones presidenciales del domingo "con la ayuda de Dios y de los votantes".

"La transparencia, la coherencia en la pelea por las mismas convicciones a lo largo de toda la vida, es lo que me diferencia", declaró Carrió, de 46 años, candidata del ARI (Alternativa para una República de Iguales).

Carrió, que militó varios años en la Unión Cívica Radical (UCR), figura en las encuestas en quinto lugar, después de los tres candidatos peronistas (Carlos Menem, Néstor Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá) y del centroderechista Ricardo López Murphy.

Apodada "Lilita" por sus amigos y diputada por su provincia natal del Chaco, dice no confiar en las encuestas y pronostica "una sorpresa grande" el día de las elecciones. "Si me guío por lo que me dice la gente en la calle, yo gano", asegura.

La candidata del ARI, una devota católica de comunión diaria, parece confiar todavía más en la ayuda divina.

PROVIDENCIA. "Yo me entrego a la Providencia el día de las elecciones", afirma, mientras acaricia en su pecho un infaltable crucifijo de considerable tamaño.

"Cuando uno hace las cosas bien, cuando uno no miente, cuando uno no roba ni se ensucia, lo demás ya no depende de uno. Yo no voy a dejar de ser quien soy por un voto más", añade, ante los comentarios irónicos que suele provocar su acendrada religiosidad.

Carrió, apodada "la Gorda" por su sobrepeso, no tiene complejos por su apariencia física, acerca de la cual hace continuas bromas.

La diputada saltó a la fama por su lucha contra la corrupción desde la comisión legislativa investigadora del lavado de dinero, que presidía. Resultado de esa investigación, en la que recibió asistencia del Senado de los Estados Unidos, fue un lapidario informe que acusó de actividades ilícitas a directivos de bancos y empresas extranjeras y argentinas.

Algunos de sus detractores culpan a ese informe por haber desencadenado la masiva salida de depósitos bancarios a comienzos de 2001, que concluyó en diciembre de ese año en la peor crisis económica y social de la historia argentina contemporánea.

POPULARIDAD. Esta lucha contra la corrupción le valió a Elisa Carrió una relativa popularidad. Los medios llegaron a calificarla como "la política más popular del país", en un momento donde ninguna figura tenía más del 10 por ciento de popularidad. Pero al acercarse las elecciones, y mientras todos los candidatos crecían, Elisa Carrió siguió plantada en el 10 por ciento, un fenónemo que comenzó a generar deserciones en las filas del ARI.

La causa de este estancamiento radica, sobre todo, en que la gente no la percibe como apta para administrar un país de la complejidad de la Argentina actual (y ni siquiera un país menos complejo).

Carrió responde recordando que el primer punto de su plataforma electoral es "la construcción de un nuevo contrato moral, porque ese es el punto de partida indispensable en el que se asentará una verdadera democracia con paz y prosperidad, y condición previa para lograr un desarrollo económico, con justicia social".

Carrió, divorciada dos veces y madre de tres hijos, sostiene que para gobernar Argentina se necesita mucho más que conocimientos en materia económica y en el manejo del poder. Agrega que hacen falta "sencillez, humildad, autoridad moral, y por supuesto, la ayuda de Dios".

Aunque actualmente no queden huellas de tal hazaña, Elisa Carrió llegó a ser en su juventud una reina de belleza de su provincia natal.

Humildad

Cuando uno hace las cosas bien, cuando uno no miente, cuando uno no roba ni se ensucia, lo demás ya no depende de uno. Yo no voy a dejar de ser quien soy por un voto más~

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