WASHINGTON | AGENCIAS
Hace más de una semana que la NASA no recibe ninguna información de la sonda Phoenix y suponen que el cambio de clima en Marte terminó con ella. En la noche del lunes se anunció el fin de la misión que, según científicos, se cumplió con creces.
Los encargados del experimento no tienen noticias de Mars Phoenix Lander desde hace diez días. Quedo en total silencio luego que una potente tormenta de arena impidiera el paso de los rayos solares a sus paneles recolectores de energía.
Aunque los controladores de tierra pueden indicarle a dos satélites desplegados en Marte que busquen rastros de Phoenix durante varias semanas, la posibilidad de que la sonda responda son casi nulas.
"Estamos cesando las operaciones, declarando el fin de la misión en este preciso momento", indicó el gerente del proyecto, Barry Goldstein, del Laboratorio de Propulsión a Chorro, que administró la misión de 475 millones de dólares.
La sonda fue lanzada el 4 de agosto de 2007 y el domingo 25 de mayo de este año, luego de recorrer unos 679 millones de kilómetros, "amartizó" en el suelo del ártico marciano.
La inminente llegada del invierno en el planeta rojo era el preludio de la muerte de Phoenix. En medio del otoño de Marte, debido a la disminución de la luz solar y la caída de las temperaturas, su recarga de baterías se hace imposible.
La temperatura cae por las noches, en esa zona, hasta 95 grados Celsius bajo cero y seguirá descendiendo a medida que llega el invierno. Además, el sol permanece demasiado bajo como para que la sonda pueda almacenar energía.
MISIón. Phoenix cumplió su misión con creces. En sus cinco meses en suelo marciano confirmó la existencia de agua helada en la región ártica del planeta rojo.
"El agua estaba realmente en el centro de esta misión y esto nos mantendrá ocupados durante mucho tiempo, mientras intentamos comprender realmente lo que hemos recogido", señaló Peter Smith, de la Universidad de Arizona, encargado científico de Phoenix.
Por su parte, el director del programa de la exploración a Marte de la NASA, Doug McCuistion, precisó que "Phoenix tuvo un papel importante para reforzar la esperanza de que Marte fue habitable en el pasado y que la vida quizá existió allí".
Varias misiones espaciales sugerían la existencia de agua congelada unos cuantos milímetros por debajo de la superficie del planeta, pero Phoenix se convirtió en la primera sonda robótica en "tocar y beber" de ella al derretir suelo congelado con uno de sus instrumentos, precisó McCuistion.
Phoenix descubrió, además, la existencia de pequeños depósitos de sal que podrían servir de alimento para organismos vivos. Sus cámaras transmitieron más de 25.000 tomas fotográficas de todo lo que estaba a su alrededor, así como las primeras imágenes a nivel atómico tomadas fuera de la Tierra, gracias a su telescopio.
"Phoenix dio muchas sorpresas y tengo confianza en que sacaremos en los años venideros más joyas de este tesoro de datos que nos proporcionó", remató Smith.
Sondas. La desaparición de la sonada era predecible. A diferencia de sus "parientes" Spirit y Opportunity, que están a punto de cumplir cinco años en una hospitalaria zona ecuatorial del planeta rojo, Phoenix tuvo que enfrentarse con el helado ártico.
La NASA también mantiene allí los satélites artificiales Mars y Odissey, encargados de enviar información y fotografías.
Desde 1960 unas 39 sondas se enviaron a Marte, pero recién en 1976 las sondas Viking I y Viking II, las primeras en arribar en suelo marciano, enviaron las primeras imágenes de la superficie del planeta.