EL AVANCE TALIBÁN
Nada parece detener el avance de los talibanes hacia Kabul. Los países occidentales están sacando a su gente de la capital afgana.
El envío de miles de soldados estadounidenses a Afganistán para evacuar a civiles de Kabul, amenazados por las victorias relámpago de los talibanes, revivió en Estados Unidos el doloroso recuerdo de la caída de Saigón en 1975. La foto que inmortalizó la derrota estadounidense en Vietnam, que muestra a refugiados subiendo a un helicóptero en el techo de un edificio, floreció en las redes sociales tras el anuncio del Pentágono de movilizar a hasta 8.000 soldados para conseguir la evacuación de civiles de la capital afgana.
Debido a “la aceleración de las ofensivas militares talibanes” y al “aumento de la violencia y la inestabilidad”, Estados Unidos ha decidido “reducir aún más” su presencia diplomática en Kabul, dijo el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price.
Para llevar a cabo esta evacuación de diplomáticos, el Pentágono desplegará 3.000 soldados en el aeropuerto internacional de la capital afgana. Otros mil serán enviados a Catar para apoyo técnico y logístico, mientras que entre 3.500 y 4.000 serán ubicados en Kuwait para hacer frente a un posible deterioro de la situación.
El líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, fustigó al gobierno del demócrata Joe Biden por estas decisiones. “Afganistán se encamina hacia un desastre enorme, predecible y evitable. Y los intentos surrealistas de la administración de defender las políticas peligrosas del presidente Biden son francamente humillantes”, tronó en un comunicado. “Las decisiones del presidente Biden nos precipitan hacia una secuela aún peor que la humillante caída de Saigón en 1975”, agregó.
Sin embargo, desde el anuncio a mediados de abril de una retirada total de las fuerzas extranjeras de Afganistán para el 11 de septiembre, la administración de Biden ha hecho todo lo posible para evitar paralelismos con Vietnam.
Recientemente, Biden afirmó que no había ningún punto de comparación posible entre la salida de Afganistán y el penoso final de la guerra en Vietnam. “No habrá nadie que tenga que ser evacuado por vía aérea desde el techo de la embajada estadounidense en Afganistán. No es para nada comparable”, aseguró.
“Puedo estar equivocado, no podemos predecir el futuro, pero no veo a Saigón 1975 en Afganistán”, agregó dos días después el jefe de Estado Mayor, el general Mark Milley.
La misión “NOE” -operación de evacuación de no combatientes- más famosa fue la Operación Frequent Wind, durante la cual más de 7.000 civiles vietnamitas fueron evacuados de Saigón el 29 y 30 de abril de 1975 en helicóptero.
Los talibanes siguen conquistando territorios en Afganistán y avanzando hacia Kabul en una ofensiva sin freno, lo que provocó el cierre temporal de embajadas occidentales.
Los talibanes iniciaron su ofensiva en mayo, cuando Biden confirmó que las tropas extranjeras saldrían del país, 20 años después del inicio de su intervención para expulsar del poder a los talibanes, que se negaban a entregar a Osama bin Laden, líder de Al Qaeda, tras los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos.
Los gobiernos de Noruega y de Dinamarca anunciaron ayer viernes el cierre temporal de sus embajadas en Kabul y la evacuación de todos los empleados, debido a la grave situación en Afganistán.
Finlandia, Holanda y Suiza también anunciaron medidas para sacar del país a empleados o colaboradores de sus representaciones en Kabul, en algunos casos también a trabajadores afganos.
La ONU, en tanto, dijo ayer viernes que está trasladando a algunos de sus empleados en Afganistán a Kabul ante el avance de los talibanes en muchas zonas del país, pero subrayó que no está llevando a cabo una “evacuación”, según el portavoz Stéphane Dujarric preguntado durante su conferencia de prensa diaria.
Dujarric apuntó que se está estudiando reducir la presencia en ciertos puntos del país y dijo que el personal de la organización es ya limitado en localidades tomadas en las últimas horas por los talibanes como Herat y Kandahar, la segunda ciudad de Afganistán.
