Alarmas encendidas

Juez bloquea en EE.UU. la fabricación de armas en 3D

La habilitación iba a entrar en vigencia hoy tras un pacto con el gobierno.

Cody Wilson: tiene 30 años y según el Washington Post pretende hacer un "WikiLeaks de las armas" en 3D divulgando los planes
Cody Wilson: tiene 30 años y según el Washington Post pretende hacer un "WikiLeaks de las armas" en 3D divulgando los planes

Estaba todo pronto para que a partir de hoy jueves entrara a regir la vía libre para la fabricación de armas de fuego en impresoras 3D en Estados Unidos. Pero anoche al filo del plazo un juez bloqueó temporalmente la distribución en línea de planos para fabricar estas armas de fuego, poniendo fin a un acuerdo que el gobierno de Donald Trump alcanzó con la compañía que planea comercializar los documentos.

El juez federal Robert Lasnik de Seattle aceptó la solicitud de los fiscales de ocho estados gobernados por demócratas y el Distrito de Columbia, donde está la capital Washington, calificando al acuerdo con el grupo Defense Distributed como "arbitrario y caprichoso".

Defense Distributed, una organización con sede en Texas, había anunciado que volvería a publicar en su web manuales de instrucciones para reproducir pistolas y rifles en impresoras 3D, tras su pacto con el gobierno federal. El acuerdo estableció que esos tutoriales están aprobados "para publicación de cualquier forma" y que el Gobierno estadounidense pagará los US$ 40.000 de honorarios legales en que incurrió Cody Wilson, el fundador del grupo Defense Distributed

"El momento de las armas descargables realmente comienza", prometió el sitio de Wilson, de 30 años de edad, antes del fallo del juez que bloqueo sus planes.

Para la organización Propietarios de Armas en Estados Unidos, la fabricación de armas en 3D significa "libertad y está acorde con la Segunda Enmienda" de la Constitución, que protege el derecho a portar armas, explicó Jordan Stein, director de comunicaciones de este grupo.

En la vereda de enfrente, uno de los grupos que ha presionado para prohibir la impresión de armas 3D ha sido el Centro Brady para Prevenir la Violencia de las Armas de Fuego. Su director legal, Jonathan Lowy, señaló que los principales problemas de estas armas son que no tienen número de serie, por lo que son "imposibles de rastrear" y que son de plástico, es decir, "indetectables" en los controles de aeropuertos y edificios.

"Es obvio que dejar a cualquier persona —terroristas, maltratadores domésticos y gente inestable mentalmente— que descargue e imprima armas es muy peligroso y perturbador", sentenció Lowy.

Por eso una docena de fiscales de estados gobernados por demócratas presentaron el lunes una demanda ante la justicia. "Es una locura dar a los delincuentes las herramientas para imprimir en 3D armas que son imposibles de rastrear y que no se pueden detectar, con solo apretar un botón", dijo la fiscal del estado de Nueva York, Barbara Underwood.

Los fiscales presentaron el caso a un tribunal federal de Seattle, en el estado de Washington, y pidieron un juicio sumario a la luz de la inminente entrada en vigencia de la autorización hoy miércoles.

Una veintena de fiscales estatales también escribieron al Fiscal General, Jeff Sessions, y al secretario de Estado, Mike Pompeo, para denunciar el acuerdo entre Trump y Defense Distributed. Es un acuerdo "profundamente peligroso que podría tener un impacto sin precedentes en la seguridad pública", indicaron.

Estados Unidos, donde unas 30.000 personas mueren al año a causa de las armas de fuego, está profundamente dividido por la discusión sobre el control de armas, particularmente por numerosas matanzas masivas, muchas veces perpetradas con armas que fueron compradas de manera legal.

El abuso de las armas de fuego para cometer rapiñas o ajustes se ha incrementado. Foto: AFP
Foto: AFP

El mismo Trump parece oponerse a esta nueva forma de armarse. "Estoy investigando este caso de armas de plástico 3D vendidas al gran público", escribió en Twitter. Trump, que ya había consultado el tema con el principal lobby de armas de fuego, la Asociación Nacional del Rifle (NRA), añadió: "¡Eso no parece tener mucho sentido!".

