LISBOA La intensa ola de calor que asoló Portugal del 27 de julio al 12 de agosto mató a más de 1.300 personas, confirmó ayer el Instituto Nacional de Salud (INS).
La mayoría de los decesos se registró entre los ancianos y niños de muy corta edad y, según el INS, la situación podría haber sido "mucho más grave" de no haberse tomado medidas tales como la campaña de información pública para recomendar beber agua en grandes cantidades y no exponerse al sol.
Portugal, con 10,2 millones de habitante, se coloca así en el segundo lugar del número de muertos en proporción a su cantidad de habitantes y detrás de Francia, donde se registraron unos 10.000 fallecimientos por el calor, en una población de 60 millones de habitantes.
En tal sentido, el presidente Jacques Chirac admitió ayer que la organización sanitaria en Francia ha tenido grandes carencias aunque intentó tomar la iniciativa, cuando la catástrofe de enormes proporciones provocada por la ola de calor ha sumido al gobierno francés en su peor crisis desde que asumió sus funciones hace un año.
Chirac, muy criticado por no interrumpir sus vacaciones en Canadá, apareció bronceado en televisión y exigió al gobierno que "se analicen en profundidad todas las causas de estos dramas, con la mayor transparencia".
POLEMICA. El número de muertes ligadas a la canícula ha causado polémica en Francia. Según el estado actual de los datos recogidos por los servicios del ministerio del Interior, el número de muertos es inferior a 10.000, indicó ayer un funcionario del ministerio.
"Las cifras no son fiables al 100% ni imputables en su totalidad a la ola de calor", precisó, "por ello no las hacemos públicas (...) Sólo podemos decir que, teniendo en cuenta los datos de los que disponemos actualmente, el número de muertos es inferior a 10.000", indicó el responsable.
En España, el número de muertos a consecuencia del calor en España subió ayer a 101, tras el fallecimiento de una persona en un hospital de la provincia andaluza de Almería.
Las autoridades sanitarias españolas informaron el miércoles de que tras siete semanas de temperaturas más elevadas de lo habitual en el verano, 46 personas fallecieron por el llamado "golpe de calor" y las restantes 54 por agravamiento de sus patologías previas.
Mientras tanto, las autoridades alemanas informaron ayer sobre nuevas muertes relacionadas con la ola de calor, con lo que la cifra de víctimas del ardiente verano asciende a 30.
Los fiscales dijeron que investigan 25 decesos en asilos de ancianos que podrían estar relacionados con las altas temperaturas: 17 en Karlsruhe cerca de la frontera francesa y ocho en Darmstadt, al sur de Francfort. AFP, ANSA y AP