La Carrie de Sex and the City, fan de Hillary

DANIEL HERRERA LUSSICH | CORRESPONSAL PERMANENTE

EL PAÍS EN WASHINGTON

"Valoro muchísimo a Hillary Clinton, como persona y por todo lo que ha hecho a favor de Nueva York". Esta frase surgió ante la pregunta de uno de las dos decenas de periodistas en su entorno en el Club de Prensa Internacional. Y surgió de la boca de Sarah Jessica Parker, la famosa actriz protagonista de una de las seriales de más suceso de los últimos años en Estados Unidos: "Sex and the city" (El sexo y la ciudad).

La afirmación vino después de anunciar a la prensa que el próximo 30 de marzo se estrena en las pantallas de Estados Unidos, la película "Sex and the City", una adaptación, con nuevos ingredientes, de los capítulos que apasionaron a los estadounidenses y europeos, y lanzaron al estrellato a ella y a su personaje "Carrie", junto a "Samantha", "Miranda" y "Charlotte", sus ya mundialmente famosas compañeras de andanzas. Luego de ello, abordó sin pudores la actualidad política.

"Somos amigos del matrimonio Clinton", explica Parker, "y me interesa no solo quiénes serán los candidatos presidenciales, también la política y lo que sucede en el mundo, desde la India, Pakistán, lamentablemente lo que ocurre en Irak, hasta la realidad francesa".

"Por las preguntas que escucho, da la sensación que me toman por mi personaje Carrie Bradshaw, superficial y frívola, paseando por Manhattan; pero en la realidad tengo mi vida personal y privada, que es muy diferente y siempre intentado pasar desapercibida. Soy muy feliz con mi marido, el actor Matthew Broderick y nuestro hijo, James, de 5 años; adoro vivir en un bajo perfil, mucho teatro, cine, paseos y poca vida social", deja bien en claro, ante la lluvia de interrogantes que le llegan desde todos los ángulos, siempre iluminada por decenas de flashes y luces que ciegan.

- ¿Pero usted fue novia y convivió con Robert Downey Jr., fue también pareja de "John John" Kennedy y Nicolás Cage?

- Es verdad, de todos ellos fui muy buena amiga, salimos cierto tiempo, pero sin exhibirnos ni llamar a las revistas. Mis relaciones siempre fueron tranquilas.

Sarah Jessica Parker, de larga cabellera rubia y ensortijada, ojos celestes, nariz que sobresale, delgada y muy menuda, tampoco alta (1,63 de estatura), provoca al primer golpe de vista, una reacción y un pensamiento: "¿Es la famosa? ¿Y tanto ruido?"

Pero a los 10 minutos la impresión cambia radicalmente: su voz atractiva y simpática, su personalidad agradable, inteligente en todas las contestaciones, la mirada penetrante, una sonrisa que cautiva con un "glamour especial". "¡Es muy sexy!", se oye un vozarrón, que sin recato, proviene de un voluminoso cameraman en las proximidades.

Sarah Jessica Parker, ganadora de cuatro Globos de Oro y dos Emmy como mejor actriz, tiene 43 años. Su familia está integrada por 8 hermanos y proviene de Ohio. Primero apuntó a las elecciones francesas, pese a que se le apremiaba con cuestiones de política local. "Seguí con apasionamiento todo el proceso de las elecciones en Francia, las polémicas entre Nicolás Sarkozy y Ségoléne Royal, de gran nivel. Los franceses habían depositado enormes esperanzas en la gestión de Sarkozy, pero el casamiento con Carla Bruni ha dejado a todos sorprendidos. Escuché en la BBC que ahora ha perdido apoyo popular".

Luego Jessica no pudo eludir más adentrarse en las Primarias estadounidenses. Fue categórica desde el vamos: "Estoy furiosa con el tratamiento que le ha dado la prensa a Hillary Clinton, me ha irritado tanto que me afloró una veta que creía que no tenía, la feminista. Como senadora de Nueva York, yo que soy una de sus habitantes, puedo asegurar que ha realizado un magnifico trabajo. Y ha sido muy doloroso ver la inclinación de la prensa contra ella, tanto que muchas mujeres han terminado de decidirse a su favor ante esa injusta actitud de muchos columnistas".

- ¿Es una votante demócrata?

- Le puedo decir que ser demócrata en la actualidad da sus satisfacciones, pero estaré tan feliz con (Barack) Obama como con Hillary. Creo que si gana uno de los dos, sea el que sea, resultará muy positivo para las relaciones de Estados Unidos con el resto del mundo.

Sarah Jessica Parker, promoviendo su nueva incursión cinematográfica, esta vez con una versión "Sex and the City", sostiene que es una neoyorkina fanática, que cada noche libre trata de ir al teatro, muy bueno siempre o al ballet (fue bailarina en sus primeros pasos de artista), aprovecha para disfrutar al pequeño James o salir a comer con su esposo.

Pero tiene poco tiempo para pasear o el ocio. Es representante de Unicef, modelo exclusiva y el rostro visible de la famosa casa de ropa "GAP" y corre de un lado a otro imponiendo el perfume con su nombre.

Le gusta viajar. Estuvo hace poco en España, aunque, como buena estadounidense, resiste la costumbre europea del doble beso, uno en cada mejilla, o el agarrar del brazo cuando hablan.

Bien en el estilo americano, durante la charla, la costumbre generalizada muestra que siempre se deja una buena distancia entre los que conversan y el beso de saludo, es una cuestión que no se usa por estos lares; no se sabe si es solo una cuestión de tradición, aunque muchos afirman que es por razones de higiene y salud. "Podrá ser elegante y estar de moda en Europa, pero trato de evitarlo", puntualiza.

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