TEHERÁN | AFP Y AP
El presidente iraní ordenó el inicio de la producción de uranio altamente enriquecido, ante la falta de acuerdo para un intercambio de combustible nuclear con las grandes potencias, acusadas de "jugar" con Irán en estas negociaciones.
Pocos días después de haber afirmado que Irán no tenía "problemas" para aceptar un eventual intercambio de combustible, el presidente Mahmud Ahmadinejad hizo el anuncio de que su país producirá uranio de alto enriquecimiento.
"Yo había dicho: demos a las grandes potencias dos a tres meses (para cerrar un acuerdo sobre intercambio de uranio), y si no están de acuerdo, empezaremos nosotros mismos" a producir uranio altamente enriquecido, declaró ayer el presidente iraní al inaugurar una exposición de tecnología láser.
La posibilidad de que Irán produzca uranio altamente enriquecido es la principal preocupación de las potencias occidentales, ya que ese material se puede usar para hacer armas nucleares. Sin embargo, Irán dice que su programa nuclear tiene fines pacíficos.
Ayer, el presidente iraní dijo que le ofreció a las grandes potencias intercambiar uranio débilmente enriquecido por combustible enriquecido a 20% por las grandes potencias.
"Pero (las potencias) empezaron a jugar con nosotros, aunque enviaran mensajes diciendo que querían encontrar una solución", agregó.
El secretario norteamericano de Defensa, Robert Gates, reaccionó casi de inmediato y, desde Roma, instó a la comunidad internacional a "hacer frente común para presionar al gobierno iraní". Londres, por su lado, expresó su "profunda preocupación".
La cuestión del enriquecimiento de uranio es el eje de un diferendo que lleva varios meses, ya que ese elemento químico débilmente enriquecido (entre 3% y 5%) es utilizado como combustible en las centrales eléctricas nucleares, pero con un enriquecimiento de 90% puede permitir fabricar una bomba atómica.
En noviembre, Irán rechazó una propuesta hecha el 21 de octubre por el Grupo de los Seis (Estados Unidos, China, Rusia, Francia, Gran Bretaña, Alemania) para el envío, en una sola entrega, de la mayor parte de sus reservas de uranio débilmente enriquecido a Rusia y a Francia, para ser transformado por esos países en combustible para su reactor de Teherán.
Irán dio luego plazo hasta fin de enero a los Seis para que estos aceptaran entregarle combustible con las condiciones fijadas por el gobierno iraní, es decir un intercambio simultáneo y por pequeñas cantidades.
Cuando el 2 de febrero Ahmadinejad afirmó que "no había problemas" para un intercambio, los Seis reaccionaron con desconfianza, pidiendo a Irán que "tradujera en actos sus palabras" mediante una contrapropuesta a la Agencia Internacional de Energía Atómica, que aún esperaba tal propuesta, según su director, Yukiya Armano.
En su alocución de ayer, Ahmadinejad dijo que "la puerta sigue abierta a las discusiones, no la hemos cerrado", aunque recalcó que un eventual intercambio de combustible nuclear entre Irán y las grandes potencias debe ser "incondicional".
Ahmadinejad: "Si las potencias no están de acuerdo, empezaremos a enriquecer uranio".