La discrepancia entre el tuit del presidente y el acuerdo alcanzado por su administración molestó a la oposición demócrata, que mayoritariamente está a favor del control de armas de fuego. "De hecho, no tiene mucho sentido. Y no tiene mucho sentido que su Fiscal General y su departamento de Estado hayan autorizado que se pongan a disposición del público las armas impresas en 3D", comentó Ed Markey, senador de Massachusetts.

La mayoría republicana, que se opone a un control más estricto de las armas y cercana a la NRA, se ha mantenido muy discreta en este tema.

Cody Wilson se embarcó en la promoción de armas impresas en 3D en 2013, cuando publicó los planos del "Libertador", que está hecho todo de plástico, parece un juguete y podría tirar solo una bala.

Estos esquemas fueron descargados unas 100.000 veces antes de la policía impidiera su libre acceso.

Originario de Arkansas e influido por la cultura de las armas sureña, Cody Wilson pretende hacer de su proyecto Defense Distributed "un WikiLeaks de las armas", resumió el diario Washington Post.

Esta tecnología revolucionaria, también conocida como fabricación aditiva porque consiste en superponer capas sucesivas para formar el objeto deseado, permite realizar en casa, con una impresora tridimensional, cualquier tipo de objeto, ya sea de metal, aluminio o plástico. La NASA la ha utilizado para imprimir herramientas de la Estación Espacial Internacional (ISS), pero podría servir para construir casas, piezas de repuesto en áreas remotas, o pedazos de pasto.

Nazis y racistas en elecciones legislativas

Arthur Jones es un nazi declarado. John Fitzgerald dice que el Holocausto es un mito. Rick Tyler quiere hacer a "Estados Unidos blanco otra vez". Sus ideas marginales son reminiscencias de otros tiempos, pero estos hombres serán candidatos en las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos.

Extremismo e intolerancia, e incluso supremacía blanca y antisemitismo, han renacido en la política estadounidense del siglo XXI, en la era de Donald Trump.

En Illinois, Jones, quien llamó al Holocausto "la mentira más grande y oscura de la historia", e incluso una vez publicó un aviso en un periódico con una gran cruz esvástica, se ha convertido en el candidato republicano para disputar un lugar en el Congreso.

Russel Walker, quien compite por una banca en Carolina del Norte, proclama que "no hay nada de malo en ser racista", y que los judíos son "descendientes de Satán".

En Wisconsin, Paul Nehlen, candidato republicano al Congreso, actualmente en manos del presidente saliente de la Cámara, Paul Ryan, se ha convertido en un líder del movimiento alternativo.

El sitio de internet de la campaña de Tyler, simpatizante de Trump que se postula para el Congreso en Tennessee, exhibe la bandera confederada (considerada un símbolo de odio racial) flameando en lo alto de la Casa Blanca. Uno de sus carteles de campaña dice: "Haz Estados Unidos blanco otra vez".

Expertos dicen que hay un número sin precedentes de candidatos fanáticos este año, y que su motivador principal bien podría ser Trump. "El uso poco ortodoxo del lenguaje racista y antimusulmán, todo ese lenguaje propio del fanatismo, ha abierto una puerta en la política que antes no estaba abierta", explicó Heidi Beirich, quien como experta en el Southern Poverty Law Center ha rastreado grupos promotores del odio desde 1999. "Siempre hemos tenido algunos neonazis ... pero esto (el nuevo discurso político) está volviendo la situación mucho peor de lo que era antes", señaló.

Varios videos en los que gente blanca acusa a inmigrantes o afroamericanos se han vuelto virales. Uno de ellos, en el que se ve a oficiales sacando a dos hombres negros esposados de un local de comida —sin que hubieran cometido ningún delito—, hizo estallar un debate nacional sobre la raza. (AFP)

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