Dublín | Bajo la mirada inquieta de 500 millones de europeos, tres millones de irlandeses votaron ayer en un referéndum sobre el Tratado de Lisboa, que si es rechazado sumiría a la Unión Europea (UE) en una nueva parálisis.
No se esperaban ayer pronósticos ni sondeos a boca de urna. El recuento comienza hoy, y en esta jornada se conocerán los primeros resultados oficiales.
Un triunfo del "no" significaría que un país con menos del 1% del total de habitantes del bloque europeo podría hacer fracasar el nuevo Tratado destinado a reformar las instituciones de la UE.
Irlanda es el único país del bloque que debe adoptar el Tratado de Lisboa, de diciembre pasado, mediante referéndum. Los otros lo pueden hacer por ratificación parlamentaria, como ya lo han hecho 18 de los 27 miembros de la UE.
Las últimas encuestas previas a la votación de ayer provocaban escalofríos. Un 35% de consultados pensaba sufragar "no", contra un 30% por el "sí" (apoyado por casi todo el arco político). Un 28% se mantenía indeciso y es ahí donde se cifraban las mayores esperanzas de los partidarios del Tratado de Lisboa.
Si las urnas confirman esas encuestas, la derrota hará revivir el fantasma del rechazo a la Constitución Europea pronunciado en 2005 en Francia y Holanda. Esto traería aparejado un nuevo período de crisis y estancamiento en el bloque europeo
Sin embargo, el primer ministro irlandés, Brian Cowen, que advirtió durante la campaña que un rechazo del Tratado "debilitaría" la economía irlandesa, que se ha beneficiado inmensamente de su pertenencia a la UE, se declaró ayer "confiado" de una victoria del "sí".
A las diez de la noche de ayer cerraron todos los colegios electorales. Hasta hoy, cuando se conozcan los primeros resultados, Europa contendrá el aliento. AFP