Si no desarraigamos verdaderos cuellos de botella insertos en la sociedad, una suerte de actitud inerte que nos inmoviliza, seguiremos quedando a la vera del camino con consecuencias nefastas, sobre todo, para los más desposeídos.
Principiemos por un tema “culturalmente” impuesto: la vil forma de perder el tiempo. Hablamos de la reforma del Estado desde hace más de tres décadas….; ahora por ejemplo “nos recuerdan”, que el tema de las patrullas oceánicas (la vedette del momento), empezó entre el 2010 y 2014...!!!! Se va a empezar a investigar desde dicha época. ¿Dónde están las patrullas...?
Necesariamente y con plazo perentorio de definición habría que consensuar, todos los partidos políticos, en seguridad, en educación, en temas vinculados a la primera infancia y la precariedad con que vive un porcentaje importante de dicha franja etaria y podríamos seguir en varios temas.
Pero queremos inventar la cuadratura del círculo (sayo general)...y el tiempo no nos va a dar tregua, y al final el escepticismo comienza a tallar.
Es la retórica interminable, ese arte del buen decir de los políticos apareciendo en los medios, pasándole además factura “al otro” sin ejercer jamás (o casi) un acto de contrición. El descaecimiento de los valores es otra patología que convive con nosotros que se acrecienta en forma escandalosa, tolerándose como algo habitual.
El rescate de los valores debe empezar por las familias, como asimismo la enseñanza pública debe retomar su rol esencial. Durante décadas ésta fue transmisora de valores. No solo se enseñaba Historia y Matemáticas, se les marcaba a los alumnos pautas de lealtad, honestidad, justicia, generosidad para con el otro.
Hoy (ayer) se transmite información (muchas veces deformada…), pero no se forma.
Y viene a cuento: buena cosa es deslindar, ética es la reflexión sobre el fenómeno moral. Las reglas, las normas, el contenido de la acción humana, son morales.
Asimismo hablar de ética y política no debe ser un mero ejercicio de retórica: debe ser un presupuesto a todo intento de respuesta a las incertidumbres e inseguridades que nos acechan.
Entendemos que esta crisis de valores que nos invade a todo nivel y que es crucial revertir, deriva del alejamiento de la conducta moral y de la reflexión ética aplicable a la política.
La corrupción como fenómeno social generalizado (y la corrupción política), solo puede combatirse por medio de la revalorización ética sin perjuicio de la lucha jurídico-penal contra ella.( y dicen que somos de los mejores de la clase...).
Y enfatizamos en la política, porque ésta como “arte” del gobierno, es un elemento necesario del Estado. Sin política no puede haber vida social institucionalizada, ni es posible la convivencia civilizada bajo el Derecho. Su existencia unida a la ética y a la idea de objetivos vinculados con el bien común, marca el comienzo de la reflexión sobre la ciudad, la República, el Estado.
De allí que no debemos menospreciar la política: muy por el contrario, debemos dignificarla e intentar que la ejerzan quienes además de aptitudes profesionales, posean hombría de bien.
Finalmente y como patología instalada en la sociedad que socava los cimientos de la buena convivencia, está la fragmentación de la sociedad uruguaya. Que por supuesto también es consecuencia de la chatura moral que nos circunda.
Sin perjuicio de que conocíamos el tema, recuerdo que leíamos con preocupación al sociólogo Danilo Veiga, hace muchos años. Adjudicaba Veiga a la desintegración familiar, a los valores que ya no se transmiten en las escuelas (deterioro de la educación pública dice el especialista), a la precariedad del empleo, entre otras razones, lo que está determinando el fenómeno que vivimos. La pena es que en la actualidad, podríamos reproducir dichos conceptos.
Entonces, ante esta realidad en las antípodas de los países desarrollados, por añadidura, ante una inseguridad que nos va constriñendo en lo más valioso que tiene el ser humano: la libertad…¿no es criminal gastar tanta energía en temas que no le resuelven la vida a nadie y que nos aleja de intentar consensos en temas esenciales?
Basta de rencores y dedos acusatorios; nos inflamamos el pecho, vociferamos nuestras verdades y así mientras vamos “nutriendo” nuestro ego…el país se encamina hacia un destino, por lo menos, complicado, donde ya nos dicen que creceríamos en el año en curso a menos del 2%.
Todo luce recurrente, mi prosa, el contexto de la misma, la imperiosa necesidad de confeccionar una suerte de AGENDA ROJA, con temas que trasciendan ideologías partidarias y solucionen aspectos imprescindibles para el ciudadano/na.
Gran signo de interrogación ante lo planteado....; la noria que da vueltas!!!