La cercana boda del príncipe William, segundo en la línea sucesoria al trono, con Kate Middleton, su novia de hace largo tiempo, trae consigo una nueva serie de expectativas para Gran Bretaña.
En tiempos de pesimismo económico, las empresas y el gobierno esperan que la boda, que tendrá lugar el 29 de abril, dé un impulso a la economía británica. Los hoteles han comenzado a organizar promociones especiales de la boda real, un comerciante vende una reproducción del anillo de compromiso y una cervecería produce una cerveza especial llamada "Bésame, Kate".
"Es notable que todo el mundo puede celebrar", dijo el primer ministro David Cameron, después que la pareja anunció su compromiso, en noviembre. Luego, respaldó una inversión de US$ 80 millones, para usar en la boda y los Juegos Olímpicos de 2012, con la finalidad de promover a Gran Bretaña como destino turístico.
En Londres, esperan más de medio millón de visitantes con motivo de la boda, de acuerdo las estimaciones realizadas por Visit London, la agencia de turismo oficial de la capital. Si todos concurren a la procesión, el número empequeñecerá a las 600.000 personas que estuvieron en las calles, hace 30 años, para el casamiento del padre del príncipe William, el príncipe Charles y Diana Spencer.
Con tantos visitantes, los comerciantes podrían generar ventas adicionales equivalentes a casi 1.000 millones de dólares, de acuerdo con la empresa de investigaciones comerciales, Verdict.
Pero, los pronósticos optimistas no han podido ocultar la cuestión de cómo reaccionarán los propios británicos, golpeados por el creciente desempleo y los profundos recortes de gastos realizados por el gobierno, ante lo que casi seguramente será una celebración con opulencia.
Se espera que la familia real pague por la fiesta de bodas el grueso de los costos, pero el gobierno deberá pagar por la seguridad y el cierre de calles y caminos desde la Abadía de Westmister hasta el Palacio de Buckingham, a lo largo de una ruta de 2,25 kilómetros.
Ya han surgido críticas por los costos que deberá sobrellevar el gobierno durante este periodo de austeridad. Un Consejo local protestó porque no podía asumir los gastos derivados del feriado pago que se decidió otorgar con motivo de la boda.
Quienes se oponen a larealeza, están especialmente indignados.
"Si hay personas que pierden el empleo y la casa y se recortan los servicios locales, la boda de otra persona no va a cambiar la manera como se sienten", dijo Graham Smith, jefe de campaña de Republic, un grupo que promueve la abolición de la monarquía.
La Scotland Yard declinó revelar el costo estimado para la boda. El costo total de la boda de los padres del príncipe William, en 1981, fue estimado en unos US$ 49 millones. Incluyó el vestido de novia con unas 10.000 perlas cosidas a mano, así como 6.000 policías y soldados para dar seguridad a la ruta más larga que recorrió la pareja desde el palacio hasta la Catedral de St. Paul.
De manera coincidente, en aquel momento, Gran Bretaña recién había salido de una profunda recesión y estaba ansiosa por un acontecimiento que la hiciera sentirse bien. Sin embargo, ahora, al igual que en aquel entonces, el impacto económico es difícil de medir.
Algunos economistas consideran que la boda real ayudará, aunque no resulte tan beneficiosa como espera el gobierno. "Es como un buen campeonato de fútbol", dijo Brian Hilliard, economista de Société Générale, en Londres. "El gasto en hoteles y catering asciende".
OFERTAS. En los casos de algunas empresas, el acontecimiento ya ha tenido un impacto positivo. Tesco, la mayor cadena de supermercados de Gran Bretaña, comenzó a vender por el equivalente a US$ 26 una réplica del vestido azul oscuro, realizado por Isa London, que Kate Middleton lució al anunciar el compromiso matrimonial. Se vendieron todos online en una hora. QVC tuvo una experiencia similar cuando ofreció un anillo parecido al que Middleton recibió en el compromiso.
"Esta es una gran oportunidad para nosotros", indicó Lucy Lowe, vocera de Tesco. "Esperan una demanda alta por comidas para fiestas, a medida que la gente celebra en su hogar frente al televisor o hacen una comida asada en su jardín".
Los hoteles tienen promociones especiales. El Hyatt Regency ofrece "William y Kate, una historia de amor", por el equivalente a US$ 550, que incluye una noche de alojamiento, un cóctel inspirado en la corona real y una caja de trufas de la Boda Real.
El operador alemán Tui, ofrece a sus clientes una "Caminata de la Boda Real de Will & Kate", cuya denominación suena más prometedora que su itinerario. Incluye una visita a la tienda donde Kate Middleton trabajó en otros tiempos y a Mahiki, un centro nocturno frecuentado por la pareja.
The Franklin Mint, que produce piezas para coleccionar en Estados Unidos, vende una muñeca por US$ 195 que muestra a Kate Middleton con el vestido del día del compromiso y planea producir otra muñeca, después que se revele el diseño del vestido de novia.
En Gran Bretaña, Asda, un almacén que es propiedad de Wal-Mart, vende jarros para té, y Aynlet, fabricante de porcelanas con 236 años de actividad, pintó los rostros sonrientes de la pareja en platos y tazas. Dartington Crystal, espera que sus copas y otros productos de cristal con motivos vinculados con la boda, agreguen un monto de al menos cinco dígitos a sus ventas. "Estamos en un tiempo difícil y esto será un estímulo", dijo Richard Halliday, director de marketing de Dartington. "Sin duda, hará que el primer semestre resulte mejor de lo que hubiera sido."
HAGAn JUEGO. Parecería que todo el mundo espera ganar dinero con la boda real. En Paddy Power, los clientes hacen apuestas de todo tipo, desde el largo que tendrá el vestido de Middleton hasta el lugar donde la pareja pasará la luna de miel. Hay una apuesta de carácter bastante siniestro que es la fecha del divorcio.
Catherine Baxter, quien vive a corta distancia del trayecto que recorrerán la pareja y sus acompañantes, indicó que planea alquilar su apartamento a turistas. "Es una buena oportunidad, en esta zona habrá muchos turistas", comentó.
Algunos comerciantes minoristas advirtieron que la boda real no debe verse como la solución mágica a los males que afectan a la economía británica, que se contrajo en el último trimestre del año pasado, después de cuatro trimestres consecutivos de crecimiento.
"No hay duda que ayudará a la economía, pero existe el peligro que la gente se haga demasiadas ilusiones", dijo por su parte Neil Saunders, director consultor de Verdict. "Resultaría una situación difícil si los comerciantes no pudieran vender toda la mercadería que tienen intención de poner a la venta", concluyó.
Las cifras
1.000 Son los millones de dólares de ventas adicionales que podrían ganar, gracias al turismo, los comerciantes de Gran Bretaña.
49 Son los millones de dólares que costó la boda de los padres del príncipe William. No se reveló lo que costará la de este año.