BUENOS AIRES | ANSA
El presidente argentino Néstor Kirchner pidió ayer a sus compatriotas que "estén tranquilos" porque —prometió— mantendrá las cuentas fiscales ordenadas después de cancelar de un solo pago la deuda con el FMI por U$S 9.500 millones, en momentos en que la inflación está fuera de control y es el fantasma que acecha a la sociedad.
Kirchner reiteró que con la decisión de saldar la deuda con el FMI "Argentina comienza a construir su independencia", aunque para concretar el pago el Congreso argentino deberá aprobar en los próximos días la utilización de las reservas del Banco Central del país.
La oposición, desde la izquierda al ex presidente Carlos Menem, ha criticado con diferentes argumentos la decisión de Kirchner de saldar la deuda con el FMI, medida que, por el contrario, goza de la aceptación de la sociedad, según diferentes encuestas conocidas ayer.
La ex candidata presidencial Elisa Carrió se opuso también al pago de la deuda y sostuvo que en realidad es una exigencia del FMI que el gobierno argentino ha presentado como una decisión soberana.
Sin embargo, Carrió anticipó que su bloque parlamentario del ARI brindará quórum cuando se debata en la Cámara de Diputados la aprobación del uso de divisas para saldar la deuda, aunque luego votará en contra.
El bloque de la UCR de los ex presidentes Raúl Alfonsín y Fernando De la Rúa, segunda fuerza parlamentaria argentina, también anticipó su rechazo, pero al igual que el ARI facilitaría el quórum para su aprobación en el Congreso.
PAGOS. Desde la crisis de enero de 2002, Argentina abonó 14 mil millones de dólares al FMI, el Banco Mundial y el BID, pagos que realizó sin acuerdo previo con el organismo y recurriendo al superávit fiscal.
Al mismo tiempo y de acuerdo a las estadísticas oficiales, en Argentina hay 5.500.000 personas indigentes, que tienen ingresos por debajo de la Canasta Básica Alimentaria.
Para el gobierno, cancelar su deuda con el FMI implicará un drenaje importante de las reservas acumuladas durante los últimos años, pero aún mantendrá un "colchón" de alrededor de U$S 18 mil millones, como para afrontar una estampida en el mercado cambiario, como ocurrió el viernes cuando el dolar trepó a 3,11 pesos por unidad.
El Banco Central debió vender el viernes alrededor de 300 millones de dólares para lograr que el dólar finalmente bajara a 3,07 pesos por unidad, más cerca de la cotización promedio anual de 3 pesos que se propuso la autoridad económica del país.
El frente de conflicto para el gobierno de Kirchner sigue siendo la inflación, que para fin de año rondará el 12% anual, con escasa expectativa de que la tendencia ascendente se frene en los meses venideros.
El gobierno argentino firmará mañana un acuerdo de precios con la industria farmacéutica para rebajar 10% los valores de los 220 medicamentos de mayor demanda y mantendrá un congelamiento de precios para el resto de los productos durante sesenta días.
El gobierno de Kirchner ya firmó acuerdos de precios de dudoso cumplimiento con las cadenas de supermercados y los frigoríficos.