Hablan los sobrevivientes del derrumbe de una roca gigante en Brasil: "Nacimos de nuevo"

Al menos diez muertos tras caída de una pared de piedra en un lago en Minas Gerais, Brasil. Foto: AFP
This handout picture released by Minas Gerais Fire Department shows firefighters during a rescue operation after a wall of rock broke from a cliff falling onto several tourist boats, leaving at least five people dead and another 20 still missing, at the canyons of Furnas Lake, city of Capitolio, Minas Gerais state, Brazil, on January 8, 2022. (Photo by Handout / Minas Gerais Fire Department / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / MINAS GERAIS FIRE DEPARTMENT " - NO MARKETING - NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS
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CONTINÚAN BÚSQUEDAS

Un hombre junto con su pareja estaban junto con sus dos hijos pequeños, sobrinos y otros familiares en una lancha. Todos sobrevivieron al accidente, si bien algunos resultaron heridos.

El periodista Alexandre Campello y su esposa, Ana Martins, estuvieron en una de las lanchas que fueron alcanzadas por el bloque de roca del Capitólio, en Minas Gerais (Brasil), que se desprendió el sábado y cayó sobre lanchas de turistas que estaban en el lugar. El hecho dejó diez muertos y decenas de desaparecidos.

La pareja se encontraba junto con sus dos hijos pequeños, sobrinos y otros familiares. Todos sobrevivieron al accidente, si bien algunos resultaron heridos, contaron a O Globo.  

Campello se quebró las piernas y la clavícula. Tanto él como sus hijos fueron internados y les dieron de alta ayer domingo. Martins, por su parte, sigue internada y se sospecha que tiene tanto las muñecas, como la clavícula rotas.

Ayer, el periodista usó sus redes sociales para enviar tranquilidad a sus amigos y personas cercanas debido a que en el accidente todos perdieron sus celulares. En el mensaje, Campello aseguró que su familia "nació de nuevo".

"Paso para agradecer todas las oraciones y las palabras de cariño durante la tragedia que vivimos en Capitólio. Gracias a Dios, pasado el susto y la debida atención médica, puedo decir que estamos todos bien. A pesar de las fracturas, ninguno tuvo una secuela más grave. Nacimos de nuevo de la mano de Dios. Muchas gracias a todos", publicó en su cuenta de Facebook.

Esta jornada, tanto él como su familia deberán regresar a Belo Horizone, lugar donde residen.

"Fue como una bomba"

Fueron apenas unos pocos, pero decisivos, los segundos de reacción, contó a O Globo el marinero Ederson de Oliveira, que estaba muy cerca al área que se desprendió.

El piloto de viajes turísticos y sobreviviente de la tragedia, aseguró que le pareció extraña la cantidad de piedras que cayeron de la grieta del bloque en el momento en que decidió alejarse. La tragedia, contó, ocurrió menos de un minuto después.

"Fui uno de los primeros en llegar y empecé a sacarles fotos a las personas (que estaban en una lancha), porque todos quieren una imagen con la catarata de fondo. Ahí escuché una piedra cayendo y pensé: 'Como está lloviendo mucho, un pedazo es normal. Pero vi que de la grieta caían muchas otras y eso no era normal. Entonces decidí alejarme y le dije al inspector que estaba en el lugar que alertara a los otros barcos", relató.

El marinero afirmó que incluso pudo ver el momento exacto en el que una piedra cayó sobre una lancha que estaba en el lugar. El desastre ocurrió, según sus estimaciones, entre 40 y 50 segundos después notó el desmoronamiento de piedras más pequeñas. "Fue todo muy triste", dijo.

El aviso para que la otra embarcación se alejara no debe haber sido escuchado, consideró, debido al ruido de las lanchas y el sonido propio de la catarata. "Pensé que la piedra se iba a caer como si fuera la demolición de un edificio. Después vi, por las imágenes, que el apoyo de la piedra estaba fuera de lugar. Si hubiéramos imaginado que se iba a caer para adelante, nos hubiéramos quedado más lejos, a una distancia de 30 o 40 metros", indicó.

El marinero sufrió una herida en la cabeza por los fragmentos del parabrisas que volaron hacia él con el violento movimiento del agua y las piedras en la caída de la roca. Los siete ocupantes de su barco, que tenía capacidad para 12, resultaron ilesos. 

"Cerca de la roca, fue como una implosión, como una bomba, que lanzó a todos por los aires. Nosotros, que estábamos más lejos, vimos una ola de tres o cuatro metros. Gracias a Dios, mi barco es más grande (que el promedio). Para nosotros, fue algo así como un efecto del mar, nos levantó y luego volvió a bajar", explicó. "Si  digo que voy a cerrar los ojos, dormir y olvidar, es mentira. La llevaré por el resto de mi vida (la imagen), pero intentaré controlarla porque ese es mi sustento", dijo.

"La parada para ir al baño nos salvó"

Kelly Rosa, de 40 años, propietaria de una empresa que organiza eventos también pasó por una situación traumatizante. Viajó con su esposo, su hija y con amigos el fin de semana, y estaba muy cerca del cañón en el momento del accidente.

"Estábamos al costado (de la roca), llegamos al lugar del accidente unos diez minutos después del hecho. Antes del cañón hay una parada llamada 'Lagoa Azul' (una especie de muelle con servicios), pero nuestro lanchero no quiso parar porque era un lugar muy concurrido. Mi esposo, sin embargo, quería ir al baño, y ahora le pedí que agradeciera a Dios que tomamos ese descanso de 15 minutos, o estaríamos en el lugar exacto en el momento en que todo sucedió", contó.

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