Líderes quieren seguir con ratificación del tratado

Bruselas - La Comisión Europea y los líderes europeos instaron el viernes a continuar con la ratificación del Tratado de Lisboa en los países de la Unión Europea que aún no la han hecho, a pesar del rechazo del texto en Irlanda, que vuelve a hundir a la UE en una crisis.

"La Comisión Europea cree que las restantes ratificaciones deben continuar", dijo el presidente del ejecutivo de Bruselas, José Manuel Durao Barroso, en una conferencia de prensa que tuvo lugar cuando el resultado del referendo en Irlanda tomaba una dirección irreversible.

"El proceso de ratificación está conformado por 27 proceso nacionales. Dieciocho Estados miembros ya han aprobado el tratado", agregó Durao Barroso, insistiendo en la necesidad de "tener una imagen de conjunto" de la opinión de todos los países de la UE.

La mayoría de los dirigentes europeos adoptaron una posición similar a la de Durao Barroso, desde el presidente francés Nicolas Sarkozy y la canciller alemana Angela Merkel, hasta el primer ministro esloveno Janez Jansa, cuyo país ejerce la presidencia de la UE.

"Esperamos entonces que los otros Estados miembros continuarán el proceso de ratificación", señalaron Sarkozy y Merkel en un comunicado conjunto difundido en París.

De su lado, la presidencia eslovena de la UE lamentó "profundamente el resultado" del referendo y dijo respetar "la voluntad de los electores irlandeses", aunque estimó que el Tratado de Lisboa es "necesario" para una Europa "más eficaz, más democrática y transparente",

Los irlandeses rechazaron el nuevo tratado europeo con un 53,43% de votos por el "no" y un 46,6% por el "sí", según el escrutinio oficial de este viernes tras el referendo celebrado el jueves.

Los líderes de la UE tendrán ocasión de comenzar a discutir posibles salidas a la crisis en su cumbre del jueves y viernes próximo en Bruselas, en la que la presidencia eslovena va a "invitar al primer ministro irlandés a explicar las razones del rechazo al tratado por parte del pueblo irlandés".

De todos modos, y cono dijo el primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, lo que es seguro es que el Tratado de Lisboa, redactado para reemplazar a la Constitución europea tumbada por dos referendos negativos en Francia y Holanda, no entrará en vigencia el 1 de enero de 2009, como se esperaba.

"Es claro que el Tratado de Lisboa no entrará en vigor el 1 de enero de 2009", afirmó el decano de los responsables europeos.

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Franco Frattini, estimó que el rechazo de Irlanda al Tratado de Lisboa representa un "duro golpe" para la construcción europea, aunque afirmó que la misma "no debe detenerse".

"Se trata de un golpe grave contra la construcción de Europa, porque impide tomar decisiones claves sobre asuntos tales como la seguridad, la gestión de las migraciones, la política energética y la protección del medio ambiente", declaró Frattini, quien fue vice presidente de la Comisión Europea.

En la misma sintonía, el jefe de la diplomacia española, Miguel Angel Moratinos, consideró que el rechazo irlandés al Tratado de Lisboa "no es una buena noticia", pero advirtió que "Europa no se va a detener" y que se encontrará una solución.

Más moderada, su homóloga austriaca, Ursula Plassnik, invitó a la "prudencia" de cara a las próximas etapas. "No existe una respuesta clara a esta situación", dijo.

El propio primer ministro irlandés, Brian Cowen, coincidió con esta opinión. "No hay solución milagrosa" a la crisis provocada por el "no" de sus compatriotas, resultado que calificó de "enorme decepción".

Mirek Topolanek, primer ministro de uno de los países más euroescépticos, República Checa, afirmó que el rechazo irlandés "representa una complicación política", aunque aseguró que la UE "dispone de una base contractual estable que le permite funcionar".

Su visión contraste con la del presidente checo, el anti-europeo Vaclav Klaus, para quien "el proyecto de Tratado de Lisboa llegó a su fin".

Pero esta opinión parece exagerada por el momento, ya que incluso Gran Bretaña, el otro país euroescéptico por excelencia, confirmó que continuará adelante con el proceso de ratificación parlamentaria, anunció su canciller David Miliband.

AFP

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