La ONU tiene a unos 300 empleados internacionales y a unos 3.400 afganos trabajando y, a pesar del rápido avance militar de los talibanes, ha insistido en todo momento en que su intención es continuar en el país para ayuda a los civiles.

Negociación trancada.
El Gobierno afgano anunció ayer viernes que los talibanes no quieren negociar por la vía pacífica el futuro de Afganistán, sino que tienen un único plan, que es capturar Kabul por la fuerza. Estas declaraciones se producen tras el regreso del presidente del Alto Consejo para la Reconciliación Nacional de Afganistán, Abdullah Abdullah, de Doha, donde se reunió con representantes de los talibanes y de varios países para obtener apoyos en las estancadas conversaciones de paz, que llevan casi once meses en curso sin haber logrado avances significativos. Durante el encuentro en Catar, Abdullah ofreció supuestamente a los talibanes un nuevo plan de paz de reparto del poder a cambio de un cese el fuego. (AFP, EFE)
ONU alerta sobre una nueva crisis humanitaria
La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) advirtió ayer viernes que el número de víctimas civiles en Afganistán podría ser este año “el mayor del que se tiene registro”, mientras los talibanes recrudecen su ofensiva y los desplazados en lo que va de año superan los 400.000. Desde el inicio de los ataques talibanes en mayo las personas que han dejado su hogar por el conflicto son al menos unos 250.000 (80% mujeres y niños). En el país centroasiático el total de desplazados internos es ya de unos 3,3 millones.

Afganistán está al borde del precipicio y las fuerzas de seguridad no pueden con la ofensiva talibán. A continuación, preguntas y respuestas para ayudar a comprender la situación actual.
Estrategia talibán. Los talibanes nunca han ocultado lo que quieren: la resurrección completa de su emirato islámico que gobernó Afganistán entre 1996 y 2001. Se han llevado a cabo muchos análisis para determinar con exactitud cómo lograrían su objetivo: a través de conversaciones, mediante la fuerza o con una combinación de ambas. Al final, su estrategia militar resultó suficiente: abrumar a las fuerzas gubernamentales con múltiples ataques contra diversos objetivos en todo el país. Para lograrlo, primero negociaron la salida de tropas estadounidenses y extranjeras del territorio afgano, a través de un acuerdo con Estados Unidos, tras más de 20 años de guerra. Además se comprometieron a no atacar objetivos estadounidenses a cambio de su retirada. Parte del acuerdo también significó que Washington presionó al gobierno afgano para que liberara a miles de prisioneros talibanes, la mayoría de los cuales se reincorporaron de inmediato al combate con los insurgentes.
El Ejército afgano. Sin duda, se publicarán libros y se darán conferencias durante años, si no décadas, sobre este tema: ¿qué fue exactamente lo que salió mal con las fuerzas de seguridad afganas? La corrupción, la falta de voluntad de luchar y el vacío creado por la salida de Estados Unidos jugaron su papel en el deceso del ejército afgano. Durante años, el gobierno de Estados Unidos emitió informes en los que se detallaba una gran cantidad de casos de corrupción dentro de las fuerzas de seguridad afganas. Los comandantes habitualmente se quedaron con dinero destinado a sus tropas, vendieron armas en el mercado negro y mintieron sobre el número de soldados en sus filas. Las fuerzas afganas también dependían por completo del poder aéreo estadounidense, desde la logística hasta los ataques, además del mantenimiento. Y para empeorar las cosas, las fuerzas de seguridad afganas nunca tuvieron un liderazgo eficaz.
¿Qué se espera? Los talibanes tienen la ventaja en todos los ámbitos. El gobierno de Kabul ahora controla sólo tres ciudades importantes, y es poco probable que le quede un margen de maniobra logística para organizar una defensa exitosa de la capital. Los talibanes se están moviendo rápidamente hacia Kabul. Es muy probable que Estados Unidos y la comunidad internacional estén presionando a los talibanes y al gobierno afgano para que lleguen a algún tipo de acuerdo. Pero, al final, los talibanes tienen todas las cartas en sus manos.