KABUL | AFP Y ANSA
Encontrar a Bin Laden vivo o muerto es la clave para el futuro de la presencia norteamericana en Afganistán. Autoridades estadounidenses estuvieron ayer en la zona de guerra y anunciaron el aumento de las tropas afganas y de la tensión.
"Creo que a esta altura (Bin Laden) es un ícono cuya supervivencia fortalece a Al Qaeda como una franquicia en todo el mundo", dijo ayer el más alto mando militar de Estados Unidos en Afganistán, el general Stanley McChrystal. Matarlo o capturarlo sería la principal solución al terrorismo.
"No creo que podamos finalmente derrotar a Al Qaeda hasta que no sea capturado o muerto", dijo ayer McChrystal ante la Comisión de Fuerzas Armadas del Senado.
Las autoridades estadounidenses estiman que Bin Laden -considerado el principal instigador de los ataques del 11 de setiembre de 2001- se está escondiendo en la frontera entre Afganistán y Pakistán.
Ayer fue un día importante para la guerra contra el terrorismo, pues se encontraron en Afganistán el general William Caldwell, responsable del entrenamiento de las fuerzas afganas, y el secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates.
Caldwell anunció ayer desde Kabul que su país busca desplegar en Afganistán para julio de 2011 al menos 282.000 soldados y policías afganos, el doble de los que hay ahora, para que ayuden al Gobierno a mantener la paz en el territorio.
El general precisó que el objetivo del Pentágono es preparar 123.000 policías y 159.000 soldados, con los que el gobierno afgano podrá contar desde julio de 2011 para garantizar la seguridad en el país.
En una visita al centro del comando de la OTAN en Kabul, Gates ratificó la promesa del presidente Barack Obama de enviar refuerzos a Afganistán.
"Tenemos todos los elementos para ganar" esta batalla, declaró al personal militar en el centro operativo.
Con este aumento de la militarización, sin embargo, parece que la situación en Afganistán se pondrá más violenta "antes de que se tranquilice". Esto es lo que advirtió también ayer el jefe del comando central de las fuerzas armadas estadounidenses, el general David Petraeus.
Ante el comité de Relaciones Exteriores del Senado, Petraeus señaló que "alcanzar progresos en Afganistán será duro y esos avances tardarán más en desarrollarse que los avances alcanzados en Irak".
El Gobierno norteamericano anunció el martes pasado el envío de otros 30.000 soldados a Afganistán, llevando a casi 100.000 el número de efectivos en el país.
Petraeus señaló además que uno de los objetivos de la campaña estadounidense, el de combatir la corrupción en Afganistán, probablemente resultará en "mayores disturbios".