ANALISTA INTERNACIONAL

“La visita central de Scholz tiene que ver con Lula”, dijo Bartesaghi sobre gira del canciller alemán

Su llegada a la región se presenta como una promesa para nuevos negocios, incluyendo el anhelado acuerdo Mercosur-Unión Europea.

El canciller alemán Olaf Scholz. Foto: AFP.
El canciller alemán Olaf Scholz.
Foto: AFP

Por Fabiana Culshaw
La gira del canciller alemán Olaf Scholz tiene gran importancia para América Latina porque se presenta como una promesa para nuevos negocios, incluyendo el anhelado acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE). Scholz ya estrechó manos con los presidentes Alberto Fernández (Argentina), Gabriel Boric (Chile) y hoy lo hará con Inácio Lula da Silva (Brasil). Sin embargo, no llegará a Uruguay. El País conversó con Ignacio Bartesaghi, director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay.

- ¿Qué reflexión le merece esta gira del canciller Scholz?

-Esta gira tiene que ver con intereses de la UE. La UE, y particularmente Alemania, se ven afectados por la guerra en Ucrania y buscan seguridad en las cadenas de aprovisionamiento: alimentos, energía y otros insumos que América Latina tiene posibilidades de proveer con mayor cuantía a Europa. Por supuesto, está el acuerdo Mercosur-UE, ante el que Alemania está buscando sus propios liderazgos. Es decir, hay un tema de negocios con esta región, pero también de estrategia de liderazgo por parte de Scholz con esta gira. Alemania sigue siendo la principal potencia europea, pero Scholz tiene que recuperar el liderazgo que tenía Merkel. Y esta gira tiene ese sentido por los países que visita, entre los que destaca Brasil con un nuevo gobierno, y también pensando en la cumbre Celac-UE que se va a dar en el segundo semestre de este año, con la presidencia de España. En ese espacio se espera que se reactive el acuerdo Mercosur-UE. Y el canciller alemán no quiere quedar fuera de esas gestiones diplomáticas, sino jugar su rol.

- ¿Por qué piensa que Uruguay quedó por fuera de su agenda en este viaje?

- Alemania ha elegido países de mayor importancia económica, comercial y de negocios. No es llamativo que no visite a Uruguay en esta oportunidad. Scholz está viajando con una comitiva grande de empresarios, que tienen previsto -si no avanzado- contactos particulares de negocios e inversiones. Por eso van a determinados países y no a otros.

- Sin embargo, empresas alemanas tienen negocios en Uruguay y sobre todo proyectos avanzados. El año pasado vinieron representantes del gobierno alemán y empresarios de ese país, que se reunieron incluso con el ministro Omar Paganini.

- Es cierto, en esa visita se habló del hidrógeno verde, pero esta gira es más amplia. Scholz eligió a países de un tamaño considerablemente mucho mayor que Uruguay y con una capacidad de producción de recursos estratégicos también mayor. Además, hubo un cambio de gobierno en Brasil. La visita central del canciller alemán tiene que ver con Lula, con el nuevo gobierno, con potenciar liderazgos. Y también con esta asociación entre Mercosur y UE, a ver si se termina de relanzar, o no. Pero más allá de los negocios, hay un Scholz que busca liderar la política internacional de la UE, porque hasta ahora es Macron quien juega ese rol y lo jugará Pedro Sánchez cuando asuma la presidencia de la UE este año. Scholz quiere mostrar su impronta en la región, ante la lógica de EE.UU. que está reaccionando y China que tiene mucha influencia en América Latina.

- Scholz tuvo desde sus inicios como canciller la sombra de liderazgo de Merkel, ¿qué tanto ha podido remontar su propio liderazgo?

- La guerra en Ucrania le sirvió a Scholz ganar terreno rápidamente con un liderazgo que le hubiera costado mucho más sin esa guerra. Lo posicionaron las definiciones que tuvo que tomar ante las dificultades que Europa enfrenta y el sellar sus relaciones con el presidente de Francia, Emmanuel Macron. Era una transición que se iba a dar más lenta. No va a tener el liderazgo que tenía Merkel tan rápidamente, pero está avanzando más de lo previsto por la forma en que enfrenta los desafíos de la agenda global. Ahora vemos a un Scholz que viene a América Latina para hablar de derechos humanos, democracia, respeto a las instituciones, energías renovables, y de la necesidad de diversificar los riesgos. En una guerra geopolítica entre EE.UU. y China, Alemania también está tensionada para no depender tanto del comercio de China como ahora, y debe abrir el juego. Eso es lo que está haciendo Scholz con esta gira, que es práctica en cuanto a la cadena de suministros, pero que también es una misión que, repito, busca ratificar su liderazgo más allá del terreno europeo.

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