Mientras el presidente Donald Trump levanta sanciones a Rusia en forma transitoria para que pueda abastecer con sus refinerías de diésel a EE.UU. y al mundo, según afirmó, Irán trata de redirigir por tierra y por el mar Caspio el comercio exterior que durante décadas ha canalizado por sus puertos del sur, bloqueados por el cerco naval estadounidense.
Sin embargo, las rutas alternativas no dan abasto y las importaciones y exportaciones iraníes se desploman, así como también complican a otros países de la región. Entre marzo y agosto, las exportaciones de Irán no petroleras cayeron 28,2 %, según datos de las Aduanas iraníes. Las importaciones, a su vez, retrocedieron 26,1 %.
Esto es resultado de la guerra lanzada por EE.UU. e Israel contra Irán el 28 de febrero y del cerco naval estadounidense, durante el cual unos 270 buques comerciales y petroleros han sido desviados y más de una decena inutilizados, de acuerdo con el Mando Central de EE.UU. (CENTCOM).
Esta situación ha ocasionado la caída de las exportaciones en un 43 % y de las importaciones en un 41 % en los puertos del sur, los principales del país.
Para evitar un colapso total, Irán ha intentado multiplicar las operaciones comerciales por carretera, a través del mar Caspio y por ferrocarril, sin poder sustituir por completo el comercio por el golfo Pérsico y el mar de Omán.
En Bazargan, el principal paso entre Irán y Turquía, las esperas de los camiones han llegado hasta a tres semanas. El subdirector de la Organización de Promoción Comercial, Amir Roshan, señaló que la magnitud del comercio por los puertos del sur no puede sustituirse por otras vías.
Los puertos del Caspio han ganado peso al crecer un 72 % el valor de las exportaciones por esa vía y un 51 % el de las importaciones, según las Aduanas iraníes. Aún así, la capacidad nominal de los puertos septentrionales representa solo un tercio de los 90 millones de toneladas que puede gestionar por sí solo Shahid Rajaei, el mayor puerto comercial del país.
Irán cuenta con un corredor ferroviario que llega hasta China, su principal socio comercial, a través de Turkmenistán y Kazajistán, pero cada tren solo puede transportar unas 1.000 toneladas, 65 veces menos que un buque mercante. Y un trayecto de 20 días puede necesitar ahora hasta tres meses, por los atrasos que existen. A estas limitaciones se sumaron las sanciones estadounidenses del 1 de octubre contra tres compañías ferroviarias iraníes.
Según datos de la consultora británica Vortexa, las exportaciones iraníes de crudo cayeron a cero en septiembre.
Expertos del sector han alertado de que el país no podría soportar más de tres meses de “bloqueo marítimo severo” sin que aparezca escasez de alimentos. Irán registra una inflación superior al 89%, y su economía se contrajo 10,1% entre marzo y junio. EFE, AFP