EFE, AFP, AP
El juicio a los 29 acusados de la peor matanza terrorista perpetrada en España el 11 de marzo de 2004 comienza hoy en Madrid, rodeado de una gran expectación, fuertes medidas de seguridad y la angustia de las víctimas de la tragedia.
Un total de 191 personas murieron y casi 2.000 sufrieron graves heridas y secuelas en la explosión de cuatro trenes de cercanías repletos de trabajadores y estudiantes en plena hora pico de la mañana, muchos de ellos inmigrantes latinoamericanos, de países de Europa del Este y de Marruecos.
Casi en vísperas del tercer aniversario, comenzará la vista en una sala especial de la Audiencia Nacional, en la madrileña Casa de Campo, que contará con un habitáculo de cristal blindado en el interior del cual comparecerán algunos de los imputados a lo largo del juicio, que se calcula que se prolongará al menos por cuatro meses.
El gobierno activó el nivel intermedio de alerta del Plan de Prevención Antiterrorista para garantizar la seguridad ante el comienzo del juicio y la proximidad del tercer aniversario de los ataques.
Ese nivel de alerta supone la movilización de las Fuerzas de Seguridad del Estado para vigilar y proteger los lugares de alta concentración de personas, además de las grandes superficies comerciales, las infraestructuras de transportes, los acontecimientos deportivos y las áreas o edificios emblemáticos de las ciudades.
Fuertes medidas de seguridad rodearán también la sala de macrojuicios de la Audiencia Nacional, en cuyo banquillo de los acusados se sentarán 15 marroquíes, nueve españoles, dos sirios, un argelino, un libanés y un egipcio, para quienes la Fiscalía pide unas penas que superan en total los 270.000 años de cárcel.
El tribunal que les juzgará está formado por Javier Gómez Bermúdez, Fernando García Nicolás y Alfonso Guevara. Además, han sido designados los fiscales Olga Sánchez y Carlos Bautista, que estarán acompañados por el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, y el teniente fiscal, Jesús Santos.
A ellos se sumarán 26 abogados defensores, 23 de la acusación, dos abogados del estado y decenas de peritos.
En la vista se juzgarán los hechos ocurridos a primera hora de la mañana del 11 de marzo de 2004 cuando los cuatro trenes de cercanías explotaron en las inmediaciones de la estación de Atocha.
Las explosiones causaron 191 muertos, de ellos 51 extranjeros, y 1.824 heridos, muchos con graves mutilaciones y secuelas de por vida, que fueron rescatados en algunos casos por voluntarios anónimos que, ante la magnitud de los ataques, ayudaron de forma espontánea a los servicios de emergencias de Madrid.
El atentado, atribuido a islamistas ligados a Al Qaeda que intentaron responder a la presencia española en Irak en vísperas de elecciones generales, conmocionó hondamente a la sociedad española, que se echó a las calles en manifestaciones multitudinarias para condenarlo y exigir su esclarecimiento.
Tres días después, el 14 de marzo de 2004, el conservador Partido Popular, en el gobierno, perdió las elecciones frente al opositor Partido Socialista después de tres tensas jornadas en las que el gobierno implicó directamente a la banda terrorista ETA en un primer momento.
Casi tres años después del 11-M, el 53% de los españoles creen que en el juicio quedará clara la autoría islamista, según un sondeo del Instituto Opina, mientras que el 60% "tiene miedo a un atentado similar".
La tragedia del 11-M fue la peor en Europa desde el atentado de Lockerbie en 1987 donde murieron 270 personas.
Para los sobrevivientes y familiares de las víctimas, el juicio les obligará a revivir la tragedia. Abril dijo que él y muchos otros han sido aconsejados por abogados y sicólogos durante más de un año.
Para Laura Jiménez, de 31 años y que perdió el bebé que llevaba y quedó paralizada en el ataque, la posibilidad de acudir al banquillo de los testigos es demasiado.
Está resignada a aceptar que el destino la colocó en uno de los trenes atacados ese día y nunca sabrá por qué. Además, se pregunta si sabrá algún día con absoluta certeza si los acusados fueron los responsables de los ataques.
Un largo proceso en la justicia
El juicio comenzará con el interrogatorio de Rabei Osman El Sayed, "Mohamed El Egipcio", detenido en Italia y considerado uno de los autores intelectuales de la masacre de los trenes.
El fiscal pide para cada uno de los presuntos autores intelectuales de la masacre, "Mohamed El Egipcio"; Youssef Belhadj "Abu Doujanah" y Hassan El Haski, 38.656 años de cárcel, y 38.654 para los autores materiales: los marroquíes Jamal Zougam, Abdeljamid Bouchard y Basen Ghalyoun. Otros sospechosos de ser autores materiales están muertos o prófugos.
Siete de los presuntos responsables muertos son las personas que se inmolaron en un apartamento de Leganés en abril de 2004, cuando estaban circundados por la policía, y al hacer estallar el departamento mataron a un agente español.
Los supuestos autores materiales prófugos son: Mohamed Afallah, presuntamente muerto en un atentado suicida en Irak; Mohamed Belhaj, Daoud Ouhnane y Said Berraj.
La mayor petición de pena -38.670 años- es para el ex minero español José Emilio Suárez Trashorras, acusado de vender a los terroristas el explosivo.
Diseño del ataque lo sugirió un sitio islámico en Internet
MADRID Dos de los suicidas de Leganés, Jamal Ahmidan "El chino" y Serhane Ben Abdelmajid Fackhet "El tunecino", diseñaron el ataque del 11 de marzo de 2004 en Madrid, tras estudiar en septiembre de 2003 un informe de la web Globan Islamic Media.
En ese informe el "comité de sabios" de Al Qaeda sugería un atentado en España antes de las elecciones generales, que se celebraron el 14 de marzo de 2004, para forzar la retirada de las tropas españolas de Irak.
La policía española había sospechado de "El Tunecino" y lo tuvo bajo vigilancia hasta pocos días antes de la masacre sin sospechar que la estuviera preparando.