Detrás de grandes retratos de Quentin Deranque, más de 3.000 personas desfilaron ayer sábado en Lyon, en el centro-este de Francia, para pedir “justicia” para el joven militante de extrema derecha radical golpeado hasta la muerte por miembros de la ultraizquierda. La manifestación se llevó a cabo bajo fuerte vigilancia policial por temor a enfrentamientos.
La prefectura del Ródano anunció su intención de llevar ante la justicia varios saludos nazis e insultos racistas y homófobos detectados en vídeos durante la marcha y publicados en redes sociales.
Deranque murió como consecuencia de una paliza propinada el 12 de febrero, al margen de una conferencia de la eurodiputada de izquierda radical Rima Hassan en Lyon, adonde había viajado para encargarse de la seguridad de un colectivo, Némesis. A la cabeza de la manifestación había mujeres de Némesis con rosas blancas.
Según la prefectura de la región de Rhone, la manifestación contó con 3.200 personas (3.500 según los organizadores). A última hora de la tarde de ayer, la marcha llegó a la calle donde Deranque fue golpeado. Allí se desplegó una gran pancarta negra con un símbolo cristiano antes de que la multitud se dispersara.
Según la prefectura, una persona fue detenida por “porte de armas” (un cuchillo y un martillo).
El presidente francés Emmanuel Macron llamó a “todo el mundo a la calma” y anunció una reunión del gobierno esta semana para “hacer un balance completo sobre los grupos de acción violenta que operan y tienen vínculos con los partidos políticos, sean cuales sean”, según afirmó ante medios de comunicación. AFP