REDES SOCIALES 

Un grupo de cazadores mata más de 500 jabalíes y venados en Portugal 

Los cazadores se mostraron se orgullosos de sus presas en las redes sociales y causó indignación en la población. El Ministerio de Medio Ambiente lo condenó como delito ambiental. 

Cazadores orgullosos suben las fotografías de sus presas a redes sociales. Crédito: La Nación GDA
Cazadores orgullosos suben las fotografías de sus presas a redes sociales. Crédito: La Nación GDA

Durante las últimas horas, la noticia de una masacre animal en Portugal conmovió a todos. Un grupo de cazadores en Azambuja mató a más de 500 animales y provocó la indignación de los vecinos y autoridades portuguesas, que no tardaron en comenzar una investigación.

Todo comenzó cuando un usuario de las redes sociales mostró imágenes de la cacería en la finca Torre de Bela de Azambuja, a unos 40 kilómetros de Lisboa, donde fueron abatidos 540 animales, principalmente venados y jabalíes.

Las fotografías despertaron la inmediata indignación de los usuarios de las redes sociales, que no podían salir de su asombro al ver a los cazadores junto a los cadáveres de los animales. Tal fue la furia de los vecinos que el hecho llegó a los oídos de las autoridades.

La quinta donde se llevó a cabo la matanza era un espacio de alrededor de 1100 hectáreas y se encontraba amurallada, algo que generó aún más cólera entre los habitantes portugueses que advirtieron que los animales no tenían forma de escapar del ataque de los 16 cazadores que participaron de la matanza.

Días después, la Federación Portuguesa de Caza repudió la masacre de los animales y expresó que la caza se había realizado con el objetivo de que en ese amplio lugar se pudiera construir una planta fotovoltaica.

El Instituto de Conservación de la Naturaleza y los Bosques (ICNF, por sus siglas en portugués) informó que no tuvo conocimiento previo de la cacería, que se realizó en un área clasificada como "zona de caza turística". Esto quiere decir que se permite "la explotación del venado y del jabalí", pero debido al elevado número de animales supuestamente abatidos, el ICNF inició una investigación para determinar si se incumplió con la ley.

Por su parte, el ministro de Medio Ambiente portugués dijo que la matanza fue "vil" y un "delito ambiental" que debería ser condenado. Además, el ministerio expresó en un comunicado que "los reportajes y noticias sobre la matanza indiscriminada de animales no tienen nada que ver con la caza, entendida como una práctica que puede contribuir al mantenimiento de la biodiversidad y los ecosistemas".

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