EFE
La Alternativa por Alemania (AfD), que ha logrado elegir un alcalde y un administrador de distrito en el este de Alemania, empezó siendo un partido euroescéptico y en diez años de historia se convertido en aglutinante de la ultraderecha por lo que sus éxitos causan preocupación en los partidos democráticos alemanes.
Hannes Loth elegido alcalde de la pequeña localidad de Raguhn-Jessnitz (Sajonia Anhalt), y Robert Sesselmann administrador del distrito de Sonneberg (Turingia), son un ejemplo del apoyo que tiene el partido en las encuestas de intención de voto, sobre todo en el este de Alemania.
La mayoría de los sondeos le dan a la AfD en torno al 20% y en algunos casos ven a la agrupación en el segundo lugar, por encima del Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Olaf Scholz y por debajo del bloque conservador formado por la Unión Cristianodemócrata y la Unión Socialcristiana (CDU/CSU).
En el este de Alemania incluso podría llegar a ser el partido más votado y, según un estudio reciente de la Universidad de Leipzig, la agrupación todavía no ha explotado todo su potencial en esa zona del país.
La AfD se fundó en 2012 como un partido euroescéptico. Su primer presidente y fundador, Bernd Lücke, proponía una reforma de la unión monetaria, limitando la misma a los países del norte. Sin embargo, desde el comienzo la AfD atrajo a fuerzas a las que los planteamientos de Lücke les parecían demasiado moderados. No bastaba una reforma de la unión monetaria sino que había que acabar con la misma -el euro era, decían, un experimento fracasado- y había que someter incluso a un plebiscito la pertenencia de Alemania a la UE.
En 2015 Lücke abandonó el partido -diciendo que lamentaba haber “creado un monstruo”- que entre tanto había encontrado otro caballo de batalla que era el rechazo a la inmigración.
Lücke no sería el último presidente de AfD en abandonar la agrupación. En 2017 lo haría Frauhe Petry y en 2022 Jörg Meuthen que declaró que el partido se había alejado del consenso democrático.
El canciller Scholz se mostró ayer viernes convencido de que la ultraderechista AfD no mejorará en las próximas elecciones generales su resultado de 2021, pese al avance que le marcan las encuestas de intención de voto.
“Estoy convencido de que en las próximas elecciones generales la AfD no tendrá un mejor resultado que en las últimas”, dijo Scholz en la conferencia de prensa previa a las vacaciones estivales.
La AfD obtuvo en los comicios parlamentarios de 2021 un 10,3% de los votos, y se situó en tercera posición a nivel federal, por detrás de los conservadores (24,1%) y socialdemócratas (25,7%).
Según un sondeo conocido ayer viernes y elaborado por el instituto Wahlen, la AfD lograría el 20% de los sufragios, por detrás de la coalición CDU/CSU (27%) y por delante del SPD de Scholz, que lograría un 17%.
El año que viene habrá tres elecciones regionales en el este de Alemania en los estados federados de Turingia y Sajonia el 1 de septiembre y en Brandenburgo el 22 de septiembre. Las encuestas dicen que AfD podría ganar en los tres estados.