KABUL | AP Y AFP
Un comando británico liberó ayer a un reportero del New York Times, que había sido secuestrado por el Talibán el sábado en el norte de Afganistán, pero uno de los efectivos y el intérprete que lo acompañaba murieron en el rescate.
Un periodista inglés del diario The New York Times secuestrado en Afganistán por talibanes, fue liberado ayer en una operación de las fuerzas especiales de la OTAN, que costó la vida a su colega afgano y a un soldado británico, según informaron las autoridades.
Stephen Farrell y Sultan Munadi habían sido secuestrados en la provincia de Kunduz (al norte), donde hacían un reportaje sobre el bombardeo de dos camiones cisterna por fuerzas de la OTAN el pasado viernes, que costó la vida a un número indeterminado de civiles y talibanes. Ayer, "fuerzas de la ISAF y afganas penetraron en varias habitaciones en Kunduz y liberaron" a Stephen Farrel, indicó la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN.
En Londres, el primer ministro británico Gordon Brown anunció poco después la muerte de uno de sus soldados en la operación, sin dar más detalles. El Times reportó la muerte del intérprete afgano de Farrell, Sultan Munadi, de 34 años. Brown dijo que "enviamos nuestras condolencias a la familia". Según el gobernador de Kunduz, Mohamed Omar, el periodista afgano Munadi fue muerto "por los talibanes", pero Farrell aseguró que murió durante el tiroteo sin poder precisar de qué lado venían las balas que le costaron la vida. Munadi tenía dos hijos.
"Una mujer y un niño que estaban en la misma habitación donde se hallaban los periodistas también murieron", declaró Abdul Wahid, jefe del distrito donde se realizó la operación, pero no detalló cómo. Un comandante talibán también murió durante el ataque al igual que el propietario de la casa en la que se encontraban los periodistas. Según Mohammad Sami Yowar, vocero del gobernador de Kunduz, las Fuerzas Británicas Especiales descendieron de helicópteros en la casa donde estaban los secuestrados y estalló un tiroteo.
"Estoy fuera, estoy libre" fueron las primeras palabras pronunciadas por el reportero, poco después de su liberación, indicó el New York Times. Farrell, que también se comunicó con su esposa, afirmó que él y sus captores escucharon el ruido de helicópteros antes del operativo de rescate. "Estábamos todos en una habitación, los talibanes comenzaron a correr. Era obviamente una redada. Creíamos que nos iban a matar", agregó.
Farrell, que tiene doble nacionalidad, británica e irlandesa, es el segundo periodista del New York Times secuestrado en Afganistán en menos de un año. David Rhode fue secuestrado en noviembre de 2008 cerca de Kabul junto a un periodista afgano, Tahir Ludin, y un chofer que los acompañaba. Rhode consiguió escaparse en junio de 2009, según el diario.
Con una sólida experiencia y respetado en la profesión, Farrell es responsable del blog del diario estadounidense titulado "At War", pleno de reportajes, texto y video, sobre Pakistán, Afganistán e Irak. Ex corresponsal en Oriente Medio del diario británico The Times para el que cubrió Egipto, Israel, Jordania, Líbano y los territorios palestinos, entró en julio de 2007 a la oficina en Bagdad del The New York Times.
En abril de 2004, Farrell, con un imponente físico y el cráneo rapado, fue secuestrado cerca de Bagdad y liberado en ocho horas, en condiciones rocambolescas. En el relato que hizo al Times, el periodista contó como bandidos iraquíes, bajo amenaza de lanzacohetes, lo hicieron subir al auto. Secuestrado en compañía de un periodista estadounidense, fueron llevados hasta un jefe de poblado que los acusó de ser espías. Cuando el jefe de la población, mostrando su cráneo rapado, lo acusó de tener un corte militar, el periodista fue salvado por una vieja foto que tenía en ese momento, "un viejo carné de natación donde mostraba su melena anterior". "Vea, no soy soldado, sólo que ahora estoy calvo", le dijo al viejo rompiendo así el hielo de la conversación. Despojado de su dinero y algunos objetos, el periodista fue llevado a Bagdad.
La OTAN defiende su misión
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, defendió la presencia de las fuerzas internacionales en Afganistán y aunque reconoció que "los progresos no eran lo suficientemente rápidos", dijo que la salida no es "una opción imaginable". Con respecto a las víctimas civiles, Rasmussen aseguró que la puesta en marcha de la nueva estrategia permitió una "reducción del 95% de las pérdidas civiles respecto al año anterior".